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Los empleados son unos de los activos más importantes de una empresa, pero para que estos puedan dar lo mejor de sí mismos es necesario que haya una buena adaptación entre sus habilidades profesionales y el puesto que desempeñan. Para conseguirlo, la empresa cuenta con la gestión por competencias, capaz de sacar el máximo partido de cada trabajador y de permitir a la organización cumplir con sus objetivos.

¿Qué es la gestión por competencias?

Es un modelo de management que se centra en el desarrollo de las habilidades profesionales de los empleados, para que así la empresa lo tenga más fácil a la hora de alcanzar las metas que se ha marcado.

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La unión de los diferentes talentos y habilidades de los empleados da lugar a sinergias que permiten alcanzar los resultados esperados, siempre cumpliendo con la misión y visión del negocio.

Muchos perfiles profesionales diferentes alineados en torno a un mismo objetivo permiten a una empresa ser mucho más eficiente y poder ofrecer al mercado un servicio diferente al de la competencia y con mayor calidad.

¿Cómo se lleva a cabo?

Para hacer una matriz de competencias se tienen en cuenta las habilidades de los empleados agrupandolas en tres categorías básicas:

Competencias esenciales

Son aquellas que resultan absolutamente necesarias para desempeñar de forma correcta un puesto de trabajo. Coinciden con las que se suelen solicitar en las ofertas de empleo y son las que se buscan a lo largo del proceso de selección.

Por ejemplo, un administrativo que trabaja en una multinacional debería tener competencias esenciales como manejo de hojas de cálculo y de procesadores de texto, así como un nivel fluido de inglés.

Competencias especiales

Son aquellas que permiten identificar a los mejores empleados, puesto que les brindan la capacidad de hacer su trabajo de forma más rápida y eficiente. Por ejemplo, una buena capacidad de organización, dotes de liderazgo o una buena capacidad resolutiva.

Estas habilidades son esenciales para las empresas que quieren contar con el mejor talento en su plantilla, pero solo pueden ser detectadas una vez que el empleado ya forma parte de la empresa.

Competencias específicas

Son las que hacen falta para ostentar un determinado cargo dentro de la empresa. Por ejemplo, un Project Manager necesita tener una buena capacidad de comunicación y también habilidades de negociación, además de los conocimientos técnicos específicos sobre gestión de proyectos.

En una empresa con un sistema de diseño de carrera profesional, los empleados con competencias especiales pueden desarrollar competencias específicas a través de la experiencia y la formación. Esto les permitirá avanzar hacia puestos de más responsabilidad.

Ventajas de un modelo de gestión por competencias

  • Conocer las habilidades de cada empleado permite encargarle las tareas en las que puede ser más eficiente, lo que aumenta la productividad.
  • Una buena adaptación entre las habilidades y las tareas que hay que asumir mejora la motivación de los empleados.
  • Unos empleados más productivos y motivados consiguen generar un clima laboral positivo, lo que también contribuye a mejorar el desempeño.
  • Cuanta más adaptación hay entre las habilidades de una persona y las tareas que debe asumir, más bajo es el índice de rotación, porque tanto la empresa como sus empleados se sienten a gusto.

La gestión por competencias da lugar a un proceso de reclutamiento y de trabajo más transparente y más justo, de lo que se derivan implicaciones positivas tanto para los empleados como para las empresas.

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia