Selecciona tu país

En el año 2015, la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) presentó una nueva pirámide nutricional que como principal cambio incluye un primer escalón en el que se encuentran factores no directamente asociados con la ingesta de alimentos pero que sí son necesarios en un estilo de vida saludable. Estos nuevos factores son: actividad física diaria de al menos sesenta minutos o mínimo 10000 pasos, mantener el equilibrio emocional y el balance energético, utilizar técnicas culinarias sanas para la preparación de alimentos y beber de 4 a 6 vasos diarios de agua.

Esta pirámide se utiliza como una guía didáctica accesible a la población general donde se incluyen objetivos nutricionales y recomendaciones basadas en evidencias científicas.

Sin embargo, aunque prácticamente todo el mundo esté de acuerdo en que estos nuevos factores son necesarios y complementarios de una dieta saludable, en muchas ocasiones no son fáciles de cumplir, o se necesitan tener en cuenta otras circunstancias, por lo que a partir de este punto pasaremos a comentar los pros y los contras de cada uno de ellos.

La recomendación de la SENC respecto al ejercicio físico, es de hacer al menos 60 minutos de actividad o caminar un mínimo de 10000 pasos diarios. Para realizar estas actividades, claramente el factor limitante sería el tiempo. En general, cuando pensamos en realizar ejercicio o caminar, pensamos en hacerlo de forma seguida, con lo cual, si no tenemos una hora o dos libres, acabamos por no empezar la actividad. Sin embargo, pequeños cambios en las pautas diarias podrían darnos la clave para, al menos, caminar 10000 pasos: ejemplos muy sencillos serían no usar el ascensor o no utilizar transporte de motor para distancias cortas. También el uso de un dispositivo cuentapasos sería útil para alcanzar los objetivos mostrados.

Respecto al mantenimiento del equilibrio emocional, idealmente nuestro estado de ánimo no debería condicionar nuestras necesidades alimentarias. Sin embargo, esto es prácticamente imposible. Los seres humanos no solo nos alimentamos para nutrirnos, sino que también lo asociamos a emociones que varían dependiendo de la persona y el momento. Por ejemplo, en el caso de padecer ansiedad, algunas personas reaccionan ingiriendo más alimento mientras otras pierden el apetito. En general, que cambios en el equilibrio emocional no afecten a la ingesta de alimentos es difícil de conseguir, si bien un acercamiento posible es conocernos a nosotros mismos e intentar controlarnos en las situaciones que sabemos que afectan a nuestra salud.

El balance energético es el equilibrio entre los alimentos que ingerimos y el gasto energético que realizamos durante nuestro día a día. En un modelo ideal, el balance energético en una persona que se encuentra en su peso, debería ser 0. Tanto un balance energético positivo como negativo son perjudiciales para la salud, ya que pueden desencadenar enfermedades nutricionales como la obesidad o la desnutrición. En este punto, con una dieta adecuada, puede conseguirse que el balance energético sea aproximadamente 0 sin demasiados problemas.

Respecto a la utilización de técnicas culinarias sanas para la preparación de alimentos, queda claro que dependiendo como cocinemos los alimentos repercutirá en nuestra salud. Entre las técnicas que aconseja la SENC estás principalmente la cocción al vapor, pero también los hervidos, la plancha o el horno, que siempre se aconsejan antes que la fritura. También aconseja que los recipientes sean de materiales que no transfieran ningún elemento que pueda resultar perjudicial a los alimentos, como el cristal o la silicona. En este punto, existen dos factores limitantes: uno es el tiempo que se necesita para la preparación y cocinado de alimentos, y el otro, la pericia de la propia persona en la cocina. Respecto al tiempo, por desgracia, los tipos de cocinado más sanos, también suelen ser los más costosos en relación al tiempo. Una posible solución sería preparar o pre-cocinar alimentos para varios días cada vez. Respecto a la pericia de la persona, deberíamos plantearnos si es necesaria la enseñanza de técnicas culinarias en la educación de nuestros hijos.

Por último, se aconseja beber de 4 a 6 vasos de agua al día y completar con agua u otros líquidos hasta alcanzar, como media al día, los 2 litros en mujeres y los 2,5 en hombres. En este caso, creo que en la pirámide no está bien representado, ya que solo se incluyen los 4 a 6 vasos al día sin que se represente que la cantidad total de agua u otros líquidos que debe ingerirse es mayor. En todo caso, este es un factor relativamente fácil de cumplir: por ejemplo, teniendo siempre a mano una botella de agua.

Como conclusión, si bien el nuevo escalón en la pirámide nutricional proporciona información muy importante referente que se necesita para seguir una dieta saludable, también indica que un cambio en los hábitos de conducta y en la educación son necesarios para poder seguir el modelo y mantenernos saludables.

En el siguiente video podéis leer la opinión crítica del cocinero y divulgador sobre la salud alimentaria infantil Juan Llorca:

https://youtu.be/g3ej43FWLXc

Dra. Jessica Furriol Palmer

Profesora en el Máster en Nutrición y Actividad físico-deportiva para la promoción de la salud en la Universidad Internacional de Valencia (VIU)