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PIB últimamente se ha convertido en unas siglas muy habituales. Los estados más lastrados por la crisis se preocupan cada vez más por tener su PIB lo más alto posible, ya que cuánto más elevado sea, más riqueza acumula el país y más dinero tiene para pagar la deuda. Pero, ¿qué es el deflactor del PIB?

Se trata de otra manera de calcular la inflación y la cifra resultante se obtiene de dividir el PIB nominal (el PIB calculado teniendo en cuenta los precios de mercado actuales de los bienes y servicios producidos por una economía en un período de tiempo dado siendo el más habitual el cálculo para un año) entre el PIB real y multiplicado por 100 para expresarlo en forma de índice porcentual. El resultado final es el incremento de precios de un país.

 

 

Pero… ¿la subida de precios no es el IPC?

Ciertamente el aumento de precios es el IPC, pero se diferencia del deflactor del PIB en el hecho que mientras que el primero se refiere únicamente a la cesta de consumo, el segundo tiene que ver con el incremento de todos los productos de la economía de un país. Además, mientras que la periodicidad del IPC es mensual, el deflactor del PIB es de carácter trimestral, es decir, afecta a un periodo comprendido por tres meses.

 

¿Para qué se calcula el deflactor del PIB?

Se obtiene con el objetivo de suavizar de esta manera el aumento de precios en una economía. Asimismo, se permite la corrección de las estimaciones de crecimiento de esta, ya que en caso de no utilizarse el crecimiento no sería real, porque se podría llegar a valorar en exceso.

 

¿Algún libro para profundizar sobre el tema?

En principio, cualquier libro académico dedicado a la macroeconomía nos puede servir para profundizar sobre el asunto. No obstante, existe uno que nos será de gran ayuda como punto de partida. Se trata de “Introducción a la Economía. Macroeconomía” de Paul R. Krugman, de la Universitat de Princeton, que en 2008 fue reconocido con el Premio Nobel de Economía.

Esta obra es interesante porque los capítulos proporcionan un aprendizaje conceptual mediante ejemplos reales. Además, han sido escritos para que sean entretenidos y fáciles de leer y generen empatía con el público al que va dirigido el libro: principalmente, jóvenes estudiantes universitarios.

En este sentido, cada capítulo empieza con una historia que introduce el tema a tratar. Merece la pena leer especialmente el capítulo siete, dedicado a los diferentes métodos para evaluar la macroeconomía (“Evaluar la macroeconomía”) en la página 159. En este apartado, el autor empieza con los efectos de la revolución de 1975 de Portugal, previo paso para explicar el PIB y el deflactor del PIB, entre otros aspectos.

Leyendo el libro se nota la vocación de divulgador que tiene Krugman, columnista habitual en uno de los periódicos con más prestigio del mundo, “The New York Times”. Ojalá que más economistas se animaran a seguir los pasos de este autor y explicaran mejor la economía a todos.

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia