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El Barcelona ha vuelto a ganar la liga un año más. Ya ha conseguido seis de las últimas 8 ligas. Una proeza que muy pocos equipos han podido conseguir y que en la liga española sólo el Real Madrid ha logrado superar en los años 60 cuando ganó siete ligas de las ocho posibles. ¿Qué lecciones nos puede enseñar el Barça actual que nos ayuden a mejorar el liderazgo de nuestra empresa y de nuestros trabajadores para lograr sobresalir por encima de los demás. Lo primero que tenemos que tener claro es que un líder es aquel que guía y se deja guiar. Luis Enrique tiene un plan para su equipo, pero tiene la flexibilidad suficiente como para saber escuchar a sus estrellas y ofrecerles lo que reclaman en su justa medida.  

 

  Ser fiel a la filosofía es otra de la lecciones de liderazgo que podemos aprender de este Barça. A pesar del cambio de entrenadores (Rijkaard, Guardiola, Vilanova o Luis Enrique) siempre ha mantenido un mismo estilo: atacar y mantener la posesión del balón. Luis Enrique ha sabido liderar bien a su equipo y, sin modificar la filosofía, ha conseguido introducir los retoques necesarios para mejorar los aspectos más negativos del juego: aprovechar los contraataques. Precisamente esto es lo que un buen líder tiene que hacer: Respetar los principios fundamentales de la empresa, pero hacer los ajustes necesarios para salir a flote. Anticiparse al contrario es otra clave muy importante de los éxitos del Barça y algo que podemos aprender para aplicar en nuestra empresa. El líder es quién se anticipa a la competencia y sabe aprovechar las oportunidades que le brinda el mercado. El trabajo colectivo de toda la plantilla del Barça ha sido clave para la consecución de todos los éxitos que ha logrado. Es cierto que cuenta con buenos jugadores como Messi o Luis Suárez y otros con gran capacidad de sacrificio como Rakitic o Busquets, pero la clave de este Barça es que todo el mundo juega para el equipo defendiendo y atacando indistintamente en función de las necesidades del equipo. Esto en la empresa se puede traducir en que el líder no es el mejor trabajador de todos, sino el que se sacrifica por el grupo y trabaja codo con codo con el resto de sus compañeros para sacar adelante de una manera satisfactoria la actividad diaria de la empresa. El romanticismo que desprende el Barça es quizá la última lección que enseña al mundo de la empresa. A pesar de las dificultades y los defectos propios siempre persigue mejorar en todos los aspectos, desde el juego desplegado en el terreno de juego hasta la dirección del club. Una empresa líder es aquella que tiene ambición y ganas de superarse, al margen de los defectos que tenga y las irregularidades que pueda cometer. Es aquella que se preocupa lo justo por lo que ha hecho y que, en cambio, pone su foco en el futuro y en como conseguir que lo que en el pasado se hizo mal ya no vuelva a producirse.  

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia