Patricia Marín Maicas es enfermera con experiencia laboral en urgencias hospitalarias, urgencias extrahospitalarias (SAMU), y cuidados críticos (UCI y reanimación), doctoranda en el programa de Doctorado en Enfermería Clínica y Comunitaria de la UV y directora del Máster Universitario en Dirección y Gestión de Enfermería de VIU. Con ocasión del Día Mundial del Donante de Sangre 2021 le realizamos una entrevista para conocer en su voz experta cómo ha afectado el COVID-19 a la donación de sangre y cuales son los usos y la importancia que tiene este tejido líquido para el sistema sanitario.

 

¿Cómo se han visto afectadas las donaciones de sangre en España y a nivel internacional por la pandemia?

La pandemia ha repercutido negativamente en el suministro de sangre de forma global no solo por el descenso en las donaciones, sino también por la disponibilidad de instalaciones de recogida de sangre a causa de las disrupciones operacionales (OMS, 2021). En España, numerosos territorios se han visto afectados principalmente por una caída en las donaciones, dejando en algunos momentos del pasado año las reservas de sangre en cifras muy bajas.  El miedo a acudir a los hospitales por la posibilidad de contagio, la suspensión de la presencialidad académica en los campus universitarios (uno de los proveedores de sangre más notable), así como la dificultad en el uso de las unidades móviles debido a la imposibilidad de garantizar la distancia interpersonal, han dificultado la donación. Como ejemplo, la caída de las reservas el pasado mes de enero en Madrid provocó una llamada urgente a la ciudadanía, con gran una respuesta: 2700 donaciones en un solo día consiguiendo de esta forma, continuar la actividad sin restricciones. No obstante, la necesidad fundamental es mantener un número de donaciones diarias de forma constante, ya que la validez de los componentes sanguíneos es limitada: los glóbulos rojos tienen una vida útil de 42 días, las plaquetas de 5 días y el plasma 3 años como máximo.

Sabemos que el COVID-19 no se transmite por la sangre, pero sí existe la posibilidad de crear plasma rico en anticuerpos a partir de sangre de personas que hayan superado la infección ¿Es esta una vía de tratamiento que se está utilizando?

De acuerdo con la OMS (2021), la transmisión del SARS-CoV-2 por medio de la transfusión de sangre y componentes sanguíneos no se ha notificado y se considera sumamente improbable. No obstante, sí se puede utilizar el plasma rico en anticuerpos de las personas que han superado la infección. El plasma hiperinmune hace referencia al plasma de las personas que han pasado la COVID-19 (confirmado mediante prueba diagnóstica) y que, por tanto, contiene anticuerpos como una de sus defensas contra la infección. La OMS reconoce el plasma de personas convalecientes de COVID-19 como un tratamiento experimental apropiado con fines de evaluación en estudios clínicos o dirigidos a la fabricación de inmunoglobulinas hiperinmunes (OMS, 2021). Numerosos estudios se han puesto en marcha a lo largo de todo el mundo para comprobar los resultados de ambas opciones de tratamiento, no obstante, los resultados obtenidos hasta la fecha son heterogéneos. Esta es la conclusión de Piechotta et al. (2021), en una reciente revisión sistemática publicada en Cochrane en la que indican que existe una “elevada certeza en la evidencia de que el plasma de convaleciente para el tratamiento de personas con enfermedad moderada a grave no reduce la mortalidad”, no obstante, los autores indican que existen 133 estudios con resultados pendientes de publicar, que pueden contribuir a resolver la incertidumbre y a determinar nuevas evidencias sobre el uso de plasma hiperinmune en la forma asintomática y leve de la enfermedad y sobre el tratamiento con inmunoglobulina hiperinmune para personas con cualquier gravedad de COVID-19.

Además de las transfusiones ¿Qué otros usos médicos tienen la sangre donada?

La donación de sangre en España es un acto altruista y está dirigida a realizar a transfusiones a las personas compatibles que lo precisen. La sangre donada se analiza en el laboratorio y se separa en los diferentes elementos que la componen: hematíes, plaquetas o plasma. Este hecho supone que, de un solo acto de donación, varios pacientes se pueden beneficiar. Si bien es cierto que existen otros tipos de transfusiones como autólogas o directas, pero son casos concretos que no entran en los circuitos habituales de donación.

¿Cuáles son las condiciones básicas que debe cumplir una persona para poder ser donante? ¿Qué factores suelen ser los impedimentos principales para que alguien que quiera donar no pueda?

En España, el sistema de donaciones se nutre en donantes voluntarios no remunerados, que se pueden definir como personas que donan sangre, plasma u otros componentes sanguíneos por su propia voluntad y que no reciben retribución por ello. Cualquier persona sana de edad comprendida entre 18 y 70 años y que pese más de 50 kilos, puede ser donante. No obstante, hay que tener en consideración varios aspectos:

En primer lugar, existe una limitación sobre la frecuencia de la donación. Las mujeres pueden donar sangre un máximo de tres veces al año y los hombres un máximo de cuatro y en ambos casos, entre donación y donación tiene que haber pasado al menos dos meses. En segundo lugar, también hay que tener en cuenta que la legislación española establece un período de espera de cuatro meses desde que se realiza un tatuaje o piercing antes de realizar una donación de sangre. Por otro lado, el momento actual de pandemia, se han añadido nuevos criterios para la donación orientados a la reducción del riesgo de transmisión del Sars-Cov-2, por lo que antes de donar, es recomendable consultar las indicaciones del centro de transfusiones de referencia. En líneas generales, se recomienda que aquellos donantes potenciales que hayan tenido contacto con alguna persona diagnosticada de Covid-19 deben esperar al menos 14 días para poder donar. Adicionalmente, aquellas personas que hayan pasado la enfermedad, deberán esperar al menos 28 días tras la desaparición de síntomas o 14 días tras la última PCR negativa. Por otro lado, aquellas personas que presenten síntomas compatibles con COVID-19 como alteraciones respiratorias o fiebre, se recomienda no asistir al punto de donación y postergar la donación, así como de forma rutinaria, se solicitará al donante que si en los días posteriores a la donación de sangre presenta síntomas compatibles con COVID-19 lo comunique lo antes posible con centro de extracción. Por último, respecto a la compatibilidad de la vacuna de COVID-19 y la donación, se recomienda esperar al menos dos días tras la inoculación para objetivar la ausencia de fiebre. En caso de aparición de fiebre, se recomienda postergar la donación.

¿Cuál es la importancia de contar con reservas de sangre para el sistema sanitario?

Asegurar la reserva de sangre de forma constante es esencial para lograr un buen funcionamiento de los sistemas sanitarios, ya que de lo contrario se pueden producir demoras en la planificación quirúrgica o los tratamientos de personas con alteraciones hematológicas. Disponer de reservas sanguíneas de forma constante es, particularmente necesario, en el caso de las plaquetas ya que tienen un tiempo de conservación reducido y no se pueden almacenar más de 5 días, por lo que se necesita un suministro constante.

En una situación compleja como la que nos hallamos, se puede pensar a priori que la demanda de sangre y derivados puede verse disminuida a medida que los sistemas sanitarios se colman con personas afectadas por COVID-19 y se postergan intervenciones quirúrgicas programadas y actuaciones clínicas no urgentes. Pero no debemos olvidar que situaciones imprevisibles como los traumatismos, las hemorragias postparto, las anemias graves, las patologías que cursan con alteraciones de la coagulación (incluida la COVID-19) o las intervenciones quirúrgicas urgentes, derivarán a situaciones complejas que requerirán la administración de sangre y derivados para asegurar la supervivencia de las personas afectadas. Si bien es cierto que en este punto cabe destacar que, durante los peores meses de la pandemia, la falta de suministro ha hecho que se haya optimizado el manejo de pacientes logrando disminuir las transfusiones de sangre y derivados. Existe un movimiento denominado Patient Blood Management, que señala que el 50% de las transfusiones que se realiza de forma rutinaria es inapropiada o evitable. Esta cifra, adicionalmente está asociada a la variabilidad de la práctica clínica en el manejo de las transfusiones de hemoderivados mostrando la disparidad de criterio ante un recurso tan preciado como es la sangre. Esta situación, invita a reflexionar sobre la importancia de la optimización de las transfusiones porque la sangre es un bien escaso e indispensable para la vida el cuál, todavía, no podemos producir.

 

 

 

Bibliografía:

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Piechotta V, Iannizzi C, Chai KL, Valk SJ, Kimber C, Dorando E, Monsef I, Wood EM, Lamikanra AA, Roberts DJ, McQuilten Z, So-Osman C, Estcourt LJ, Skoetz N. 2021. ¿Es el plasma de las personas que se han recuperado de covid-19 un tratamiento efectivo para las personas con covid-19? | Cochrane.

World Health Organization. 2020. Action framework to advance universal access to safe, effective and quality-assured blood products 2020–2023. Geneva: World Health Organization; 2020. Disponible en: https://www.who.int/publications/i/item/action-framework-to-advance-uas-bloodprods-978-92-4-000038-4

World Health Organization. 2021. Mantenimiento de un suministro de sangre seguro y suficiente y recogida de plasma de personas convalecientes en el contexto de la pandemia de COVID-19. Informe OMS 17 febrero 2021. https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/340341/WHO-2019-nCoV-BloodSupply-2021.1-spa.pdf