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En la actualidad, el sistema Braille ha adquirido una dimensión que va mucho más allá de la lectura de textos, ya que permite también la posibilidad de acceder a las tecnologías de la información y la comunicación a las personas con discapacidades visuales.

Estas nuevas utilidades del Braille sirven para superar las críticas de quienes lo consideran demasiado lento o escasamente práctico. No obstante, para extraer el máximo potencial de la enseñanza de Braille es necesario maximizar el uso de las nuevas tecnologías, modernizar las metodologías de enseñanza y perfeccionar la didáctica.

Competencias necesarias para la enseñanza del sistema Braille

A la hora de enseñar el sistema Braille, el maestro debe tener los siguientes conocimientos y competencias:

  • Capacidad didáctica para programar, aplicar y adaptar los ejercicios a realizar.
  • Competencia suficiente para evaluar y desarrollar los aspectos previos necesarios para el aprendizaje, como el esquema corporal o las técnicas exploratorias de dedos y manos.
  • Conocimiento exhaustivo tanto del sistema Braille como de los recursos de lectura, escritura y material pedagógico disponible: cartillas, fichas, textos de lectura, material de aprendizaje básico, dispositivos tiflotecnológicos de lectura y escritura, máquina de escribir en Braille, etc.

 

sistema Braille

 

Estilo de aprendizaje

Las niños y en general las personas con discapacidad visual forman un grupo muy heterogéneo en función del grado de afectación, momento de aparición y pronóstico de la ceguera o problema visual. Pese a ello, existen una serie de características de aprendizaje comunes, como el hecho de que estas personas obtengan la información a través del lenguaje y la experimentación táctil mediante una percepción analítica de los estímulos.

Por otro lado, tienen que reconocer las partes para hacerse idea del conjunto, por lo cual su ritmo de aprendizaje suele ser más lento. Al leer en Braille, lo hacen casi letra a letra, ya que el tacto y su percepción espacio-temporal no permiten hacerlo de otra manera.

Por lo tanto, a la hora de establecer métodos de enseñanza es importante paliar estos problemas mediante:

  • Explicaciones orales.
  • Referentes materiales, en especial tridimensionales.
  • Adaptar el número de actividades a realizar al ritmo más lento del sistema Braille y los progresos individuales de cada alumno.

Aspectos didácticos de la enseñanza del Braille

El aprendizaje de la lectura Braille es un proceso que funciona en una dirección muy clara: de lo más simple a lo más complejo, es decir, de la letra a la palabra o frase. Se trata de un sistema analítico al tiempo que sintético, al tener que percibir globalmente un conjunto de puntos que forman cada letra. En cualquier caso, los elementos básicos que intervienen en la adquisición de la lectura táctil son similares a los de la lectura visual, ya que en ambos casos se trata de decodificar unos signos arbitrarios.

Las destrezas previas

Lo habitual es que el niño con ceguera inicie el aprendizaje de la lectoescritura Braille al mismo tiempo que sus compañeros videntes se inician a leer y escribir en papel. La diferencia es que para que un niño sea capaz de aprender el sistema Braille es necesario que haya alcanzado un cierto dominio de las siguientes destrezas:

  1. El niño con discapacidad visual no tiene los estímulos con que se encuentra un niño vidente en su vida diaria. Para substituir esta ausencia es muy conveniente adaptar en texto Braille y con dibujos en relieve los carteles y letreros que están en su aula o en casa y ponerlos a su altura, así como dejar a su alcance libros y cuentos.
  2. Es importante que su familia o alguien de su entorno y principalmente los padres aprendan el sistema Braille.
  3. La ceguera no implica de forma automática tener un tacto más sensible, por lo que tiene que ir desarrollándose con la práctica.
  4. Como pasa con otros niños, el niño invidente necesita haber adquirido un cierto grado de desarrollo madurativo, un esquema corporal bien asimilado y un entrenamiento táctil para poder manejarse con destreza en el sistema Braille.

El aprendizaje de este sistema es lento y laborioso, por lo que requiere grandes dosis de motivación, atención y concentración. Su enseñanza precisa de unas condiciones previas y una actitud positiva del niño hacia el aprendizaje.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia