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Investigación VIU | Institucional

VIU se adhiere a CoARA y a su National Chapter Spain para impulsar el avance de la evaluación de la investigación

 

El modelo de evaluación de la ciencia está viviendo una importante transformación. Son muchas las voces que han señalado la necesidad de mejorar su valoración del impacto académico y social; así como la de reconocer un mayor número de aportaciones científicas que más allá de los artículos en revistas académicas.  En la vanguardia de este movimiento en pro del avance del sistema de evaluación de la investigación, se encuentra CoARA (Coalition for Advancing Research Assessment) quien recientemente creó el capítulo español para impulsar esta transformación en el ecosistema de investigación español.

La Universidad Internacional de Valencia se ha adherido a este movimiento impulsado por CoARA y a su capítulo español. Por ello, para conocer más sobre CoARA, sexenios, transferencia y evaluación de la ciencia, hablamos con el Dr. José Martí Parreño, Vicerrector de Investigación y Transferencia de la Universidad Internacional de Valencia.

Empecemos por el principio ¿qué es CoARA?

CoARA (Coalition for Advancing Research Assessment) es una coalición en la que participan diversos tipos de instituciones (universidades, centros de investigación, agentes financiadores, y agencias de acreditación entre otras) constituida en diciembre de 2022 que, como su propio nombre indica, tiene como objetivo principal el avance de la evaluación de la investigación. ¿Por qué es necesario este avance, y por tanto CoARA, cabría preguntarse? Pues sencillamente porque el paradigma del publish or perish, y el modelo de negocio de revistas depredadoras que ha generado, es ética y económicamente insostenible. Eso para empezar. Otro motivo de fondo es que el sistema de evaluación actual, basado principalmente en la publicación en revistas académicas, discrimina injustamente otras formas de comunicar los avances científicos y, más importante todavía, discrimina determinadas áreas y perfiles investigadores que no tienen fácil cabida en el modelo editorial de difusión de la ciencia actual. La reforma también aborda otros temas importantes en el desarrollo de la ciencia actual como son la ciencia abierta o el creciente impacto de la investigación interdisciplinar. En este sentido, hemos visto como ANECA ha introducido en la última convocatoria de sexenios un campo 0 precisamente para reconocer perfiles interdisciplinares que tenían poca cabida en el marco de trabajo actual. Hemos visto también el interés de la agencia por incentivar la ciencia abierta a través de los repositorios institucionales. En fin, una serie de cambios, como incentivar el impacto social de la investigación, que deben hacer frente a las demandas y retos de la actividad científica actual.    

Hablando de ANECA y la última convocatoria de sexenios, ha habido voces discrepantes con los nuevos criterios…

Honestamente no puedo entender cómo se han podido malinterpretar tan erróneamente los nuevos criterios por parte de algunas personas. No hay nada en la vigente convocatoria de sexenios que “cambie reglas del juego a mitad del partido” ni nada parecido como he podido leer por algún sitio. La vigente convocatoria únicamente amplía el tipo de aportaciones susceptibles de evaluación positiva y, muy importante, como he dicho anteriormente, “protege” a la investigación interdisciplinar que no encontraba fácilmente campo en la que ubicarse. Para mí el cambio más importante es marcar un camino claro sobre las condiciones que tienen que cumplir las aportaciones, esto es, evidenciar un impacto “real” en la comunidad científica y/o evidenciar un impacto en la sociedad en su conjunto. Voy a explicar lo de “real” porque para mí es clave entender esto. En convocatorias anteriores, bastaba con evidenciar el impacto científico usando un indicador cuantitativo como el cuartil y factor de impacto de la revista en la que se había publicado un artículo académico. En la actualidad esto no es suficiente puesto que en los últimos años se ha evidenciado claramente que determinadas revistas han conseguido posicionarse alto en este tipo de indicadores y, sin embargo, su calidad científica e impacto en la comunidad es, cuanto menos, cuestionable. Pregunta en la comunidad académica y rápidamente saltarán los nombres de varias revistas de este tipo. ¿Significa esto que, por poner un ejemplo concreto, un JCR Q1 ya no sirve como mérito de evaluación? Nada más lejos de la realidad y este es uno de los puntos en los que se ha malinterpretado este movimiento hacia el cambio de la evaluación. Una revista JCR Q1 con alto impacto en la comunidad científica siempre será evaluada positivamente, pero, y ahí viene el cambio, lo será no por ser JCR Q1 sino por estar respaldada por una comunidad que, basada en su tradición (por ejemplo, historia de publicación de la revista), impacto en los miembros de la comunidad, etc. es reconocida por dicha comunidad como medio de difusión del conocimiento y de la investigación de calidad. Una consecuencia de ese reconocimiento puede ser que la revista esté muy bien posicionada en un ranking como el JCR. Pero ni es condición necesaria ni suficiente para que el mérito sea evaluado positivamente como mérito de investigación. ¿Existe por tanto una subjetividad peligrosa en poder evaluar positivamente artículos publicados en una revista JCR Q1 y sin embargo evaluarlos negativamente en otra revista JCR Q1? En absoluto, existen evidencias cualitativas, como las que he comentado, que se deben incluir en la narrativa de la aportación presentada para evidenciar la calidad de la revista. El hecho de que la revista esté indexada como JCR Q1 podrá ser utilizado como un indicador bibliométrico más para reforzar la narrativa. De lo contrario, decir simplemente que la revista en la que ha sido publicado al artículo “es JCR Q1” no será evidencia suficiente de calidad de la aportación. Esto es a lo que hace referencia el “uso responsable” de indicadores cuantitativos. Y esto es lo que hace que las revistas depredadoras queden totalmente excluidas de una evaluación positiva. Algo en lo que por cierto hay un consenso unánime en la comunidad académica. 

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Dr. José Martí Parreño, Vicerrector de Investigación y Transferencia de la Universidad Internacional de Valencia.

     Dr. José Martí Parreño, Vicerrector de Investigación y Transferencia de VIU

Estamos hablando mucho de artículos científicos pero la reforma de CoARA tiene entre sus objetivos precisamente contemplar una tipología mayor de aportaciones para la evaluación.

Es cierto, y esto es también muy importante. Por poner un ejemplo, nosotros tenemos un grupo de investigadoras que han participado en la elaboración de un manual de psicología en las unidades de cuidados intensivos. Este manual, puede cambiar la vida de miles de personas (pacientes, familias, personal sanitario) en todo el mundo y ha sido realizado con el máximo rigor académico e investigaciones científicas que lo sustentan. ¿Tiene este manual menos mérito académico que un artículo publicado en una revista depredadora con cuestionable calidad académica y nulo impacto social? Pues, lamentablemente, hasta ahora sí. Esto es lo que CoARA, y las nuevas directrices de ANECA quieren cambiar. Te voy a poner otro ejemplo. Un informe realizado en una universidad o centro de investigación que haya servido de referencia o que haya influenciado de alguna manera una política o normativa que va a impactar a cientos de miles o millones de personas ¿no debería ser evaluado positivamente como un ejemplo de transferencia de investigación a la sociedad? Lo que el nuevo modelo de evaluación busca es evaluar el impacto “real” de la investigación en la comunidad académica y la sociedad. 

Ahora que hablas de transferencia, ¿cómo se contempla la transferencia como mérito en la evaluación de la investigación? 

Los ejes básicos de esta reforma se centran en el impacto científico e impacto social de la investigación desarrollada. Con respecto a este último, la importancia que se le quiere dar a todo lo relacionado con la transferencia del conocimiento es fundamental. Cuando hablamos de trasferencia lo que la mayoría de personas entiende es “patentes y licencias comerciales”. Nuevamente, la reforma va más allá y no sólo quiere contemplar este tipo de transferencia, sino que amplía a otras modalidades como la implicación de la ciudadanía en los procesos de generación de conocimiento (ciencia ciudadana) o los productos y acciones de divulgación científica. Deben ponerse en valor acciones tan importantes como las jornadas de divulgación científica o cualquier otro tipo de iniciativa que acerque y comparta la ciencia con la ciudadanía y el tejido empresarial. De igual modo, hay que abrir a la ciudadanía la participación en proyectos de investigación y transferencia (e incluso en los comités de ética de la investigación). El conocimiento y productos derivados de los livings labs y otros espacios innovadores de co-creación deben ser puestos en valor y romper las barreras entre los lugares en los que se desarrolla la ciencia (universidades, centros de investigación, etc.) y los lugares a los que tiene que llegar la ciencia.  

VIU se ha adherido a CoARA y al National Chapter Spain ¿qué implicaciones tiene esto para la universidad y la comunidad investigadora?

La implicación más importante es que se trata de una declaración clara de que VIU está convencida y apuesta por este cambio necesario no sólo en la evaluación científica sino en la manera de hacer ciencia. El foco en la ciencia abierta y en el convencimiento de que la ciencia avanza más cuando los recursos y el conocimiento son compartidos subyace a todo esto. El convencimiento de que la ciencia no debe hacerse en torres de marfil alejadas de la sociedad, sino que debe tener en cuenta y hacer copartícipes a todos los públicos de interés (comunidad investigadora, agentes financiadores, agentes sociales, ciudadanía, etc.) subyace también en este movimiento de reforma. Bajando nuestra implicación a un terreno concreto, nuestra comunidad investigadora ya está viendo como estamos alineando todas nuestras convocatorias internas (proyectos internos, incentivos a la producción científica, premios de investigación) para que estén alineadas con los principios, indicadores y metodología de evaluación de CoARA. Otro ejemplo concreto es la puesta en marcha, a lo largo de este año, de nuestro repositorio institucional. Un proyecto que se ha ido posponiendo en exceso en estos últimos años y al que la convocatoria de sexenios de ANECA le ha dado el empujoncito que necesitábamos. El impacto que tiene VIU en nuestra comunidad educativa e investigadora es amplio puesto que, como sabes, VIU es una institución de referencia dentro del grupo Planeta Formación y Universidades y en muchas ocasiones acelera las políticas científicas y acciones de otras instituciones de educación superior del grupo. Por ejemplo, estamos analizando que el futuro repositorio institucional pueda dar servicio a todas las instituciones del grupo (algo parecido a lo que sucedió con nuestro portal de investigación, que ha servicio para desarrollar un portal institucional del grupo que conecte mejor a la comunidad investigadora de todas las instituciones). Desde este punto de vista, los compromisos adquiridos con CoARA están suponiendo un esfuerzo adicional a nivel de actualización de convocatorias, etc. pero lo asumimos de buen grado con el convencimiento de que va a mejorar la calidad y el impacto de la investigación y la transferencia que realizamos.

 ¿Alguna recomendación para aquellas personas que no están todavía convencidas sobre las ventajas, y necesidad, de abordar esta reforma de la ciencia impulsada por CoARA?  

Mi primera recomendación es que se fijen en el fondo y no en los detalles. Todo cambio implica aciertos y errores que, aunque se deben minimizar, puede acontecer y deben ser revisados y mejorados con el tiempo. La alternativa al cambio es permanecer inmóvil y, a estas alturas, esto no era una posibilidad. La segunda recomendación es que, aunque este año no tuvieran que pedir sexenio, que hagan un ejercicio de simulación con su propia actividad investigadora y producción científica. Creo, o más bien puedo afirmar, porque yo esté año he solicitado sexenio y he tenido que realizar el ejercicio, que este nuevo enfoque de evaluación de la ciencia nos pone claramente ante el espejo de nuestra investigación y nos permite ver, realmente, cuál es su impacto científico y/o social. Es un autoanálisis sumamente enriquecedor que marca un camino sobre lo que permite hacer avanzar la ciencia, y beneficia a la sociedad en su conjunto, y lo que no. ¿Puede haber alguien que no esté de acuerdo en que la ciencia, y sobre todo la que se paga con dinero público, tenga un impacto real y beneficio social? ¿En que el dinero de los impuestos y el tiempo de quien investiga (ya sea investigación básica, aplicada o de cualquier otro tipo) sirva para hacer avanzar el conocimiento y el bienestar de la ciudadanía? Creo que somos afortunados por estar viviendo un momento en el que la actividad científica, y el impacto de sus resultados, va a cambiar a mejor. 

Emilio Vivallo VIU
Emilio Vivallo-Ehijo

Equipo de Comunicación de la Universidad Internacional de Valencia.