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¿Qué es la fibromialgia?

El Síndrome de Fibromialgia o fibromialgia es un trastorno complejo de dolor crónico, de etiología actualmente desconocida, consistente en dolor músculo-esquelético persistente y generalizado (de intensidad variable según los días, pero de moderado a intenso), que, si bien se puede dar en la población de forma general, tiene un claro predominio femenino. Se puede decir que, de cada 100 personas, aproximadamente 4 padecen fibromialgia. De esas 4 personas, aproximadamente, solo una de ellas sería un hombre y 3 serían mujeres. Dado este dato, en adelante nos referiremos a las personas aquejadas por esta enfermedad en el término gramatical femenino, ya que, de hecho, en la mayoría de estudios en los que se basan los datos que se exponen a continuación, han participado en su mayoría y exclusivamente mujeres.

La fibromialgia constituye en sí uno de los problemas sanitarios más importantes de dolor crónico en los países industrializados y en vías de desarrollo, esto es debido no solamente a la presencia de dolor debilitante, sino también a los diversos síntomas que acompañan este dolor como son la fatiga, rigidez matutina, trastornos del sueño, migraña, rendimiento mental reducido, ansiedad y depresión; además de su comorbilidad con otros síndromes como el del intestino irritable. No obstante, lo llamativo de esta enfermedad, no son los síntomas en sí, sino el hecho de que, cuando una persona con síntomas de fibromialgia es sometida a examen clínico, no muestra ningún daño inflamatorio del tejido que explique la intensidad de sus síntomas. Por tanto, en vista de la inexistencia de un daño inflamatorio, se considera que la causa de esta enfermedad es desconocida, englobándose la misma dentro del espectro de síndromes sin explicación médica.

Afortunadamente, la comunidad científica está mostrando un claro ímpetu en conocer factores que podrían explicar esta enfermedad, realizando una labor y avance extraordinario en el campo referente al dolor crónico de forma general, y la fibromialgia de forma particular. Diversas investigaciones científicas, incluidas las propias (en las que se fundamenta esta entrada de blog), apuntan a la existencia de un procesamiento central anormal del dolor, siendo esta hipótesis la que mayor apoyo empírico está recibiendo. En concreto, se ha observado una hiperactivación de zonas cerebrales implicadas en el procesamiento del dolor cuando pacientes con fibromialgia son sometidas a estimulación dolorosa, donde además se observa un claro predomino en la activación de zonas cerebrales relacionadas con el procesamiento emocional y cognitivo del dolor, sobre la activación de las relacionadas con el procesamiento sensorial.

 

Psicología General Sanitaria y Fibromialgia

Siguiendo la línea de la existencia de alteraciones en el procesamiento del dolor a nivel central en esta enfermedad, estudios ponen de manifiesto la modulación de las mismas por medio de factores no únicamente clínicos, sino también psicológicos (dato congruente con el predomino en la activación de zonas cerebrales relacionadas con el procesamiento emocional y cognitivo del dolor en estas pacientes). Se sabe que las pacientes con fibromialgia presentan puntuaciones elevadas en rasgos de personalidad como el neuroticismo, psicoticismo, y alexitimia, mientras que puntúan bajo en extraversión. Además, presentan desórdenes emocionales como ansiedad y depresión y, ponen en marcha estrategias de afrontamiento del dolor poco adaptativas a la hora de hacer frente al mismo (moduladas por los rasgos de personalidad anteriormente mencionados), como la catastrofización. Estos factores han mostrado a su vez estar asociados con las alteraciones observadas a nivel del Sistema Nervioso Central ante estimulación dolorosa en la fibromialgia. También se conoce que los déficits cognitivos vienen modulados por el nivel de dolor clínico presente. Específicamente, el procesamiento anormal del dolor produciría una hiperactivación a nivel cerebral en pacientes con fibromialgia, en concreto, de áreas cerebrales implicadas no únicamente en el procesamiento de este, sino también en la cognición, lo que haría que estas áreas se mantengan activadas y centradas en el dolor, restando de esta forma recursos a la cognición.

Por tanto, en ausencia de un tratamiento de mediana eficacia, y teniendo en cuenta las quejas reportadas por medio de estas pacientes en cuanto a la mejoría de sus síntomas, se puede decir que para el tratamiento de esta enfermedad se deberían abordar diferentes aspectos de la misma, no exclusivamente los referentes al dolor clínico presente. Las intervenciones no deberían centrarse en la cura pasiva mediante la toma casi exclusiva de medicación encaminada al alivio del dolor, sino en el abordaje de aspectos psicológicos y de personalidad individuales (donde la psicología general sanitaria podría enfatizar su labor), que, si bien no son la causa de esta enfermedad, contribuyen a la cronificación y mantenimiento del dolor.

Dadas las alteraciones observadas, así como las asociaciones de las mismas con factores psicológicos, se puede concluir que la severidad e impacto del dolor y resto de síntomas que cursan con esta enfermedad, incluidos los déficits cognitivos, van a verse influenciados en cierta forma por factores individuales tales como como el nivel de depresión, las creencias, expectativas, forma de afrontar el dolor, los rasgos de personalidad predominantes etc. El abordaje por parte de la psicología general sanitaria sobre estos factores, por medio de: 1) un fomento de estrategias activas y adaptativas en el manejo del dolor, 2) terapia cognitivo-conductual (entre otras) dirigida a modificar las cogniciones desadaptativas y por tanto a la reducción de síntomas depresivos y ansiógenos, 3) así como psicoeducación centrada en como rasgos de personalidad tales como el neuroticismo, alexitimia y psicoticismo y, los pensamientos disfuncionales en cuanto al dolor, influyen en el uso de las estrategias poco adaptativas frente al dolor (también entre otros aspectos); implicaría un menor impacto en la salud de estas pacientes (tanto física como mentalmente), un aumento en la calidad de vida y una reducción de los costes socio-sanitarios tan elevados en esta enfermedad conlleva, dada su alta prevalencia.

 

VIDEO DOCUMENTAL TV2 Andalucía:

https://youtu.be/PxhRIp2tn10

Dra. Casandra Isabel Montoro Aguilar

Profesora Máster Universitario en Psicología General Sanitaria VIU