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Si el maestro es capaz de impartir una clase amena, en un ambiente afable y en el que se cree un entorno divertido, relajado y abierto al diálogo, los alumnos se educarán de una forma más plena y satisfactoria para todos. La motivación del docente, su aptitud pedagógica y dotes comunicativas y, por qué no decirlo, su grado de simpatía innata son fundamentales para que las clases sean amenas. También es necesario un mínimo de motivación por aprender e interés por las materias de los chicos y chicas.

Algunas prácticas y recursos interesantes

La enseñanza-aprendizaje en un binomio que funciona en dos direcciones, por lo que, como hemos señalado, la implicación por ambas partes es fundamental para conseguir el equilibrio en el aula, así como la creación de unas sinergias positivas que posibiliten un ambiente propicio que ayude a mantener el interés por las explicaciones y una actitud motivadora.

como preparar una clase

En cualquier caso, hoy en día los maestros tienen a su disposición una serie de recursos y herramientas que pueden ser de gran ayuda para que las clases sean más amenas e interesantes, a la par que enriquecedoras y provechosas.

 

Las nuevas tecnologías

A las nuevas generaciones de estudiantes les apasionan las nuevas tecnologías relacionadas con la informática e Internet. Por lo tanto, siempre que los recursos disponibles lo permitan, el maestro no debe perder la oportunidad de aprovechar los recursos de la red, muchos de ellos gratuitos y en abierto, como canal para buscar y consultar información, realizar actividades y comunicarse con los demás.

Las técnicas de aprendizaje signficativo

El aprendizaje significativo se basa en conseguir que el alumno indague sobre nuevos conceptos, utilizando para ello sus conocimientos previos y experiencia, así como también la experimentación. Aprender significativamente implica motivar al alumno para que no se limite a una repetición memorística, animándole a analizar y descubrir cosas por él mismo.

Los cuadros sinópticos, los esquemas y mapas conceptuales realizados de forma conjunta entre el profesor y los alumnos y las pruebas diagnósticas para confirmar que se están alcanzando los objetivos propuestos en cada unidad didáctica son fundamentales en este tipo de clases.

Juegos y actividades lúdicas

El juego en la escuela puede ser la mejor forma de combinar la adquisición de competencias con la diversión. Pero para ello es fundamental no perder nunca de vista los objetivos definidos a través de una óptica planificación, muy bien detallada y exhaustiva, de las distintas actividades lúdicas.

En estos juegos caben un gran abanico de actividades, desde confección de puzzles, construcciones y trabajos manuales de todo tipo a juegos de ordenador de carácter didáctico e incluso concursos donde también se enseñe a los niños que ganar no es lo más importante.

Material audiovisual

Sin descuidar, por supuesto, la importancia de la lectura, no se debe olvidar que las últimas generaciones se han creado en un ambiente dominado por los estímulos audiovisuales: vídeojuegos, películas, series de televisión, etc. Bien seleccionados y especialmente si se enseña a los niños y niñas a adoptar una perspectiva crítica y analítica, los productos audiovisuales pueden ser una excelente forma de aprender de una forma totalmente divertida.