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Lo vemos por todas partes, en la tele, en las revistas, en Internet: alimentación y salud van de la mano. Y aunque en demasiadas ocasiones sesgamos el mensaje y solo pensamos en que alimentarnos bien nos llevará a tener un físico más atractivo, la realidad es que esa ganancia no es de las más importantes.

Alimentación y salud es un binomio inseparable, si comes mal te estás dañando a ti mismo, así de simple.

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Para que más personas se sumen al sendero de una alimentación saludable, en este artículo no vamos a hablar de los beneficios de una dieta equilibrada, sino de lo que sucede en nuestro cuerpo gracias a esas bolsas de patatas y hamburguesas bien cubiertas de queso. 

¿Qué se considera una dieta poco (o nada) saludable?

Una dieta poco saludable es aquella en que no existe un equilibrio en la ingesta de alimentos de todos los grupos nutricionales, es decir, de:

  • Leche y derivados
  • Carnes, pescado y huevos
  • Verduras y frutas
  • Feculentos y azucarados
  • Bebidas

Alimentarse mal no es solo una cuestión de cantidad, sino también de variedad. Si comes cantidades adecuadas a tus condiciones físicas y gasto energético, pero con alimentos que no te aportan todos los nutrientes que necesitas, entonces no estás teniendo una alimentación saludable.  

Alimentación y salud: lo que una dieta inadecuada puede acarrearte

Aumenta el riesgo de demencia

Esta es una consecuencia poco conocida porque recientemente es que se están descubriendo más evidencias en ese sentido. Dos son las causas fundamentales de demencia que se han asociado a malos hábitos alimenticios, la demencia vascular y la demencia debida a enfermedad de Alzheimer probable. ¿Necesitas más datos para confirmar la importancia de cuidar alimentación y salud?

Facilita el camino a la depresión

Aunque el mecanismo fisiológico exacto que facilita esta asociación no se conoce, sí se ha constatado que las personas que consumen más alimentos procesados, en especial aquellos con mayor cantidad de azúcar, tienen más posibilidades de desarrollar depresión. Muchos argumentan que la depresión es la que hace que aumente el consumo de estos productos, lo que a su vez se traduce en mayores problemas de salud. En cualquiera de los escenarios, una dieta inadecuada va contra tus propios intereses.

Afecta el funcionamiento del aparato respiratorio

Una de las características con las que comúnmente vinculamos a las personas obesas es la dificultad para respirar cuando realizan actividad motora. Caminan y ya se las escucha jadear. Esto es así, entre varias razones, porque la sobrecarga de la masa corporal aumenta la presión sobre los músculos implicados en la respiración. En los niños con obesidad el riesgo de asma se dispara.

Aumenta el riesgo de varias enfermedades crónicas

Diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, cáncer…la lista puede llegar a ser interminable. Los mecanismos son en la mayoría de los casos muy conocidos, como en la diabetes tipo II.

Esta última enfermedad surge como consecuencia de que el cuerpo deja de responder adecuadamente a la insulina, después de años de estar disparando sus niveles en el organismo con alimentos azucarados y llenos de calorías innecesarias.

La lista puede continuar, pero el mensaje es el mismo: tu salud depende en gran medida de lo que decidas llevarte a la boca. Come por tu bienestar y no olvides que alimentación y salud van de la mano.

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia