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La concentración es la capacidad de dirigir la atención, de forma voluntaria, en una dirección determinada y mantenerla durante el tiempo deseado. Las personas con una alta capacidad de concentración son capaces de enfocar gran parte de su energía en una tarea concreta, lo que se traduce en un mejor rendimiento en el ámbito académico y laboral.

La concentración en el ámbito académico

Una concentración óptima es fundamental para lograr unos buenos resultados académicos, especialmente cuando crece el nivel de exigencia, como ocurre en los estudios superiores o las oposiciones.

El principal problema con relación a la concentración es que, hoy en día, disponemos de muchos estímulos a nuestro alrededor (teléfono móvil, Internet, los múltiples canales de televisión), que nos hace difícil mantener la atención durante largos intervalos de tiempo.iStock_000065097885_Large-1024x683

Técnicas para mejorar la concentración

Identificar las cosas que nos desconcentran y eliminarlas

Todos sabemos qué nos hace perder la concentración: las redes sociales, la televisión, el teléfono móvil... Por lo tanto, es cuestión de elaborar una lista y suspender esas actividades durante el tiempo de estudio. Existen programas capaces de bloquear las webs o plataformas que queramos, para de esta forma poder seguir utilizando la red exclusivamente para trabajar.

Realizar las cosas de una en una

Por lo general, trabajar simultáneamente en varias materias resta eficacia, propicia errores y, sobre todo, provoca mayor cansancio mental. Hay que actuar con lógica y planificar bien las tareas. Se pueden alternar asignaturas y trabajos, pero siempre trabajando de forma exclusiva en un mismo asunto durante un tiempo suficiente, por ejemplo una hora.

Simplifica la tarea o el trabajo a realizar

Una buena forma de mejorar la eficiencia y reducir el estrés y la carga mental es dividir las tareas compleja en varias subtareas más pequeñas, con la intención de simplificar el trabajo.

Concentrarte en el «Aquí y Ahora»

Hay que luchar contra la dispersión del pensamiento, enfocando toda nuestra energía en el momento presente. Por lo general, tendemos a pensar en cosas, muchas veces negativas, de nuestro pasado y futuro, lo que resta eficiencia a nuestras horas dedicadas al estudio.

Llevar una vida sana y equilibrada

La concentración exige un gran consumo de energía, además de estabilidad mental, lo cual únicamente se puede conseguir a través de: descansar adecuadamente, dormir las horas necesarias, practicar deporte con moderación y, sobre todo, llevar una dieta alimenticia equilibrada.

Tener aficiones que exijan concentración

Actividades como el ajedrez o juegos como los sudokus, las sopas de letras o crucigramas son muy interesantes y recomendables porque permiten practicar y adquirir hábitos constantes de concentración, al mismo tiempo que nos relajamos y divertimos.

De esta forma, ejercitarás y entrenarás tu concentración y te será mucho más fácil estudiar y hacer tus tareas académicas sin interrupciones y con mejor rendimiento.

También es beneficioso darte pequeños premios a modo de recompensa al finalizar una parte de las tareas, lo que te motivará a trabajar concentrado e ir avanzando de forma progresiva y eficaz.

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia