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En el año 2016 se estimó que el número de personas viviendo con demencia en España era de 900 000, la inmensa mayoría de ellas mayores de 65 años, lo que se enmarcaría dentro de lo que popularmente se conoce como demencia senil. Para 2040 se prevé que esa cifra escale hasta 1.5 millones de personas. En la actualidad un enfermo con esta condición representa un coste anual de 24 184 euros, de los cuales el 71% es pago por la familia de forma directa o indirecta. No hay dudas, la demencia es un problema individual, familiar y social de primer orden. Vamos a conocerla.  

¿Qué es la demencia senil?

La demencia senil es el término popular para referirse a la demencia en personas mayores de 65 años. Es una terminología que ya no se emplea dentro de la comunidad médica ya que la demencia puede aparecer en personas menores de esa edad y el envejecimiento, si bien es un factor de riesgo, no es causa de demencia senil.

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La demencia es un síndrome de naturaleza crónica que implica el deterioro de los procesos cognitivos, es decir, de la memoria, el lenguaje, la atención, la orientación espacial y otros, a un grado tal que impide a la persona desempeñarse de forma autónoma en la vida cotidiana.  

¿Qué causa demencia senil?

La demencia senil es el resultado de enfermedades que afectan el cerebro. Decenas de enfermedades pueden causar demencia. La enfermedad de Alzheimer es la primera causa de demencia senil en el mundo, originando entre el 60% y el 70% del total de afectados. Otras causas comunes de demencia:

 

¿Cuáles son los síntomas de demencia senil?

Si la demencia está causada por enfermedad de Alzheimer, entonces los síntomas más prevalentes serán:

  • Deterioro progresivo de la memoria, que en un inicio se manifiesta en olvidos aparentemente normales, como no recordar qué se habló en la mañana con un familiar.
  • Déficits en el lenguaje, que comienza siendo un problema de denominación y termina en mutismo.
  • Desorientación en tiempo y espacio
  • Alteraciones para la realización de movimientos voluntarios coordinados y dirigidos a un fin, lo que se conoce como apraxia.
  • Dificultad creciente para la realización de actividades instrumentales y básicas de la vida diaria. En fases moderadas y avanzadas de la enfermedad el enfermo termina por perder la capacidad de realizar por sí mismo estas actividades.
  • Alteraciones del comportamiento y la afectividad, por ejemplo, agitación, depresión y agresividad.

Cuando la demencia no tiene origen en la patología alzhéimer, entonces los síntomas pueden ser diferentes a los clásicamente descritos para la demencia. Por ejemplo, en la demencia frontotemporal pueden predominar las alteraciones del comportamiento, mientras que en la demencia con cuerpos de Lewy, las alucinaciones y las fluctuaciones cognitivas son manifestaciones clínicas clásicas.  

¿Cuál es el tratamiento de la demencia senil?

El tratamiento de la demencia senil depende de la etiología del síndrome. En el caso de que sea la enfermedad de Alzheimer existen opciones terapéuticas farmacológicas y no farmacológicas. Los fármacos usados para el tratamiento del alzhéimer tienen un efecto sintomático modesto que no parece superar los dos años. En el caso de otras demencias, como la causada por la enfermedad de cuerpos de Lewy, no existen fármacos específicamente aprobados para su tratamiento, sino que se emplean los usados en el tratamiento del párkinson y el alzhéimer. Desde el punto de vista no farmacológico las opciones son más amplias, con terapias ofrecidas por profesionales de la psicología, la fisioterapia, la terapia ocupacional o la logopedia. Son tratamientos que, al igual que los anteriores, no curan, pero ayudan afectivamente a los enfermos y algunos estudios sugieren que puede enlentecer el ritmo al que se produce el deterioro cognitivo.  

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia