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Es frecuente que alumnos con altas capacidades de aprendizaje, conocidos también como superdotados, caigan en la apatía hacia todo lo que representa el aprendizaje, motivando en algunos casos fracaso escolar. Genios como Albert Einstein o, más recientemente, el premio Nobel de medicina del año 2102 John Gurdon no destacaron por sus excelentes calificaciones e, incluso, algunos profesores les desaconsejaron continuar los estudios por no verles las actitudes suficientes.

aprendizaje

También son alumnos con NEE

El principal problema de los niños y niñas con altas capacidades de aprendizaje es que normalmente no se les incluye dentro del grupo de alumnos con necesidades educativas especiales (NEE), excluyéndoles de la atención personalizada que precisan. Esto lleva a algunos de ellos a entrar en un círculo vicioso: los chicos no encuentran la suficiente motivación, se aburren en clase y, en consecuencia, rechazan sistemáticamente el aprendizaje. El resultado final puede ser el fracaso escolar y, en los casos más graves, problemas psicopatológicos.

El Colegio Oficial de Psicólogos y el de Pedagogos de Catalunya, así como otros Colegios Oficiales, llevan años reclamando una mayor concienciación de las necesidades especiales de estos alumnos, destacando sobre todo una adecuada formación de los profesores para identificarlos y educarlos debidamente. En este sentido, instan a llevar a cabo una reforma en los planes de estudio tanto de las facultades de Pedagogía como de Psicología, Magisterio y Ciencias de la Educación, con el objeto de incluir por lo menos una asignatura que explique la realidad diferencial de esta clase de alumnos.

Las personas con capacidades superiores a la media, que pueden llegar a ser entre el 15-20 % de la población mundial y no sólo el 2-3% como se creía, pueden llegar a sentir una gran sensación de aburrimiento ante un tipo de enseñanza que para ellos es demasiado simple y repetitiva.

Algunos sufren incluso de ansiedad por no poder dar rienda suelta a su creatividad ni ver saciado su deseo de aprender y de nuevos retos intelectuales. Otro problema es el de la  incomprensión y hasta rechazo por parte de sus compañeros de clase, lo que puede conducir a fobia escolar y depresión.

Un caso peculiar lo constituyen los alumnos con síndrome de Asperger, un trastorno de espectro autista caracterizado por una inteligencia superior a la media o unas capacidades extraordinarias en ciertas materias, normalmente de carácter técnico o científico (matemáticas, informática astronomía..), pero serios déficits en las habilidades sociales y comunicativas.

El alumnado con Asperge precisaría, por lo tanto, una atención especializada a dos niveles: intentar paliar sus problemas en las interacciones sociales y la comunicación con los demás y, por otro lado, satisfacer su gran potencial en determinadas materias y asignaturas.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia