Retrato del Dr. Arturo Peralta, experto de VIU, docente del Máster Oficial en Big Data.
Expertos VIU

Big Data e IA en banca: el mayor desafío no es detectar el fraude de forma instantánea, sino evitar errores que perjudiquen al cliente

 

  • La detección de operaciones fraudulentas en tiempo real ya es una capacidad consolidada en el sector financiero, por lo que ahora el verdadero reto consiste en minimizar los falsos positivos que afectan a clientes legítimos.
  • Los sistemas basados en Inteligencia Artificial analizan patrones de comportamiento y relaciones complejas entre transacciones para identificar señales de riesgo difíciles de detectar mediante métodos tradicionales.
  • La supervisión humana continúa siendo esencial para interpretar el contexto de las alertas y garantizar decisiones proporcionales en entornos altamente regulados.
  • La expansión de herramientas de IA generativa está acelerando la sofisticación de las ciberamenazas, reforzando la importancia de la formación y la cultura de seguridad en las organizaciones.

La transformación digital de la banca ha situado a los datos en el centro de prácticamente cualquier operación financiera. Cada vez que un usuario realiza un pago con tarjeta, efectúa una transferencia o completa una compra online, se ponen en marcha sistemas capaces de analizar grandes volúmenes de información en cuestión de milisegundos para verificar la legitimidad de la operación.

Sin embargo, la velocidad ya no es el principal desafío tecnológico. En un entorno donde la detección automatizada de amenazas alcanza niveles de sofisticación cada vez mayores, el verdadero reto pasa por lograr un equilibrio entre seguridad, precisión y experiencia de usuario.

Según explica el Dr. Arturo Peralta Martín-Palomino, docente del Máster Oficial en Big Data y Data Science de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), la capacidad para bloquear operaciones sospechosas en tiempo real debe ir acompañada de mecanismos que eviten perjudicar a clientes que realizan transacciones completamente legítimas.

"Si un algoritmo bloquea cualquier operación mínimamente inusual para reducir el fraude a cero, acabará bloqueando las compras legítimas de clientes que simplemente están viajando, comprando un billete de avión o haciendo un pago poco habitual. Y eso tiene un coste económico y reputacional enorme", señala el experto de VIU.

Imagen
Retrato del Dr. Arturo Peralta, experto de VIU, docente del Máster Oficial en Big Data.

El Dr. Arturo Peralta Martín-Palomino

La detección de anomalías: identificar patrones que pasan desapercibidos

La evolución de las estrategias utilizadas por los ciberdelincuentes ha obligado a las entidades financieras a desarrollar modelos de análisis cada vez más avanzados. Lejos de buscar comportamientos fraudulentos evidentes, los sistemas actuales trabajan identificando patrones complejos y relaciones aparentemente insignificantes que, analizadas de manera conjunta, pueden revelar actividades sospechosas.

En este contexto, la Inteligencia Artificial permite construir modelos dinámicos del comportamiento habitual de clientes, cuentas y redes de operaciones, detectando desviaciones que resultarían difíciles de identificar mediante procesos convencionales.

Como explica el Dr. Peralta, "Una operación individual, analizada de forma aislada, puede parecer completamente legítima. El problema aparece al observar el conjunto: pequeñas cantidades moviéndose entre múltiples cuentas que terminan concentrándose en un destino".

Esta capacidad de análisis adquiere especial relevancia cuando se gestionan grandes volúmenes de datos financieros en tiempo real. En palabras del experto, "La IA es capaz de reconstruir esas secuencias y detectar 'señales débiles' o relaciones simultáneas que un auditor humano, por muy experto que sea, no podría mantener en su cabeza en tiempo real".

No obstante, la automatización no elimina la necesidad de supervisión profesional. En un sector sometido a estrictos requisitos regulatorios, la interpretación humana continúa siendo un elemento esencial para contextualizar las alertas y garantizar decisiones adecuadas.

Del bloqueo automático a los modelos de riesgo graduado

A medida que las capacidades analíticas han avanzado, también lo ha hecho la forma en que las entidades financieras gestionan las alertas de fraude. Frente a los enfoques tradicionales basados en aceptar o rechazar una operación, los modelos actuales buscan aplicar respuestas proporcionales al nivel de riesgo detectado.

Esta evolución permite compatibilizar la protección frente a amenazas con una experiencia de usuario más fluida, evitando interrupciones innecesarias en operaciones legítimas.

Desde su experiencia docente en el ámbito de la ciencia de datos aplicada a los negocios, el profesor de VIU destaca la importancia de diseñar sistemas capaces de adaptar sus respuestas al contexto concreto de cada transacción.

"Si el riesgo es medio, el sistema no bloquea la tarjeta; solicita una autenticación adicional, envía una notificación o exige una segunda comprobación. Un buen modelo no se evalúa solo por sus métricas técnicas de precisión, sino por su impacto económico real: cuánto cuesta el fraude no detectado frente a cuánto cuesta interrumpir la actividad de un cliente legítimo", afirma.

Este enfoque pone de manifiesto que la eficacia de una solución tecnológica no depende únicamente de su capacidad de detección, sino también de su impacto sobre la operativa diaria y la confianza del usuario.

Imagen
Imagen Cabecera Doctorado Big Data

La colaboración entre tecnología, negocio y regulación

El desarrollo de soluciones basadas en Inteligencia Artificial para el sector financiero requiere conocimientos que trascienden la dimensión técnica. La puesta en producción de modelos fiables exige integrar aspectos relacionados con la regulación, la gobernanza de datos, la trazabilidad de decisiones y los objetivos de negocio.

Por ello, el Dr. Peralta subraya la necesidad de formar perfiles capaces de conectar el conocimiento tecnológico con la realidad operativa de las organizaciones. Según indica, trasladar una prueba de concepto al entorno bancario supone afrontar requisitos de mantenimiento, auditoría y explicabilidad especialmente complejos.

En este sentido, el experto recuerda que el "último 10% del desarrollo suele consumir el 90% del esfuerzo", reflejando la dificultad de convertir una demostración tecnológica en una solución robusta y plenamente operativa.

Ciberseguridad e IA: una carrera de adaptación permanente

La generalización de herramientas de Inteligencia Artificial generativa también está transformando el panorama de las amenazas digitales. Técnicas como la clonación de voz, la automatización de campañas de phishing o la generación de contenidos fraudulentos cada vez más convincentes están elevando el nivel de sofisticación de los ataques.

Ante esta realidad, las organizaciones necesitan combinar tecnología avanzada con estrategias de capacitación continua que permitan reaccionar con rapidez ante nuevos riesgos.

Para el profesor de VIU, la ventaja competitiva no dependerá exclusivamente de disponer de algoritmos más potentes, sino de la capacidad de adaptación de las personas y los equipos. "Estamos ante una tregua tecnológica constante. Sin embargo, la diferencia no la marcará solo el algoritmo más sofisticado, sino la calidad de los datos, la rapidez de respuesta y, sobre todo, la formación y cultura de seguridad del equipo humano", concluye.