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Educación

¿Por qué se producen los conflictos en el aula?

Equipo de Expertos en Jurídico

Una de las principales preocupaciones de los educadores en las instituciones escolares ha sido, y aún continúa siéndolo, lo relacionado con la indisciplina escolar, los conflictos y los actos de violencia entre iguales. Es decir, entre los propios compañeros, y también las situaciones de tensión entre los alumnos y los profesores. Lejos de remitir, los conflictos en el aula siguen siendo algo habitual en los centros educativos.

 

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El aula pacífica

Una buena forma de  entender el concepto de aula conflictiva es compararla con el «aula pacífica», un concepto que  William J. Kreider, en su texto “La Resolución Creativa de Conflictos” identifica con las siguientes cualidades:

  • Cooperación. En este tipo de aulas los niños aprenden a observar cuidadosamente, comunicarse con precisión y escuchar de manera sensible.
  • Respeto a la diversidad. Los alumnos y alumnas se acostumbran a respetar y apreciar las diferencias de las personas, a entender los prejuicios y cómo funcionan.
  • Expresión emocional positiva. Se enseña a los alumnos a expresar sus sentimientos, sobre todo enojo y frustración, aprendiendo a autocontrolarse.
  • Resolución de conflictos. Los niños aprenden habilidades para responder creativamente ante los conflictos en el contexto de una comunidad que brinda apoyo y afecto.

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Tipos de conflictos en el aula

Los conflictos en el contexto escolar se pueden dar entre alumnos o entre alumnos y el personal docente. Cuando las situaciones de violencia son reiteradas, podemos hablar de acoso escolar o bullying, una situación totalmente indeseable por las gravísimas consecuencias que puede llegar a tener en las víctimas. Los tipos de conflictos más comunes son:

  • Maltrato físico: pegar, amenazar con armas, esconder y romper objetos.
  • Maltrato verbal: insultar, poner motes, hablar mal de alguien, difundir rumores falsos, amenazar, intimidar.
  • Maltrato mixto: se combina la violencia física con la verbal.
  • Acoso sexual.
  • Exclusión social: hacer el vacío, no dejar participar a alguien en determinadas actividades.

¿Por qué se producen tantos conflictos en las aulas?

El modelo escolar vigente

Son muchos los motivos, aunque algunos teóricos de la educación apuntan como principal causa de los conflictos a la existencia de un modelo de organización escolar aún demasiado rígido, poco flexible y descontextualizado de la realidad social y económica actual

Esta situación favorece el descontento entre los escolares, el aburrimiento y la desmotivación, lo que acaba traduciéndose en un rechazo a la realidad escolar y sus normas

Idealmente, las escuelas deberían ser un lugar de encuentro donde se acepte a los demás tal y como son, asumiendo de forma natural las diferencias culturales, de origen, raza, inclinación sexual, etc. Pero la realidad es bien distinta y, en muchos centros de todos los países del mundo, se está viviendo un deterioro de la convivencia escolar.

conflictos en el aula

Incapacidad de los padres

Otra línea de influencia que favorece las situaciones de conflicto y hasta de violencia y acoso escolar es la dejadez por parte de algunos padres de sus responsabilidades en la educación de los hijos. Delegan en la escuela un papel que les corresponde a ellos, pero que no pueden ejercer correctamente por diversos motivos: obligaciones laborales, problemas económicos, un entorno social y familiar poco favorecedor, etc.

Otras causas

Un clima excesivamente competitivo, actitudes egoístas, falta de habilidades para trabajar en equipo, déficit de autoestima en los alumnos y falta de confianza en los maestros y la dirección del centro, problemas de comunicación entre los alumnos o entre ellos o con los profesores, y ausencia de habilidades para la resolución de conflictos. 

La carencia de habilidades en la gestión de problemas y conflictos se debe a muchos factores, desde un problema de madurez de los chicos a un desarrollo inadecuado de la inteligencia emocional,  casi siempre por no haber sido incorporada como una enseñanza fundamental en la formación del alumno.

Con este panorama, la conflictividad y la situaciones de indisciplina y de violencia escolar se manifiestan cada vez más en los centros escolares españoles y de la mayoría de países, siendo la etapa de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) la más conflictiva, lo cual influye negativamente en el estado de ánimo de los chicos y en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

En cuanto a incidencia, diversos estudios concluyen que son las conductas violentas menos graves, como la agresión verbal, las que se dan con mayor frecuencia. Un dato especialmente relevante es que, muchas veces, los alumnos agresores no llegan a ser conscientes de que su actitud es perniciosa y violenta, lo cual deja bien claro que aún queda mucho camino por recorrer en la formación pedagógica de los alumnos en competencias como el autocontrol o la empatía.  

Principales dinámicas de resolución de conflictos en el aula

Los conflictos, en forma de disputas, peleas, discusiones, mal ambiente, etc. son situaciones inherentes a todas las aulas, ya que es propio del ser humano. El principal problema es que los niños y adolescentes no suelen tener la madurez psicológica y de personalidad necesaria para gestionar estas situaciones de una forma serena y objetiva.

Sin embargo, los conflictos no tienen por qué ser negativos. Es más, encauzados de la forma adecuada, pueden convertirse en una experiencia productiva. Porque no se puede obviar que, a lo largo de su vida, el alumno no tendrá más remedio que enfrentarse a problemas y conflictos en todos los ámbitos: sociales, de pareja o laborales.

Existen diversas dinámicas y actividades que se pueden aplicar en el aula para ayudar a prevenir y solucionar conflictos en niños de todas las edades.

Escucha reflectiva

La escucha activa consiste en parafrasear y repetir a la persona que habla lo que ha dicho, para que de esta forma tome conciencia de su percepción y de la posición y actitud que está tomando. No se trata de una técnica de resolución de conflictos por sí misma, sino más bien un mecanismo para clarificar su percepción. 

También permite al maestro  identificar con mayor  claridad lo que los alumnos piensan y sienten sobre una situación de conflicto, lo que puede ser de gran ayuda para su resolución. 

Otro aspecto beneficioso de la escucha reflectiva es que tiende a desacelerar las interacciones. Esto puede ser positivo para aliviar la tensión del momento y luego, con las cosas más calmadas, aclarar lo ocurrido y llegar a un entendimiento.

Juego de roles

A través de los  juegos de roles se pueden dramatizar las situaciones de conflictos que ya han tenido lugar, siendo esto muy efectivo para que los estudiantes vean las cosas desde distintas perspectivas y, al ponerse en el lugar del otro, puedan desarrollar una actitud empática. Una estrategia concreta de juego de rol sería la siguiente:

  • Describir la situación de conflicto, especificando el momento, el lugar y los antecedentes.
  • Definir los roles que se van adoptar y pedir a los participantes que los actúen, o bien solicitar voluntarios.
  • Pedir  a los actores que representen el conflicto, ayudándoles con preguntas claves en caso necesario.
  • El profesor debe detener la actuación en el punto del conflicto y pedir opiniones a los alumnos que están de público para que los actores las incorporen al juego de rol.
  • Analizar lo ocurrido en el juego y tratar de extraer lecciones para aplicar en la vida real respondiendo a preguntas del tipo: ¿cómo podría haberse prevenido el conflicto? ¿Cómo se sentían los personajes en la situación? ¿Fue una solución satisfactoria? ¿Qué otras soluciones podrían haber funcionado?

Algunos maestros y profesores prefieren que los niños practiquen primero con situaciones inventadas e hipotéticas, antes de dramatizar situaciones reales que ya han ocurrido. 

Arbitraje y mediación

La mayoría de prácticas de resolución de conflictos se centran en la mediación o arbitraje, ya que es una buena forma de ayudar a las personas a manejar sus diferencias en presencia de un observador imparcial, calmado y que mantiene la justicia. En cierta manera, el maestro se convierte en un pacificador. 

Un procedimiento concreto de arbitraje consiste en una estrategia dividida en los siguientes pasos:

  • Permitir a los niños contar su versión de lo ocurrido, explicando primero cuál es el problema y luego lo que ha pasado durante el conflicto.
  • Si el problema todavía persiste, el maestro debe ayudar a los participantes a desarrollar algunas soluciones posibles y escoger una para llevar a cabo.
  • Si el problema se ha resuelto, preguntar a los participantes cómo han conseguido llegar a un acuerdo o consenso.

Sistema de mediación en los centros educativos

Otra alternativa es poner en marcha en el centro un sistema de mediación más oficial y estandarizado para todos. Se articula a través de la creación de un órgano mediador dentro del propio centro, que puede estar constituido exclusivamente por alumnos o por un grupo de trabajo mixto: alumnos, profesores e incluso por personal no docente. 

Los objetivos de la mediación son: transmitir habilidades de comunicación y asertividad, identificar emociones y promover la empatía y la escucha activa. El proceso de gestión de un conflicto, desde su gestión a su resolución a través de un órgano de mediación escolar, se divide en las siguientes 5 fases:

  • Evaluación del conflicto. Una vez se ha detectado una situación conflictiva, ya sea por la observación de algún miembro del equipo mediador o por alguna solicitud externa,se debe valorar si el caso puede ser tratado a través de una mediación o, por su gravedad, tiene que ser directamente sancionado.
  • Preparación previa de  la mediación. Una vez se ha decidido el equipo que va participar en las reuniones, se deben establecer unas normas de obligada aceptación. A partir de aquí hay que escuchar las distintas versiones del conflicto. investigar el caso y recopilar pruebas sin posicionarse, de momento, a favor de una u otra parte
  • Compartir ideas de resolución del conflicto. Entre todos los miembros del grupo de mediación se deben aportar propuestas de resolución del conflicto. En esta fase es fundamental fomentar la cooperación, intentando que las partes afectadas sean capaces de llegar a acuerdos concretos.
  • Llegar a un consenso. La idea es pactar, entre todos los implicados, un acuerdo consensuado que satisfaga, en la medida de lo posible, a ambas partes. Es importante dejar los puntos muy claros, con una hoja de ruta donde conste, de manera detallada y con fechas concretas, las acciones que se deben  llevar a cabo.
  • Cerrar la mediación. Por último, es aconsejable que, pasado un tiempo prudencial, las personas afectadas y el mediador o los mediadores se vuelvan a encontrar para valorar en qué punto se encuentra el conflicto. En esta revisión se incide en lo que ha funcionado y en lo que no y, si cabe, se plantean otras pautas de actuación. La mediación finaliza preguntando a los interesados qué les ha aportado y qué grado de incidencia ha tenido para la resolución del conflicto.

La aplicación de la mediación en las aulas españolas 

Diversos institutos españoles han puesto en marcha proyectos de carácter estatal para avanzar en la aplicación de estrategias de mediación llevados a cabo por los propios alumnos con el objetivo de corregir conflictos en el aula, que han sido copiados por parte de las instituciones educativas de países europeos como Bélgica. 

Por ejemplo, algunos institutos de Burgos llevan varios años poniendo en marcha planes que incluyen la mediación entre iguales (alumnos y alumnas) como herramienta de resolución de conflictos en el entorno escolar. Esta práctica está teniendo una serie de impactos beneficiosos en la gestión y resolución de problemas en el aula:

  • Se ha logrado estabilizar el número de situaciones conflictivas en el aula que han necesitado intervención.
  • Según una estadística oficial, a través de este método de mediación entre alumnos se han conseguido resolver el 12,8% de los conflictos.
  • A diferencia de otros sistemas, con la mediación entre iguales son los propios alumnos, normalmente de 4º de la ESO, los que asumen la función y responsabilidades de mediadores. Es decir, no participan en este rol los profesores, padres ni ningún otro profesional especializado. Con este sistema se ha logrado reinsertar a muchos alumnos en riesgo de exclusión, lo cual se traduce en un mejor ambiente para todos.

¿En qué consiste este modelo?

Los fundamentos de esta estrategia de mediación consisten en graduar de forma progresiva la implicación de los jóvenes de manera qué, en el primer curso de la ESO (cuando la mayor parte cumple 13 años), reciben formación sobre conceptos como la empatía, las relaciones sociales o las formas de reaccionar ante diversos conflictos.

Tras la terminación del curso, los escolares eligen a los compañeros que creen más capacitados para intervenir en caso de que se presente un problema. Las responsabilidades de los alumnos o alumnas van aumentando progresivamente: primero se convierten en alumnos ayudantes y en el segundo curso (con 14 años de edad), empiezan a colaborar en la organización de algunas actividades, de manera que su implicación con el día a día del instituto es cada vez mayor. A los que les interesa seguir colaborando, a partir de tercero (muchos de ellos cumplen los 15 años), adquieren la categoría de mediadores entre alumnos para interceder en un problema y facilitar que se resuelva de forma amistosa.

Finalmente, en cuarto de la ESO (tienen entre 15 y 16 años), ya se convierten en tutores de otro escolar con problemas de actitud académica o de comportamiento. Para conseguir una mayor eficacia, es importante lograr la máxima implicación de los distintos estamentos educativos como el AMPA, el equipo docente y la dirección del centro.

Otro aspecto a tener en cuenta es que la ostentación de la autoridad de forma arbitraria, imponiendo sanciones sin argumentarlas adecuadamente  no suele provocar buenos resultados, sobre todo en el largo plazo. Las tutorías voluntarias, que pueden ser entre escolares o una combinación de alumnos y profesores, suelen ser muy bien aceptadas por todos los actores de la comunidad educativa, lo que contribuye a estrechar lazos y a potenciar la implicación e identificación.

Ante todo, debe primar el respeto y el diálogo para conseguir que los alumnos no vean el instituto como su enemigo, sino como una institución con personas dispuestas a ayudarles y asesorarles con el objetivo de conseguir un óptimo desarrollo académico y personal.  

La mediación como método de resolución de conflictos en el aula en España, Colombia, Argentina y México

En el informe que adjuntamos a continuación,  se realiza un recorrido por las principales características y objetivos que presenta la mediación escolar como método pacífico de resolución de conflictos, y como forma de prevención de la violencia en las aulas. 

La UNESCO, UNICEF y la OMS, dentro de sus publicaciones de “buenas prácticas” y alarmados por el número de creciente de casos de violencia ejercida en las aulas,

abogan por el uso de programas donde la mediación escolar, la formación continua del profesorado, y la inclusión de las familias, sean eje vertebrador de las actuaciones a seguir.

Pese a las recomendaciones y la intencionalidad proactiva de las comunidades, los datos publicados aún están lejos de ser los óptimos, pero los diferentes programas implantados ya dejan ver los buenos resultados obtenidos en materia de prevención de la violencia y gestión eficaz del conflicto.

Los conflictos en el aula son difíciles de erradicar porque pueden estar causados por múltiples motivos. Sin embargo, la mediación y la implicación de las familias y de toda la comunidad educativa están demostrando dar muy buenos resultados.

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Equipo de Expertos en Jurídico de la Universidad Internacional de Valencia.