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El aprendizaje en la etapa adulta tiene unas características definitorias y diferenciales que hay que considerar a la hora de diseñar e implementar las estrategias de enseñanza para adultos. Dichos factores son:

  • Aspectos psicológicos y de desarrollo cognitivo y psico-social de los adultos.
  • Necesidades, intereses y expectativas de los adultos.
  • Principios metodológicos adaptados a los procesos psicológicos propios de las personas de más edad.

  estrategias de enseñanza

Aspectos psicológicos y de desarrollo cognitivo y psico-social de los adultos

La adultez es la etapa comprendida entre los 18 y los 60 años aproximadamente. Es durante el transcurso de esta etapa vital, cuando el individuo alcanza su desarrollo biológico y psíquico, consolidándose el desarrollo de la personalidad y el carácter.

Al tratarse de un periodo muy extenso dentro del ciclo vital, algunos autores como Moore la dividen en dos etapas: Adultez Temprana (entre los 18 y los 30/40 años y Adultez Media (de los 40 a los 60 aproximadamente).

Adultez Temprana o Adulto Joven

Su comienzo coincide con la mayoría de edad legal en casi todos los países. Es habitual identificar la adultez temprana como el período que va desde los 18 años (cuando se es legalmente adulto), hasta el momento en que el individuo comienza a trabajar y a asumir sus roles familiares.

Características

  • Biológicamente, las funciones alcanzan su máximo funcionamiento y se estabilizan, lo cual se traduce en seguridad, poder, dominio, fortaleza, energía y resistencia física. Además de un funcionamiento intelectual consolidado.
  • A nivel psicológico, la sensación de dominio se manifiesta en un sentimiento de autonomía, lo cual permite utilizar la energía de una forma más eficiente, así como controlar las emociones.
  • En el plano social son los años más importantes de toda la vida, ya que es cuando se consolida la identidad y comienza la realización del proyecto de vida.

Desarrollo social y personalidad

Durante el periodo de los 18 a los 40 años aproximadamente, los seres humanos evolucionan y crecen en aspectos muy diversos. Durante estas 2 décadas se toman muchas de las decisiones que han de afectar al resto de la vida: formación académica, carrera profesional, hábitos y estilo de vida, etc.

También se adquieren responsabilidades, se toma la decisión de formar una familia o vivir de forma más solitaria y se produce una adaptación a las normas y la vida en sociedad.

Adultez Media

Entre los 30 y los 60 años aproximadamente, las personas consolidan sus roles sociales y profesionales, produciéndose un mayor o menor grado de progresión en estas áreas  sociales. El trabajo y la vida familiar se convierten en las principales preocupaciones y prioridades de la persona.

Características

  • Biológicamente se produce un descenso de la capacidad física y de las habilidades sensoriales.
  • A nivel psicológico esta etapa se caracteriza por una mayor estabilidad y menor vulnerabilidad a las presiones externas. También es una etapa reflexiva, donde hay una cierta propensión a valorar las ilusiones y proyectos con lo realmente conseguido.
  • Es un periodo fructífero a nivel profesional y creativo.

Desarrollo cognitivo y psicosocial

Durante toda la etapa adulta, incluyendo la adultez temprana y media, se va logrando una mayor integración del conocimiento, relacionando la eficiencia con la experiencia.

También se producen cambios en el ámbito psicosocial. Erikson considera que en esta etapa la persona atraviesa un conflicto conocido como generatividad y estancamiento. La generatividad implica dar lo más auténtico, lo propio, aquello que ha pasado por la propia experiencia y se manifiesta en los hijos, valores, trabajo y la relación con los demás. Sin embargo, cuando a la persona le falta este enriquecimiento o siente que es incompleto tiene lugar un sentimiento de estancamiento y empobrecimiento personal, pudiendo llevar a invalidez física o psicológica.

Necesidades, intereses y expectativas

Lo primero que hay que tener en cuenta es que las necesidades que llevan a un adulto a estudiar son diferentes a las de una persona más joven, y lo mismo ocurre con los intereses y expectativas, entre las que destacaríamos:

  • Sentirse protagonistas de los procesos de aprendizaje.
  • Superar las metas y objetivos que se ponen a sí mismos.
  • Crecer e incorporar cambios positivos en sus vidas.
  • Integrar aprendizajes de los que se han sentido excluidos y marginados.
  • Elevar su autoestima y su autoconcepto.
  • Obtener titulaciones del sistema educativo y/o certificaciones laborales.
  • Insertarse del mejor modo posible en el mercado laboral.
  • Mantener un grado satisfactorio de integración social.
  • Recorrer caminos que saben van a enriquecerles.
  • Dominar recursos de tipo comunicativo, relacional, cultural, etc., con una clara repercusión sobre la propia vida.
  • Conseguir un estado personal de seguridad, confianza y aprecio de sí mismas, así como el reconocimiento de otros.
  • También persiguen obtener reconocimiento formal de sus procesos formativos, a través de las correspondientes certificaciones o titulaciones que les avalan y les capacitan.
  • Poder compaginar un mundo real de obligaciones y responsabilidades, con otro mundo que les ofrece oportunidades de desarrollo personal y comunitario.

Metodología

En base a los expuesto anteriormente, respecto a las A nivel de metodología, esta debe adaptarse a los contextos y procesos psicológicos propios de los adultos, siendo las siguientes las características propias y diferenciales más significativas:

  • Cargas horarias reducidas o espaciadas.
  • Potenciación en la utilización de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs).
  • Organización de los contenidos por campos de conocimiento.
  • Flexibilidad en el uso de los itinerarios educativos, en cuanto a entrada o incorporación a los mismos según el nivel de referencia que acredite cada persona, seguimiento parcial de los planes de estudio o  permanencia reiterada en los niveles educativos en virtud de circunstancias personales.