Este 20 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Infancia, una efeméride que nos recuerda los numerosos desafíos que aún enfrentan las niñas y niños del mundo. Entre esos desafíos están los relacionados con la educación, uno de los tres derechos fundamentales que revindica esta celebración. Por ello hemos querido profundizar en una de las corrientes educativas más importantes de la actualidad y que está llamada a marcar la evolución de la formación en las próximas décadas: la Educación Inclusiva.

Con este fin, contactamos con la Dra. Estrella Alfonso Adam; doctora en Educación y directora del Maestría Oficial en Necesidades Educativas Especiales y Atención Temprana de VIU. La Dra. Alfonso Adam es experta en Inteligencia emocional, dificultades de aprendizaje, trastornos del lenguaje y comunicación y miembro del grupo de investigación Inclusión Educativa (GIIE) de VIU.

¿Qué es la educación inclusiva? ¿Cómo se diferencia de un enfoque educativo tradicional? ¿Cuál es su importancia?

En la actualidad, la educación está viviendo un proceso de cambio. La educación inclusiva supone un gran reto a asumir por parte de toda la comunidad educativa. Este cambio en el paradigma educativo está permitiendo la transformación de culturas, políticas y prácticas educativas, cuyo objetivo será garantizar el derecho a la educación; para ello, será necesario eliminar o minimizar las barreras que impidan garantizar la permanencia, la participación y el progreso educativo del alumnado.

Con esta transformación educativa pasamos de un sistema excluyente, segregacionista, en dónde no se tiene en cuenta la diversidad de todo el alumnado, a un sistema inclusivo en donde la diversidad y el conocimiento de las necesidades individuales del alumnado garantiza que nadie quede fuera del sistema educativo, que “nadie se quede atrás”.

En 2015, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, define los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, siendo el objetivo 4 (ODS4) el que debe garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad, con el fin de promover el aprendizaje permanente para todos.

La educación inclusiva es importante porque se considera como un medio esencial para la consecución de un desarrollo sostenible en el planeta; brinda las oportunidades para desarrollarse a toda la población estudiantil; se basa en la valoración de la diversidad y en el desarrollo de estrategias para enriquecer los procesos de enseñanza y aprendizaje, dejando atrás la exclusión y la desigualdad.

Debemos conseguir ser una sociedad inclusiva que valore la diferencia como algo positivo. Aunque nos queda camino por recorrer, la escuela, como entidad transformadora, está poniendo los cimientos para que la sociedad en su conjunto cambie poco a poco.

¿Qué objetivos persigue la educación inclusiva?

La educación inclusiva tiene como objetivo transformar la sociedad para que sea capaz de considerar la diversidad como algo natural; por tanto, erradicará la desigualdad e injusticia social. La inclusión es ante todo una defensa de los derechos humanos: no se puede segregar a ninguna persona por su dificultad en el aprendizaje, discapacidad, género o pertenencia a una minoría étnica.

Será necesario dentro del grupo / clase salvaguardar la heterogeneidad del alumnado. Para ello, los docentes deben poner en marcha una cuidada planificación educativa en la que se utilicen instrumentos, recursos y metodologías adecuadas, que garanticen el aprendizaje del grupo. La diversidad incrementa el aprendizaje de todos los miembros de la clase.

Se garantizará la participación de todo el alumnado en el centro escolar, así como el acceso al currículo; se apoyarán las necesidades educativas y las cualidades del alumnado de toda la comunidad escolar para que puedan alcanzar los aprendizajes de manera exitosa y segura.

La educación inclusiva velará para que el alumnado con NEE no esté en los centros escolares integrado, sino incluido, participando de la vida escolar y social. Se reconoce la convivencia y el aprendizaje en grupo como la mejor forma de benefi­ciar a todos, no sólo a los estudiantes etiquetados como diferentes.

Los alumnos con NEE tienen que ser atendidos, recibir respuesta y apoyos por parte de los docentes. Además, todo el alumnado que tenga dificultades en el aprendizaje, o aquel alumno/a, sea cuales fueren sus caracte­rísticas personales, psicológicas o sociales (con independencia de si tienen o no discapacidad), también debe ser atendido; la escuela debe dar respuesta a sus necesidades concretas.

¿Qué papel juega la educación inclusiva en los casos de Necesidades Educativas Especiales, de Dificultades de Aprendizaje o de colectivos en riesgo de exclusión?

La educación inclusiva deja de fijarse en el modelo de déficit; modelo que favorece más la exclusión que la inclusión en el sistema educativo y social del  alumnado con NEE, dificultades en el aprendizaje o colectivos en riesgo de exclusión; y centra su mirada en una nueva manera de organizar los centros educativos, los procesos de enseñanza, el aprendizaje con nuevas metodologías y los  recursos que permitan centrarse en  las potencialidades  que poseen este colectivo de alumnos/as  y todo el grupo clase. Para ello, el profesorado debe poseer los conocimientos y medios para dar respuestas educativas que garanticen el éxito de la diversidad del alumnado, así como la igualdad y la justicia social.

Será necesario que los centros educativos realicen una autoevaluación del modo cómo se están llevando a cabo las actuaciones de atención a la diversidad, con el fin de detectar sus puntos fuertes y débiles, para así establecer planes de mejora efectivos que den respuesta al alumnado, al profesorado, a las familias y demás agentes implicados (entidades locales, comunidad). Será necesario evaluar los recursos y el proceso de enseñanza y aprendizaje y la participación de toda la comunidad educativa con el fin de detectar y eliminar aquellos que favorezcan la exclusión del alumnado.

¿Cuáles son las principales dificultades con que nos encontramos a la hora de implementar métodos de educación inclusiva en las aulas?

La principal dificultad con la que nos encontramos radica en que los docentes, centros educativos e instituciones se convenzan de que es posible una educación mejor, una educación inclusiva.

Los centros educativos deben caminar hacia este modelo de educación inclusiva. Afortunadamente, desde la LOE, LOGSE y LOMCE ya se contemplaban las medidas y actuaciones para garantizar este tipo de educación, inclusiva, equitativa y de calidad, para el alumnado con NEE, pero será en la actual ley de educación, Ley Orgánica 3/2020 de 29 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 2/2006 de 3 de mayo de Educación (LOMLOE), la que dará mayor impulso a la inclusión educativa del alumnado.

Para que la educación inclusiva llegue a todos los centros escolares y no quede solo en experiencias concretas en un reducido número de centros, resultará necesaria la implicación de instituciones sociales y locales y, a su vez, el convencimiento de toda la comunidad educativa de que el cambio en este terreno es posible y positivo. Se hará necesario escuchar las demandas del alumnado y de los padres, abriendo la escuela a la participación activa de todos los miembros que la forman.

La labor docente ha cambiado progresivamente a lo largo de los últimos años en lo que se refiere a atención a la diversidad, pero somos conscientes de que todavía queda mucho por avanzar. En 2006, la convención de Naciones Unidas sobre los derechos de las personas discapacitadas, indicaba la necesidad de que los estados aseguren el cumplimiento de los derechos de estas personas facilitando el acceso a una «[…] educación primaria y secundaria inclusiva, de calidad y gratuita». Es necesario que se faciliten medidas de apoyo personalizadas y efectivas en entornos que fomenten al máximo el desarrollo académico y social, de conformidad con el objetivo de la plena inclusión.

Hay que formar a los docentes en el currículum, en contextos diferenciados y metodologías activas inclusivas; deben poseer la competencia para poder ser capaces de adaptar la enseñanza al alumnado; deben ser profesionales reflexivos y críticos sobre su práctica docente para autoevaluarse y determinar si están dando respuesta a la diversidad que presenta el alumnado. Solo a través de esta formación conseguiremos que los docentes se convenzan de que la educación inclusiva es posible.

¿Nos puedes dar ejemplos de formas de trabajar la educación inclusiva en las aulas?

Hoy en día, podemos ver centros escolares que proponen una serie de medidas para garantizar la atención a la diversidad del alumnado que presenta dificultades en su proceso de enseñanza-aprendizaje. Estas medidas que surgen de la idea de inclusión educativa resultan no ser actuaciones inclusivas, sino, en realidad, alternativas curriculares que dejan inalterado el sistema y, por tanto, no están produciendo una verdadera transformación de la educación en pro de implementar la educación inclusiva.

Hablaremos de centros inclusivos exclusivamente de aquellos en los que se haya producido un cambio, tanto en la metodología de trabajo como en los procesos de enseñanza-aprendizaje, que permita la acogida y permanencia del alumnado en los centros. Estos centros educativos aseguran que toda la comunidad educativa se implique y ayude en el proceso de cambio, permitiendo el éxito del alumnado.

El cambio será evidente en el centro, en el aula, generándose así verdaderas comunidades de aprendizaje y búsqueda del conocimiento, adaptadas a las características contextuales, sociales, psicológicas y personales de todo el alumnado.

Estos centros trabajaran bajo unas estrategias metodológicas que nos ayuda­rán a gestionar el aula desde una perspectiva inclusiva, tales como:

Estrategias de aprendizaje cooperativo; Tutoría entre iguales; Estrategias de aprendizaje dialógico; Grupos interactivos; Tertulias dialógicas; Estrategias de aprendizaje y servicio comunitario; Estrategias de regulación y autorregulación del aprendizaje; Estrategias para fomentar la participación social; Alumno ayudante; Estrategias integrales; Rincones y talleres; Proyectos de trabajo inclusivos; Enseñanza compartida…

Podemos destacar diversas metodologías activas con fines inclusivos como son:

Diseño universal para el aprendizaje (DUA); Aprendizaje colaborativo; Comunidades de aprendizaje: Aprendizaje basado en problemas; Flipped classroom; Aprendizaje basado en el pensamiento (crítico); Aprendizaje 3.0; Aprendizaje servicio; Aprender haciendo (learning by doing)…

Señalamos algunas experiencias en educación inclusiva, como las llevadas a cabo por Asindown: https://aulavirtual.asindown.org/, así como destacar centros que trabajan a través de metodologías activas https://www.educaciontrespuntocero.com/experiencias/escuelas-que-emplean-pedagogias-activas-en-espana/.

El Máster Universitario en Necesidades Educativas Especiales y Atención Temprana de VIU, volcado en favorecer entornos inclusivos, cuenta con un claustro experto que lidera proyectos inclusivos en diversos centros escolares. De entre todos ellos, en esta ocasión, destacamos el proyecto TALENT: proyecto realizado en el colegio El Carme (Lleida), el cual da respuesta a la atención a la diversidad en los alumnos con altas capacidades o alto rendimiento liderado por la profesora de este Máster en Necesidades Educativas Especiales y Atención Temprana, Rosa Mª Garzón Morros.

Hace más de 30 años que en nuestro país se investiga y se realizan proyectos muy importantes e interesante en materia de educación inclusiva. Se han visto resultados que han permitido seguir avanzando hacia este cambio educativo, pero tenemos que ser realistas y es nuestro deber remarcar la necesidad de seguir avanzando y aprendiendo.