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El síndrome de Asperger, descrito por primera vez por el pediatra austriaco Hans Asperger en el año 1944, es uno de los cinco grandes tipos de autismo. Las personas que lo padecen se caracterizan por tener un coeficiente intelectual en la media o incluso superior, lo que muchas veces retrasa y hasta impide su diagnóstico. No obstante, igual les ocurre al resto de individuos con algún trastornos del espectro autista (TEA), los alumnos con síndrome de Asperger tienen un trastorno generalizado del desarrollo (TGD) con consecuencias importantes en las tres áreas habitualmente afectadas en el espectro autista: habilidades sociales, comportamiento y coordinación psicomotriz.

Síntomas del síndrome de Asperger

Las principales características de este síndrome afectan al desarrollo personal y cognitivo, por lo que en su etapa escolar los alumnos afectados deberían ser incluidos entre los alumnos con necesidades educativas especiales (NEE). Estos son los signos clínicos más comunes:

  • Muestran menos habilidades sociales que los chicos de su edad.
  • Dificultades para manejar relaciones con iguales (compañeros) y adultos (profesores, padres y otros familiares).
  • Interacción muy básica y sencilla, unidireccional e inapropiada.
  • Problemas para llevar y mantener el ritmo de la conversación.
  • Son literales en el lenguaje y su comprensión: no entienden las ironías y los dobles significados.
  • Hipersensibles a los sonidos fuertes, los colores, las luces, los olores y los sabores.
  • Obsesión por determinados temas (normalmente relacionados con los números y las ciencias), en los que pueden sobresalir y convertirse en grandes expertos.
  • Escasa coordinación psicomotriz.

La intervención en el aula

Como hemos comentado, a diferencias de otros tipos de autismo, el síndrome de Asperger se caracteriza porque los alumnos con este diagnóstico no tienen ninguna alteración en su capacidad intelectual, pudiendo ser superior a la media y sobresalir en algunas asignaturas y materias, normalmente de carácter científico: matemáticas, estadísticas, química, astronomía, etc.

asperger sintomas

Sin embargo, muchos afectados por este síndrome sufren fracaso escolar porque sus déficits en interacción social, habilidades psicomotoras y problemas de comunicación, además de cierta rigidez en su comportamiento y emociones, les impiden integrarse suficientemente con sus compañeros y el sistema educativo.

Por este motivo, una vez se ha confirmado este diagnóstico en algún chico o chica de la clase, el equipo docente debe activar el protocolo de alumno con NEE y aportarle el apoyo y refuerzo necesarios en las siguientes áreas:

  • Mejorar de sus habilidades sociales.
  • Potenciar la empatía.
  • Mejorar sus capacidades comunicativas y del lenguaje verbal y no verbal.
  • Reforzar su identidad y autoconocimiento.
  • Trabajar la autoestima.
  • Promover el autocontrol y tratar de flexibilizar su comportamiento.
  • Mejorar sus habilidades motoras.
  • Trabajar la inteligencia emocional.

Uno de los principales problemas de las personas con autismo es que sus intentos por mejorar la relación con los demás muchas veces son infructuosos por su peculiar carácter, lo restringido de sus temas de interés y sus obsesiones. Cuando este ocurre, se sienten marginados y rechazados, lo que incide negativamente en su autoestima, pudiendo verse arrastrados a la desmotivación, fracaso escolar e, incluso, a la exclusión social y laboral.

Para evitar esta indeseable situación, es muy importante que la intervención de los maestros en el aula no se limite únicamente al chico o chica con Asperger, sino que se realice también un trabajo didáctico entre los compañeros y el resto de la comunidad educativa. Se debe explicar a todos las características de este síndrome y subrayar la importancia de mantener una actitud solidaria, integradora y comprensiva.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia