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Conocemos con el nombre de pruebas neuropsicológicas todas aquellas técnicas que, mediante unas determinadas herramientas, nos permiten conocer y evaluar el estado psicológico de una persona. Esto se aplica tanto a nivel infantil como adolescente, juvenil y adulto.

En este post hablaremos de algunas de las pruebas neuropsicológicas más empleadas actualmente, así como de las principales características de cada una de ellas.

Pruebas neuropsicológicas: ¿qué niveles ayudan a medir?

Antes de enumerar las pruebas neuropsicológicas más destacables, conviene tener claro qué nos pueden ayudar a medir.

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Diferenciamos cuatro niveles de evaluación principales:

1. Evaluación cognitiva. La cognición es nuestra capacidad para conocer nuestro entorno mediante procesos como la percepción, la atención o la memoria.

2. Evaluación ejecutiva. Tras la cognición, el cerebro humano desencadena una serie de procesos mentales que forman lo que se conoce como ejecución. Algunos ejemplos de ellos los encontramos en el cálculo, la creatividad o el razonamiento lógico.

3. Evaluación emocional. También denominada muchas veces evaluación afectiva. Se trata de la evaluación que se encarga de medir las reacciones emocionales de una persona ante determinados estímulos, sean internos o externos.

4. Evaluación conductual. Es la que se encarga de todo lo relativo al comportamiento, es decir, a la forma en la que una persona actúa consigo misma y con su entorno.

Pruebas neuropsicológicas: algunas de las más empleadas

Ahora que ya tenemos claros los cuatro principales niveles de evaluación en lo que respecta a pruebas neuropsicológicas, veamos algunas de las más relevantes:

1. Cuestionarios cerrados. En ellos se plantean una serie de preguntas con varias opciones de respuesta. Pueden presentarse de distintas formas: verdadero o falso, opción múltiple, escala Likert... No existe una respuesta correcta, sino que la persona que los realiza debe marcar la opción que más se adecúa con lo que ella piensa o siente. Sirven para evaluar principalmente cuestiones emocionales y conductuales.

2. Entrevistas. Así como los cuestionarios cerrados son pruebas cuantitativas, las entrevistas se consideran pruebas cualitativas. Lo más habitual es que un profesional de la psicología entrevista a una persona y, a partir de la conversación, detecte problemas y extraiga una serie de conclusiones. Suele ser una de las pruebas neuropsicológicas más eficaces para realizar en primer lugar, de manera que el profesional pueda determinar a posteriori cuál es el siguiente paso.

3. Test de CI. Se utilizan para medir el cociente intelectual de una persona, por lo que nos encontramos ante unas pruebas neuropsicológicas de evaluación ejecutiva. Permiten detectar a personas con altas capacidades, ya que en este grupo existe un gran número de individuos con problemas emocionales y conductuales debido a que no son capaces de gestionar correctamente su inteligencia.

4. Test para detección de TDAH. Dada la importancia que está cobrando el TDAH en nuestro entorno actual, se hace imprescindible contar con herramientas que impidan una diagnosticación errónea. Para ello existen algunas como el SNAP IV, la escala de Conners o el test de Vanderbilt.

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia