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El sistema braille es un sistema de lecto escritura para personas invidentes o con importantes discapacidades visuales utilizado en todo el mundo desde su invención por el pedagogo francés Louis Braille, en 1824. Su gran éxito radica, principalmente, en su capacidad por adecuarse estructural y fisiológicamente a las características del sentido del tacto. Se trata de un método que se adapta perfectamente a las terminaciones nerviosas de la yema de los dedos y así los signos son transmitidos al cerebro, como una totalidad.

Está diseñado para ser utilizado a través del tacto, por medio de puntos en relieve. La unidad básica o signo generador es el cajetín o celdilla, de aproximadamente 5 mm. de alto por 2,5 mm. de ancho, espacio en el que se sitúan los 6 puntos en relieve, distribuidos en dos columnas de tres puntos cada una de ancho. La distancia horizontal entre celdillas es de unos 6,30 mm.y la vertical entre líneas es de 10,20 mm., aproximadamente. Estas medidas posibilitan que toda la información quepa dentro de la yema de un dedo.

Las personas con deficiencias visuales importantes obtienen la información a través del lenguaje y la experimentación táctil, a través de una percepción analítica de los estímulos. Cada letra o signo se representa en un solo cajetín, en el cual pueden aparecer o no los 6 puntos en relieve, que son percibidos a través del tacto por las yemas de los dedos. En un texto en braille los cajetines no están presentes, siendo visibles sólo los puntos. Por otro lado, para identificar los puntos se les atribuye un número del 1 al 6.

Principales problemas en el aprendizaje del braille

Las principales dificultades en el aprendizaje de este sistema de lecto escritura son los siguientes:

  • La velocidad de lectura es más lenta: de 150 a 200 palabras minutos para un lector experimentado, frente a las 300 0 350 de los lectores por sistemas convencionales. Es ocurre porque el lector en braille tiene que reconocer las partes para hacerse idea del conjunto. La lectura con este sistema especial se hace prácticamente letra a letra, puesto que el tacto y su percepción espacio-temporal no permiten realizarlo de otra manera.
  • Limitaciones en la comprensión del texto, puesto que no es posible representar recursos formales como márgenes, negritas, epígrafes, resúmenes, cuadros, tablas, etc. Esto implica diferencias con los libros de tinta, especialmente en textos didácticos e infantiles.
  • Es necesario incorporar y aprender signografías especiales para química, física, matemáticas, algunos idiomas, informática o música.
  • Aunque existe una diferenciación entre vocales acentuadas o no acentuadas (en los idiomas con acentos como el español), su percepción en sistema Braille es especialmente dificultosa.

Para compensar estos problemas existen algunos recursos y didácticas especiales como:

  • Utilizar métodos de apoyo como grabaciones especiales.
  • Comenzar la enseñanza desde edades tempranas. Como ocurre con la lectura convencional de las personas videntes, contra antes se comience el aprendizaje de la lecto escritura más rápidos y mejores resultados se obtienen.
  • Basar la enseñanza del braille en explicaciones orales, utilizando referentes materiales y, siempre que sea posible, tridimensionales.
  • Reducir el número de actividades que el alumno deba realizar con una mejor selección de las mismas para, de esta forma, contrarrestar la mayor lentitud de trabajo en braille.

braille

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia