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El aprendizaje por imitación es uno de los mecanismos puntales y básicos en el aprendizaje de cualquier niño, por supuesto también para los alumnos con algún tipo de trastorno del espectro autista (TEA). Es tanta su importancia, que las mayores dificultades que las técnicas de imitación entrañan para los niños autistas, no debe suponer un impedimento para su utilización, puesto que son indispensables para su correcto desarrollo físico, psicológico y verbal.

Los 4 procesos del aprendizaje por observación

A las personas con autismo les es muy complicado poner atención sobre la otra persona y lo que está haciendo. Por ese motivo, en las actividades por imitación con niños autistas hay que poner especial atención en los 4 procesos implicados en el aprendizaje por observación e imitación:

  • Procesos de atención. El alumno debe prestar atención a las características más relevantes de la conducta del modelo.
  • Procesos de retención. Consiste en la retención por parte del niño o niña de la información adquirida mediante la observación, para después reproducir la conducta.
  • Procesos de reproducción motora. Para poder ejecutar la conducta aprendida, es preciso que el alumno tenga las capacidades motoras mínimas para poder realizarla.
  • Procesos de motivación y de incentivo. La nueva conducta solo se refleja si el chico o chica recibe el incentivo adecuado. Es decir, para que la conducta se ejecute el individuo debe tener la experiencia de que será reforzada.

La imitación en niños autista

Como hemos comentado, el aprendizaje por imitación es más dificultoso en niños autistas. Por este motivo, para que la enseñanza sea efectiva es muy importante que el modelo a imitar, es decir, el maestro o profesor cumpla el siguiente perfil:

  • Capacidad de proporcionar reforzamiento. Una de las características que hace que un modelo tengan más posibilidades de ser imitado es que tenga suficiente capacidad para reforzar a los niños. Dicho de otro modo, los profesores que son capaces de lograr ese reforzamiento, muchas veces gracias a su mayor capacidad de ofrecer afecto y confianza, tienden a ser más imitadas por todos los niños, en especial con los que tienen algún tipo de TEA.
  • Mostrar autoridad. Está demostrado que los maestros capaces de imponerse, no por la fuerza sino con persuasión y asertividad, son más imitados por los niños, que los ven como un pauta y modelo robusto, el cual les otorga seguridad y tranquilidad.
  • Similitud entre el modelo y el observador. Si es posible, conviene que la diferencia de edad entre el maestro y los chicos con autismo no sea muy grande, pues de esta forma es más probable que se cree una nexo que ayude a poner en práctica las actividades de imitación.
  • Inspirar sinceridad. A los niños autista les cuesta mucho coger confianza, y siempre se muestran más receptivos ante un modelo que les parezca sincero y confiable.

Además del modelo, en los procesos de imitación en niños autistas también es muy importante las actividades seleccionadas. Estas deben ser adecuadas e individualizadas a la edad y características de cada niño. Algunas de las formas de imitación más usadas son: hacer figuras con plastilina, realizar construcciones con cubos o piezas pequeñas, poner objetos dentro de una caja, peinarse o lavarse la cara.

 

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia