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En relación a la multiculturalidad en la enseñanza, a lo largo de las dos últimas décadas, y sobre todo en la última, en España se han promulgado una serie de políticas y normativas, implementado planes y programas y desarrollando líneas de actuación hasta llegar a la situación actual. Situación que, con ciertas diferencias según la Comunidad Autónoma de que se trate, se caracteriza por los siguientes pilares:

  • Programas de acogida. Son un conjunto de medidas específicas enfocadas a ayudar a los alumnos de origen extranjero y/o de incorporación tardía a integrarse en el aula, fomentando la inclusión social y escolar del alumnado en su conjunto. Algunas de estas medidas son: información a las familias, elaboración de folletos informativos en distintos idiomas y diseño de actuaciones destinadas a facilitar la relación familia-escuela.
  • Enseñanza de la lengua del país de acogida. El objetivo es dotar al alumno que se incorpora al sistema educativo español desconociendo la lengua vehicular de la competencia lingüística necesaria para incorporarse al aula ordinaria.
  • Enseñanza de la lengua y cultura de origen. Estos programas se realizan, normalmente, a través del establecimiento de convenios de los países de origen de los alumnos inmigrantes.
  • Programas educativos. Son actuaciones específicamente diseñadas para el alumno de origen extranjero de carácter individual. En algunas comunidades se sustituyen algunas materias optativas de la ESO por el programa de refuerzo.
  • Refuerzo del profesorado. Se instaura la figura del tutor de acogida, coordinador de interculturalidad o mediador cultural. A los docentes también se les realiza formación específica y/o cursos relacionados con la interculturalidad y el trabajo con alumnos extranjeros.
  • Centros de recursos específicos. Generalmente se destinan a apoyar al profesorado y dotarle de recursos que faciliten su labor.
  • Servicios de traducción e interpretación. Se utilizan en casos puntuales y, normalmente, para facilitar la relación entre los centros educativos y las familias de los alumnos.
  • Organización escolar. Las medidas organizativas están enfocadas principalmente a garantizar una distribución equilibrada del alumnado inmigrante y de las minorías culturales, flexibilizar la edad escolar y facilitar el acceso de los alumnos en riesgo de exclusión mediante la  reserva de plazas y ayudas.

Buenas prácticas para reducir la exclusión social y minimizar sus efectos

Desde el aula ordinaria, los distintos actores del sistemas educativo (profesionales de la enseñanza, alumnos y familia) pueden mejorar la convivencia entre personas de distintas culturas y orígenes a través de las siguientes medidas:

  • Sensibilización y cuidado del choque personal que supone para un alumno inmigrante enfrentarse a un nuevo entorno.
  • Realización de una evaluación inicial de las competencias básicas y curriculares de los recién llegados.
  • Elaboración de un plan de aprendizaje de la lengua vehicular o de las áreas curriculares en el caso de desconocimiento o tener un nivel insuficiente.
  • Organización de estrategias y recursos metodológicos más adecuados para el desarrollo de las competencias básicas. En este aspecto pueden jugar un importante papel las nuevas tecnologías (TIC).
  • Potenciación de proyectos en los centros que propicien la educación intercultural e inclusiva.
  • Desarrollo de programas de habilidades sociales para alumnos inmigrantes adecuadas a nuestro entorno.
  • Comunicación constante y búsqueda de implicación por parte de la familia en la educación de sus hijos
  • Potenciación de la figura del mediador cultural.

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