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Dee Hock, fundador de VISA Internacional  aporta un concepto de liderazgo singular en el libro "El nacimiento de la era caórdica". Este autor a lo largo del texto narra el proceso de fundación de la empresa VISA, y al mismo tiempo reflexiona cuestionando lo que expresa en un diálogo que él califica como "con el mono", consigo mismo. Una práctica reflexiva que era habitual en la antigua Grecia por filósofos estoicos de la talla de Epicteto y  Crisipo de Soli, entre otros.

Según Dee Hock, los líderes tipifican el sentido general de una comunidad social. Estos facilitan ambientes de valores y creencias compartidas, a modo de sustratos de cultivo que desarrollan y transmiten conductas inducidas por la conducta de cada individuo, que escoge con libertad. En este ambiente la conducta forzada, aún benévola,  es la esencia de la tiranía y la conducta inducida es la esencia del  liderazgo.

Así, para Dee Hock la primera responsabilidad del líder consiste en liderarse a sí mismo; su integridad, conducta, ética, conocimiento, temperamento, palabras y sus actos. Una tarea en extremo difícil, que habitualmente se pospone o elude. Sin liderazgo de uno mismo, nadie tiene suficiente "auctoritas" para liderar a los demás, ya que en ausencia de ésta la simple "potestas" bien por norma, cargo o posición jerárquica, se convierte en algún momento en una amenaza y peligro para los demás.

Liderarse a sí mismo, con el énfasis puesto en encarnar valores fundamentales como el honor, el coraje y el compromiso. Sin ellos quienes aspiren al liderazgo carecen de fundamento sólido para el desarrollo del propio carácter. En otras palabras, se pretende liderar sin tener los medios para ser mejores personas quedando sujetos a un pensamiento que dice: "Lo que debes hacer (para ser líder) consiste sólo en aplicar las competencias y actuar como afirman los expertos". Más adelante, cuando los resultados no quedan a la altura de las expectativas depositadas se pierde la fe en el modelo y, hay que buscar otro. Así, indefinidamente.

La segunda responsabilidad del líder se traduce en liderar a quienes están por  encima de uno (jefes, supervisores, mandos, controladores, etc.), ya que sin su apoyo y convencimiento poco se podrá hacer. Siempre habrá alguien por encima de nosotros en cualquier organización, rama del saber, conocimiento y  situación, por norma, expresa o tácita.

La tercera responsabilidad del líder implica liderar a los iguales. Ello incluye a compañeros, socios, proveedores y clientes en sentido amplio que incluye al entorno de relaciones: "stakeholders". Sin su respeto, confianza y apoyo surgirán limitaciones, a veces insuperables.

La cuarta responsabilidad del líder es consecuencia de las tres anteriores. Si la esencia del  liderazgo consiste en liderar todo el tiempo, a uno mismo, a  superiores  e  iguales, no queda tiempo para liderar a seguidores. El liderazgo no consiste en hacer mejores a los demás sino y, en primer lugar, en hacer mejor a uno mismo.

En resumen: liderarse uno mismo, liderar a los superiores, liderar a los iguales, ofrecer oportunidades a las buenas personas y facilitar ambientes de libertad para que se comporten del mismo modo que lo hagamos con nosotros mismos y con los demás.