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La mayoría de expertos coinciden en que la amenaza más grave que tiene actualmente nuestro sistema escolar no es el alto porcentaje de abandono y fracaso escolar, sino el acoso entre alumnos, por lo que es necesario tomar urgentemente medidas de choque para atajar el problema.

Las causas del bullying

El acoso escolar ha existido siempre, por lo que no se puede decir que en la actualidad se produzcan más casos, pero sí hay una mayor sensibilidad social por el tema, por lo que el problema se conoce y divulga mucho más. Tampoco se aprecian cambios significativos en las causas, aunque factores como la pérdida de autoridad de profesores y padres y el hecho de que la enseñanza obligatoria se haya aumentado hasta los 16 años pueden estar detrás de la intensificación de los actos de violencia física en ciertos casos.

Los motivos por el que se produce el bullying responden básicamente a una predisposición a la violencia en el agresor por motivos psicológicos y de personalidad y un entorno familiar y social con antecedentes de violencia o de justificación hacia la misma. Una deficiente pedagogía sobre lo que es el bullying y el deber de denunciarlo puede empujar a los compañeros de la víctima a actuar como sujetos pasivos, reforzando de esta manera este deplorable comportamiento y ayudando a que se perpetúe, sin que pueda ser atajado a tiempo por los profesores o padres.

 

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Por otro lado, algunos expertos han constatado un mayor uso de la violencia física por parte de las chicas, cuando estos actos  hasta hace poco eran ejercidos casi exclusivamente por varones, ya que ellas solían decantarse por el acoso de tipo social o psicológico.

El bullying cibernético

Aunque las causas sean básicamente las mismas, sí que se pueden apreciar cambios en la forma de hostigamiento o, mejor dicho, actualmente están apareciendo nuevos métodos y canales de acoso que conviven con las formas habituales de violencia física o psicológica.

Paralelamente a la introducción de las nuevas tecnologías conectadas a Internet en la sociedad en general y especialmente entre los adolescentes, hoy en día está tomando mucho protagonismo el bullying cibernético, también conocido como ciberbullying o ciberacoso.

El objetivo es muy parecido al del bullying psicológico: aislar y humillar a la víctima mediante insultos, amenazas, chismes y falsos rumores. Lo que cambia es el canal, o mejor dichos los canales, pues para ejecutar el acoso y ridiculización de las víctimas, los hostigadores utilizan los teléfonos móviles, mensajes por SMS y Whatsapp, blogs y sobre todo las redes sociales como Facebook y Twitter.

Con el fin de acosar, amenazar y ridiculizar a la víctima escogida, se realizan acciones de todo tipo:

  • Envío reiterado de mensajes amenazantes, insultantes y vejatorios al teléfono móvil de la víctima mediante mensajes de SMS o Whatsapp.
  • Envío masivo de emails difamatorios a la víctima y entre compañeros.
  • Acoso a través de las redes sociales.
  • Suplantación de la personalidad virtual: creación de falsos perfiles.
  • Subir a blogs y/o redes sociales fotos ridículas o tomadas en situaciones comprometidas sin permiso de la víctima.

Este tipo de bullying basado en la nuevas tecnologías es especialmente dañino para la víctima, por lo dificultoso de eliminar los contenidos inapropiados de la Red y su facilidad para propagar rápidamente las burlas haciéndolas visibles para todo el mundo, sobrepasando así el entorno exclusivamente escolar.

La familia, el principal «antídoto»

Los profesores y la dirección de las escuelas e institutos tienen, sin duda, un papel muy importante en la detección del bullying, en la toma de medidas para atajarlos y en algunos aspectos de su prevención, pero la mayoría de expertos coinciden en que la mejor forma de evitar estos comportamientos se encuentran en el entorno familiar.

Los niños y niñas que crecen en un ambiente en el que se ejerce activamente la violencia, o bien se justifica o no se cuestiona es muy probable que acaben realizando actos de acoso contra sus compañeros. En la otra cara de la moneda, la de las víctimas, el mejor recurso contra el bullying es el de tomarse muy en serio cualquier queja o comentario del niño o adolescente en relación a que está sufriendo algún tipo de acoso en la escuela. Hay que tener en cuenta que su testimonio puede ser el único existente,  ya que este tipo de actos se suelen dar durante el recreo, los pasillos o los alrededores del colegio, fuera de la vista de maestros y padres.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia