
Nicole Dib, alumni VIU: “he aplicado lo aprendido en el máster en atención clínica, en el diseño de programas, en proyectos comunitarios, en el acompañamiento a familias, en la creación de servicios y también en la formación de otros”
Nicole Dib Fayad es un ejemplo de lo que una vocación clara y la convicción de seguirla puede conseguir si se encauza con esfuerzo y voluntad de seguir aprendiendo y creciendo. Psicóloga clínica y Máster en Gerontología y Atención Centrada en la Persona por VIU, la carrera profesional de Dib ha estado marcada por una constante búsqueda de innovar y emprender que la ha llevado a crear diversos proyectos y a explorar distintas formas de ofrecer soluciones para ofrecer una mejor calidad de vida a las personas mayores.
Para conocer más sobre su historia, sus proyectos y como su experiencia en VIU y se ha visto reflejada en su vida profesional, nos pusimos en contacto con ella.
P: Hola, ¿nos puedes contar un poco sobre ti?
R: Soy Nicole Dib Fayad, psicóloga clínica y Máster en Gerontología y Atención Centrada en la Persona por VIU. Desde hace aproximadamente diez años trabajo acompañando a personas mayores y sus familias, especialmente en las áreas de envejecimiento, estimulación cognitiva, demencias y bienestar emocional.
Mi trayectoria ha combinado la práctica clínica con el emprendimiento, la formación y la divulgación. Soy creadora de Mind Club y Renacer Senior Club, y a lo largo de estos años he desarrollado diferentes programas y proyectos relacionados con la atención a personas mayores.
También trabajo en formación de estudiantes y profesionales y recientemente tuve la oportunidad de llevar parte de mi experiencia y mi historia personal a un escenario TEDx.
Creo que algo que define bastante mi carrera es que siempre estoy buscando nuevas formas de acercar la gerontología a la vida cotidiana de las personas.

Nicole Dib Fayad durante su TEDx Talk
P: ¿Nos puedes contar con más detalle los proyectos que has desarrollado desde que egresaste del Máster en Gerontología de VIU?
R: Desde que egresé del Máster mi trabajo se ha ido diversificando bastante.
Por un lado, está Mind Club, que es mi marca principal y desde donde actualmente desarrollo atención clínica, programas de estimulación cognitiva, proyectos comunitarios, formación y recursos para personas mayores, familias y profesionales.
También creé Renacer Senior Club, un proyecto que me permitió desarrollar y gestionar un modelo integral de atención para personas mayores. Recientemente cerré mi etapa profesional dentro de Renacer y actualmente estoy abriendo espacio a una nueva etapa de mi carrera.
Paralelamente, he desarrollado talleres y programas de capacitación continua para profesionales y he generado vínculos con William James College, en Boston, y la Universidad Espíritu Santo (UEES), de la cual soy alumni, para la formación y acompañamiento de estudiantes y pasantes.
Además, he creado materiales de estimulación cognitiva y espacios educativos para familias, especialmente alrededor de las demencias.
Creo que todos estos proyectos, aunque tienen formatos diferentes, parten de la misma pregunta: ¿cómo podemos acompañar mejor a las personas a medida que envejecen?
P: Si te parece bien, veamos con detalle en qué consisten Mind Club y Renacer Senior Club, comenzando por el primero. ¿Nos puedes explicar qué es y cómo funciona Mind Club?
R: Mind Club nació como un espacio especializado en psicología, gerontología y estimulación cognitiva, pero con los años ha evolucionado hacia una propuesta mucho más amplia.
Actualmente trabajamos a través de diferentes modalidades. Tenemos atención personalizada presencial y domiciliaria, especialmente para personas mayores que por movilidad, deterioro cognitivo o logística familiar tienen dificultades para trasladarse. También contamos con atención y grupos de estimulación cognitiva en línea.
Una de las líneas que más me entusiasma son los proyectos comunitarios dentro de urbanizaciones y ciudadelas.
Surgieron porque observaba que muchas personas mayores querían mantenerse activas y participar en actividades, pero asistir regularmente a un centro implicaba transporte, acompañamiento y organización familiar.
Entonces invertimos la lógica: en lugar de que la persona mayor tenga que llegar hasta el programa, llevamos el programa hasta su comunidad.
Creamos espacios dentro de las propias urbanizaciones donde pueden acceder a estimulación cognitiva, movimiento, socialización y actividades de envejecimiento activo sin tener que alejarse de su entorno cotidiano. Es una especie de acercamiento de algunos de los beneficios de un centro de día a la propia comunidad, pero pensado también desde la prevención y no únicamente desde la existencia de deterioro cognitivo.
Mind Club tiene además un componente formativo y académico. Recibimos estudiantes y pasantes para realizar prácticas presenciales, a quienes acompaño en el proceso de aprender a trabajar con personas mayores. Esto se ha fortalecido mediante la vinculación con William James College y con la UEES.
A la vez, desarrollo talleres y programas de capacitación continua para profesionales, además de materiales y espacios educativos para familias.
Por eso hoy no definiría Mind Club únicamente como un consultorio. Lo veo más bien como una plataforma desde la cual podemos acercar la psicología y la gerontología a las personas de distintas maneras, dependiendo de lo que cada comunidad, persona o familia necesite.

Nicole Dib realizando una actividad con un grupo de personas mayores
P: ¿Y Renacer Senior Club?
R: Renacer nació de una idea que para mí era muy importante: crear un lugar al que una persona mayor quisiera ir, no solamente un lugar al que tuviera que ir porque necesitaba cuidados.
Quería construir un espacio donde envejecer también significara aprender, socializar, moverse, crear vínculos, descubrir cosas nuevas y continuar teniendo proyectos.
A partir de esa idea desarrollé su modelo y sus diferentes programas, integrando las dimensiones cognitiva, física, emocional, social y recreativa desde una mirada centrada en la persona.
Fue probablemente uno de los proyectos que más me enseñó profesionalmente, porque me permitió pasar de trabajar con una persona o una familia a pensar en cómo se construye toda una experiencia de atención: desde los programas y el equipo hasta los espacios, las actividades y la cultura alrededor de la persona mayor.
También me permitió crecer muchísimo como emprendedora y gestora.
Recientemente decidí cerrar mi etapa profesional dentro de Renacer. Es un proyecto del que siempre voy a sentirme orgullosa de ser su creadora y que forma parte importante de mi trayectoria, pero actualmente estoy comenzando una nueva etapa profesional.
Creo que también he aprendido que los proyectos pueden transformarse y que uno puede cerrar una etapa sin abandonar el propósito que la llevó a crearla.
P: ¿Cuáles son los principales problemas que has encontrado a la hora de emprender en el ámbito del envejecimiento y cómo te ha ayudado lo aprendido en VIU para afrontar estos retos?
R: Creo que uno de mis mayores aprendizajes ha sido descubrir que saber gerontología y saber emprender son dos cosas diferentes.
Puedes tener una excelente propuesta clínica, pero después tienes que aprender sobre gestión, equipos, comunicación, finanzas, planificación, familias y toma de decisiones. Esa parte muchas veces se aprende sobre la marcha.
El segundo gran desafío ha sido romper con la manera en la que todavía entendemos socialmente la vejez. Muchos servicios comienzan a aparecer cuando existe enfermedad, dependencia o deterioro. Yo creo que tenemos que empezar mucho antes.
Necesitamos hablar también de prevención, autonomía, participación social, vínculos, aprendizaje y propósito.
Ahí la formación de VIU ha sido especialmente importante para mí. La Atención Centrada en la Persona cambió profundamente mi manera de diseñar servicios. Me enseñó a comenzar no desde “¿qué actividad puedo ofrecer?”, sino desde “¿quién es esta persona y qué tiene sentido para ella?”.
Esa diferencia parece pequeña, pero ha influido prácticamente en todo lo que he construido después.
P: ¿Qué es lo que te ha motivado a formarte y a emprender en este ámbito?
R: Mi motivación nació mucho antes de saber que iba a dedicarme profesionalmente a la gerontología. Nació de mi propia historia familiar y, especialmente, de mi relación con mi abuelo.
A partir de esa experiencia comenzaron preguntas que después terminaron acompañando toda mi carrera: ¿qué ocurre con nuestra identidad cuando comenzamos a perder recuerdos?, ¿qué permanece de una persona cuando su memoria cambia?, ¿cómo acompañamos sin reducirla a una enfermedad?
Muchos años después, esa misma historia terminó llevándome a un escenario TEDx.
Allí tuve la oportunidad de hablar sobre memoria, identidad y propósito y compartir una idea que resume profundamente mi manera de entender este trabajo: no somos únicamente lo que recordamos; también somos lo que hacemos sentir a los demás.
Para mí fue muy significativo darme cuenta de que algo que comenzó siendo una experiencia familiar terminó convirtiéndose primero en una vocación, después en una profesión y finalmente en un mensaje que podía compartir con muchas otras personas.
Creo que esa sigue siendo mi mayor motivación.

Nicole Dib durante una actividad con una persona mayor
P: Con la perspectiva que tienes actualmente, ¿qué es lo que más destacarías de tu experiencia en VIU y qué es lo que más te ha servido o ayudado en tu desarrollo profesional?
R: Creo que VIU me dio algo fundamental: estructura y fundamento para convertir muchas inquietudes que ya tenía en una práctica profesional mucho más sólida.
El Máster me permitió comprender el envejecimiento desde una perspectiva integral y profundizar especialmente en la Atención Centrada en la Persona, que terminó convirtiéndose en uno de los pilares de mi trabajo.
Y quizá lo que más valoro hoy es comprobar cuánto de aquello salió realmente del aula.
Lo he aplicado en atención clínica, en el diseño de programas, en proyectos comunitarios, en el acompañamiento a familias, en la creación de servicios y también en la formación de otros.
Hoy tengo la oportunidad de acompañar a estudiantes y pasantes y mantener vínculos académicos con William James College y con la UEES, mi universidad de grado. Pasar de ser estudiante a estar también del otro lado, formando y acompañando a quienes están comenzando, ha sido muy especial.
Además, el Máster me permitió comprender que la gerontología tiene muchísimas posibilidades. No tenemos que limitarnos a una única salida profesional: podemos trabajar clínicamente, formar, investigar, emprender, desarrollar programas comunitarios, crear recursos y hacer divulgación.
Creo que esa amplitud también ha marcado la manera en la que he construido mi carrera.
P: ¿Qué aconsejarías a alguien que quiere emprender o desarrollar su carrera en el ámbito de la gerontología y la atención de las personas mayores?
R: Lo primero que le diría es: fórmate, pero escucha.
Podemos conocer muchísimas teorías, modelos, pruebas y protocolos, pero si dejamos de escuchar a la persona mayor que tenemos delante, perdemos una parte esencial de la gerontología.
También le diría que no tenga miedo de crear cosas nuevas. Estamos viviendo un cambio demográfico enorme y muchas de las necesidades que van a surgir no necesariamente podrán resolverse utilizando únicamente los modelos tradicionales.
Hay muchísimo espacio para innovar.
Y si quiere emprender, le diría que construya con propósito, pero que también aprenda de gestión, que se rodee de buenos profesionales y que esté dispuesto a modificar sus ideas cuando la realidad se lo pida.
Mi propia trayectoria me ha enseñado que algunos proyectos nacen, otros evolucionan y algunas etapas se cierran.
Y quizás uno de mis aprendizajes más importantes ha sido justamente ese: cerrar una etapa no necesariamente significa abandonar un propósito. A veces significa encontrar una nueva manera de continuarlo.





