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Escribo estas palabras con la intención de contestar a una pregunta, que en muchas ocasiones me hacen los adultos, ya sean padres, madres, profesores, etc.

¿Cómo beneficia el desarrollo de las habilidades de Mindfulness en los niños y los adolescentes?

Llevo varios años compartiendo con los niños y los adolescentes, a través de Talleres grupales e individuales, el desarrollo de estas habilidades Mindfulness. He podido comprobar cómo les ha ayudado en sus vidas. Estas habilidades son:

  • Desarrollar una atención consciente al momento presente frente a la dispersión mental.
  • Conocer, observar, aceptar y gestionar las emociones que sienten frente a la reacción impulsiva y el desconocimiento sobre las
  • Observar y gestionar sus pensamientos, sin dejarse arrastrar por ellos.
  • Ser amables con ellos mismos y con los demás. Cuidarse y tratarse bien a ellos mismos, conectar con lo que necesitan; y empatizar, sintonizar y conectar con los demás.

Tanto el niño como el adolescente se va introduciendo en estas habilidades de forma paulatina, poco a poco, dándose cuenta de en qué le benefician y cómo va cambiando la relación con él mismo y con los demás.

Comenzamos los talleres, desarrollando esa Atención consciente. Lo hacemos a través del anclaje de la atención en la respiración. Esto parece sencillo, pero para muchos niños y adolescentes no lo es. A través de ejercicios específicos, les voy transmitiendo cómo sentir y conectar con la respiración en su cuerpo, en ese momento. Estos ejercicios pueden ser en movimientos, sentados o tumbados. Es conveniente no forzarlos a que se estén quietos, que se paren, que se sienten o se tumben; se van llevando a cabo diferentes ejercicios para que cada uno conecte con el que le va mejor.

Es muy importante que el desarrollo de estas habilidades sea algo agradable, que no lo vean como una imposición, un deber, una tarea más en sus vidas. A lo largo de las diferentes semanas que dura el taller voy viendo cómo se van adentrando en mindfulness y cómo perciben sus beneficios:

  • menos estrés en sus vidas
  • mayor disfrute de sus vivencias,
  • sentirse seguros,
  • más confianza en ellos mismos,
  • el descubrimiento de qué es lo que quieren gestionar de ellos mismos, con amabilidad y aceptación
  • una forma de desarrollo personal sana y equilibrada

Os pongo el ejemplo de un niño de 9 años que comentó: “Hoy he podido disfrutar de la excursión del colegio”. Hasta ahora era una actividad que vivía con ansiedad y le ponía muy nervioso. A través de centrar su atención en lo que sentía (sus emociones), observarlo, aceptarlo, gestionarlo y centrarse en la vivencia del presente (atención consciente), pudo estar tranquilo, calmado y disfrutar de esa experiencia.

La atención es la base para poder desarrollar las demás habilidades, ya que una mente dispersa y una desconexión con la vivencia del momento, no permite emerger el nivel de consciencia necesario para conectar con el presente y gestionarlo.

Durante todo el taller vamos manteniendo la práctica de la atención consciente y vamos introduciendo las habilidades de gestión emocional, de pensamientos y la amabilidad. Esta última, se va desarrollando desde el inicio del taller, de forma transversal, pero al final del mismo, desarrollamos una serie de recursos que les ayuda a conectar con ellos mismos y con los demás.

En Mindfulness, la forma de conectar con uno mismo y con los demás, se llama auto-compasión y compasión. Dado que estos conceptos crean confusión, ya que se asocian a la “pena”, con ellos utilizo la palabra “amabilidad”, la entienden mejor.

Desarrollar la compasión implica reconocer y ver las emociones en los demás, sentir bondad hacía los que sufren, y ayudarles. La auto-compasión implica este mismo proceso hacía uno mismo: reconocer tus propias emociones, sentirte bien contigo mismo y ayudarte a ti mismo, con los recursos que precises, propios o ajenos.

Esta parte es muy importante ya que muchos de los niños y adolescentes que asisten a los talleres, tienen un auto-concepto no muy bueno o son muy críticos y exigentes con ellos mismos. Mindfulness les ayuda a quererse y aceptarse tal y como son, para poder seguir avanzando y cambiando de ellos lo que les perjudica, lo que no les beneficia. Os pongo el ejemplo de un niño de 7 años que siempre estaba enfadado con los compañeros. Después de tres semanas de taller, expresó que se había dado cuenta de que lo que sentía hacía los demás niños era envidia, aceptó que le salía esa envidia, la fue gestionando, hasta que, según sus palabras, “se hace tan pequeñita, que, aunque la siento, puedo dejar de estar enfadado con los demás. Ahora estoy más tranquilo y tengo más amigos”.

Otro ejemplo, esta vez de un adolescente de 14 años: “Me he dado cuenta de que estaba continuamente estresado, me exigía mucho a mí mismo. Pero lo que más me ha impresionado es lo “duro” que era conmigo. Ahora, siento que quiero hacer las cosas bien, pero no me trato con tanta dureza, busco momentos de tranquilidad y descanso. Tengo la sensación de vivir con mayor calma, sigo haciendo las mismas actividades que antes, sin sentirme tan estresado”.

Otra parte importante es la conexión con los demás, van observando cómo pueden ser ellos mismos, con independencia de lo que hagan los demás. Es decir, si ellos están tranquilos y llega otro niño y les insulta, aprenden a como distanciarse de la historia de ese niño, a no dejarse arrastrar por el enfado del otro y convertirlo en su enfado, a seguir con su tranquilidad, y desde esa tranquilidad gestionar la situación.

Dentro de la conexión con los demás, también desarrollan la empatía, la tolerancia, el respeto. Esto se observa con mucha claridad en los talleres cuando trabajamos la amabilidad hacía los demás. Se han dado casos de niños que cuando entraron en el taller se llevaban mal y al terminarlo, se respetaban, y en muchos casos hasta se hicieron amigos.

Como conclusión, deciros que Mindfulness les ayuda a adquirir una serie de habilidades para el desarrollo de la consciencia. Una consciencia que va haciendo que su cerebro, todavía en crecimiento (la parte prefrontal, donde se encuentran las funciones cognitivas, no se termina de desarrollar hasta los 20-25 años), vaya funcionando de forma sana, equilibrada y con bienestar en las conexiones con uno mismo y con los demás.

Aquí tenéis unos videos sobre los beneficios de Mindfulness en la infancia y la adolescencia:

Video de Anne Marie Rossi (univ. de Colorado-Denver)

https://youtu.be/-yJPcdiLEkI

Vídeo de Jon Kabat-Zinn

https://youtu.be/K9wZLjWTtSI

 

Mariló Gascón Aguilar

Profesora del Máster de Terapias Psicológicas de Tercera Generación de la VIU