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Las cuentas actúan como el elemento de mayor detalle con el que podemos trabajar en contabilidad. El debe y haber registran los movimientos de cada cuenta, según si son cuentas de activo (bienes y derechos) o de pasivo (obligaciones y deudas) En contabilidad cada cuenta se identifica mediante un número. Cada componente que origine algún apunte contable, en el debe o el haber, debe tener una cuenta propia (individualizada para cada elemento, para más detalle). No sólo hablamos de elementos básicos como clientes, proveedores, bancos, existencias o activos inmobiliarios, sino también de cualquier otro concepto contable como amortizaciones, capital, intereses, impuestos, etc. La representación gráfica de las cuentas, en los libros, se hace en forma de “T” con el título de la cuenta en la parte superior y dos columnas: debe y haber, donde se representan los movimientos de esa cuenta. La columna de la izquierda se denomina debe y la de la derecha haber.  Cuando se produce alguna operación que afecta a esa cuenta anotaremos la cantidad correspondiente en una de las columnas, dependiendo del tipo de operación y del tipo de cuenta.  

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Movimientos de las cuentas: el debe y haber.

En contabilidad hay un principio básico de correlación que también afecta a la reciprocidad en el  debe y haber. Una anotación en el debe de una cuenta supone la anotación en el haber de otra. Es lo que se conoce como partida doble. ¿Qué es la partida doble?  Es un método de registro contable que se basa en el principio de que no hay deudor sin acreedor. Mediante este sistema en cada operación, o asiento contable, intervienen al menos dos cuentas, de tal manera que la suma de los registros en el debe sea igual a la suma de los registros en el haber. Es decir, que cada vez que registremos una operación, la suma de los créditos debe ser igual a la suma de los débitos. Es importante entender el funcionamiento de las cuentas para elaborar correctamente los asientos contables, porque son la base de la contabilidad.

  • Las cuentas de activo (bienes y derechos) aumentarán su valor mediante anotaciones en el debe (parte izquierda), y disminuirán su valor mediante anotaciones en el haber (parte derecha).
  • Las cuentas de pasivo (obligaciones y deudas) disminuyen su valor, se hace más negativo y por tanto nuestra obligación o deuda se incrementa, mediante anotaciones en el debe e incrementan su valor, se hace más positivo por lo que la cuantía de la obligación o deuda disminuye, mediante anotaciones en el haber.

 

Visión práctica del debe y haber

A veces es complicado entender la partida doble de las cuentas contables y cómo funciona. Puede parecer en ocasiones contradictorio. Para simplificar la operativa podemos quedarnos con esta regla: Las cuentas de activo y de resultados negativos suman por el debe y restan por el haber. Las demás cuentas, que no son de activo ni de resultados negativos, funcionan de manera inversa, es decir que suman por el haber y restan por el debe. Una forma más intuitiva de entenderlo es en base a la terminología contable. Cuando nos referíamos a la partida doble hablábamos de que la suma de los créditos debe ser igual a la suma de los débitos. De eso se trata en este caso: La terminología contable para el debe y haber, nos habla de aplicación y origen. Aplicación/debe y origen/haber. ¿Qué es aplicación y qué es origen? La aplicación refleja en qué invertimos (o aplicamos) el dinero.  Por eso ahí incluimos los gastos corrientes, las inversiones en activo, las facturas de los proveedores (pasivo), etc.  La aplicación suma por el debe y resta en el haber.  El Origen son las cuentas de donde sacamos el dinero que utilizamos. Es decir, los recursos propios, las facturas de clientes, las deudas, los ingresos de la actividad, etc. El origen se contabiliza de forma inversa.  

Management en la empresa

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia