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Para que sea verdaderamente efectiva, la gestión del bullying o violencia escolar, requiere de una estrategia basada en un proyecto educativo de carácter multidimensional. Dicha estrategia, convenientemente desarrollada y consensuada, debería servir de marco de referencia para la realización de reglamentos, protocolos y normas de actuación que permitan un abordaje tanto preventivo como correctivo de un problema muy complejo y desgraciadamente frecuente.

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Las estrategias que puedan diseñarse e implementarse con la finalidad de afrontar la violencia y el acoso escolar, deben tratar de incluir los diferentes factores y estamentos relacionados de una forma u otra con el problema: profesores, alumnos, institución educativa, comunidad familia y, en ocasiones estamentos policiales y judiciales

Claves para una gestión efectiva del acoso escolar

El bullyng debe abordase a partir de una serie de acciones educativas, normativas, informativas, de capacitación y de intervención que incluyan las siguientes líneas de actuación:

  •  Capacitación de los profesores para poder actuar con garantías ante casos de bullying en su centro o clase en aspectos como: educación para la convivencia, mediación escolar y solución de conflictos.
  • Promoción en la clase y en el colegio de la convivencia, la cultura de la igualdad, el diálogo y el consenso.
  • Generación de programas de educación por la paz y la tolerancia y elaboración de materiales curriculares que propicien una adecuada motivación escolar y favorezcan la integración y eviten.
  • Flexibilización de los currículos, adaptándolos a las necesidades de cada alumno, puesto que algunas víctimas de bullying son alumnos que tienen dificultades para seguir el ritmo de aprendizaje de la clase.

 Una gestión enfocada en el origen del bullying

Aunque la adopción de medidas disciplinarias son necesarias para atajar situaciones de violencia escolar que ya están teniendo lugar, para su prevención y disminución paulatina de la frecuencia de este problema, es importante que la comunidad educativa, con el profesor a la cabeza, ponga en marcha acciones preventivas dirigidas al origen del problema:

  • Establecimiento de normas de convivencia basadas en el diálogo, donde los propios alumnos tengan una activa participación.
  • Involucramiento de las familias.
  • Respeto al honor y la intimidad de las personas
  • Medidas especialmente dirigidas a evitar las actitudes de permisividad, pasividad y apoyo a las acciones violentas o de acoso.
  • Animar a las víctimas o testigos de actitudes de violencia o acoso escolar a denunciar los hechos, garantizándoles la confidencialidad.

A todo lo anteriormente señalado, hay que añadir la implicación de ayuda profesional especializada cuando el caso lo requiera y la necesidad de una serie de dispositivos sociales y legales propiciados por las instituciones gubernamentales.

Algunas medidas necesarias serían el impulso de un pacto social para prevenir la violencia en la escuela, un plan general por la educación y el desarrollo de las leyes y normativas anti-bullying o anti violencia escolar, donde se detallen las normas de actuación más efectivas en cada tipo de acoso y, en su caso, las sanciones pertinentes, garantizándose también los medios necesarios para su cumplimiento.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia