Si alguien te dice: dime qué comes y te diré qué tal vas de salud. ¿Crees que está exagerando? Parece que no, según viene diciendo desde hace décadas la investigación científica. De hecho, esta afirmación es tan cierta que ha dado lugar a que hoy en día se pueda hablar de nutrición clínica.

Numerosos estudios demuestran que el tipo de dieta que seguimos tiene una influencia directa sobre nuestra salud, y esto ha hecho que la preocupación por el impacto que tiene la alimentación en nuestro bienestar haya crecido en los últimos años. No obstante, aunque pueda parecer algo nuevo, lo cierto es que la nutrición como instrumento terapéutico tiene ya un largo historial a su espalda.

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Para poder entender mejor a qué nos referimos cuando hablamos de nutrición desde el punto de vista clínico, vamos a hacer una aproximación a este concepto y sus principales características. 

¿Qué es la nutrición?

Para la OMS la nutrición es: "La ingesta de alimentos en relación con las necesidades dietéticas del organismo”.

Para la European Society of Clinical Nutrition and Metabolism (ESPEN, 2016) la nutrición como campo científico se ocupa de todos los aspectos relacionados con la interacción entre alimentos, nutrientes, vida, salud y enfermedad. Además de tener entre su objeto de estudio el proceso por el cual un organismo digiere, absorbe, transporta, utiliza y excreta sustancias alimenticias.  

¿Qué es la nutrición clínica?

Siguiendo con los conceptos propuestos por la ESPEN en 2016, diríamos que la nutrición clínica es la disciplina que se ocupa de la prevención, diagnóstico y tratamiento de los cambios nutricionales y metabólicos relacionados con enfermedades agudas o crónicas y con condiciones causadas por un exceso o falta de energía. 

De forma más sencilla podemos definirla como aquella parte de la nutrición que está especialmente orientada a preservar y mejorar la salud de los pacientes que permanecen ingresados en un hospital o están en tratamiento.

La nutrición clínica tiene un enfoque curativo, pero va más allá y también tiene un enfoque preventivo. Por ejemplo, la terapia nutricional es clave en el tratamiento de la diabetes, pero también lo es para prevenirla.  

Objetivos que persigue la nutrición clínica

  • Conocer en profundidad los diferentes tipos de nutrientes que existen y sus diferentes funciones.
  • Establecer una relación entre la alimentación de una persona y su estado de salud.
  • Poder desarrollar complementos alimenticios que puedan ayudar a personas que por una causa u otra no pueden ingerir los nutrientes que necesita su cuerpo.
  • Poder hacer un buen ajuste del contenido calórico de los menús para que sean más saludables.
  • Mejorar la seguridad alimentaria, reduciendo el riesgo de intoxicaciones.
  • Diseñar dietas que sean equilibradas y ayuden a prevenir la obesidad y otro tipo de enfermedades.
  • Poder hacer recomendaciones saludables sobre la alimentación en las diferentes etapas de la vida.
  • Adaptar las diferentes dietas a la situación personal de cada persona en función de factores como su edad, su salud o su condición física.

Problemas frecuentes de los que se ocupa la nutrición clínica

Teniendo en cuenta la definición que hemos visto antes, es evidente que las situaciones que demandan la atención de un profesional de la nutrición son numerosas. Entre las más frecuentes:

  • Malnutrición: un estado que resulta de la falta de ingesta o de absorción de los alimentos y que conduce a la alteración de la composición corporal y a la disminución del funcionamiento físico y mental. Habitualmente se la relaciona con situaciones de falta o privación de alimentos y se asocia a grupos de riesgo como los ancianos.
  • Sobrepeso y obesidad: la acumulación anormal o excesiva de grasa que impacta negativamente en la salud.
  • Diabetes: enfermedad metabólica que cursa con un aumento de los niveles de azúcar en sangre. Es un factor de riesgo importante para otras enfermedades como las cardiovasculares y las renales.
  • Alteraciones del aparato digestivo: entre ellas úlcera péptica, reflujo esofágico, diarrea, enfermedad inflamatoria intestinal o síndrome del vaciamiento rápido postgastrectomía.
  • Patologías renales:  los pacientes afectados por trastornos renales necesitan de la nutrición clínica, en especial aquellos que padecen insuficiencia renal crónica o aguda o están bajo hemodiálisis.

Tipos de soporte nutricional clínico

En los entornos hospitalarios, aunque también ocurre en el ámbito domiciliario, es muy frecuente que la ingestión de alimentos por vía oral en pacientes enfermos esté alterada, hasta el punto en que puede causar una desnutrición. Es entonces cuando se hace necesario nutrir al paciente mediante otros tipos de soporte nutricional. Entre los más usados están:

  • Nutrición enteral (NE): ocurre cuando el paciente recibe los nutrientes que necesita directamente en el tracto gastrointestinal mediante una sonda. Esta última puede colocarse a través de la nariz o en el abdomen.
  • Nutrición parenteral (NP): ocurre cuando los nutrientes son administrados directamente al torrente sanguíneo por vía intravenosa. 

La aplicación de uno u otro tipo de soporte nutricional depende de la condición clínica del paciente.

¿Por qué es tan importante la nutrición clínica?

Es la mejor forma de asegurarse de que una persona tiene los nutrientes necesarios, aunque su forma de alimentación no esté siendo la más adecuada. Si la nutrición clínica se aplica cuando las personas están enfermas, es porque de ella se derivan una serie de importantes beneficios:

  • Acelera el proceso de curación de heridas.
  • Reduce la incidencia de complicaciones en caso de intervenciones quirúrgicas.
  • Reduce el período de estancia en el hospital.
  • Aumenta la movilidad del paciente y acelera la recuperación.
  • Aumenta el índice de supervivencia en personas que tienen patologías que ponen su vida en peligro.
  • Mejora la calidad de vida.

Este tipo de nutrición tiene muchos beneficios a nivel individual, pero también a nivel social, ya que al acelerar el proceso de recuperación y mejorar la calidad de vida de los pacientes se reduce el coste de la atención médica, algo que beneficia al conjunto de la sociedad. 

La nutrición clínica se ha convertido en una potente herramienta a la hora de mejorar la salud de las personas, especialmente de aquellas que están pasando por una enfermedad, de ahí que la demanda de especialistas formados en esta materia haya aumentado en los últimos años y que sea previsible que siga haciéndolo de cara al futuro.

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia