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A la hora de comenzar a adentrarse en la investigación en los estudios de género, sexo, sesgos de género en la salud, violencia sobre la mujer, y demás temas relacionados, es importante comenzar aclarando dos conceptos que parece que todas las personas tengamos claros. Son los conceptos de sexo y género.

Según la Real academia sexo se define como “condición orgánica masculina o femenina, de los animales y las plantas” y género “grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido este desde el punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico”.

Los estudios diferenciadores de los conceptos de género y sexo no son recientes, autores como Stoller realizaron investigaciones importantes al respecto en 1968 y 1975 y Money y Ehrhardt en 1972 con el objeto de estudiar procesos como el hermafroditismos, la transexualidad y otra serie de trastornos del sexo como los síndromes de Turner, el Klinefelter, de feminización testicular, etc.

Estos autores comenzaron con los estudios de género, debido a situaciones en las que era complicado definir el sexo real al que pertenecía una persona, y la importancia de los factores socioculturales o de socialización sobre la formación del género en la persona.

El autor Benhabid en 1992 decía “…el género, entendido como un ideal regulador, no informa tanto de cómo son varones y mujeres cuanto de cómo deben ser, dando cuenta de las significaciones y justificaciones sociales que, a menudo, acompañan acciones discriminativas difíciles de entender, puesto que legitiman destinos desiguales para los sujetos por el mero hecho de su procedencia”.

En el campo de la investigación, con independencia de la disciplina en la que se realice, es común encontrar los denominados “sesgos de género”. El sesgo de género es un error común que se comete cuando al estudiar un determinado fenómeno no se tiene en cuanta la variable sexo en la selección de la muestra, y no se estudia a hombres y mujeres por separado, entendiendo que el fenómeno estudiado se va a presentar de la misma forma en unos o en otras.

A modo de ejemplo citamos los estudios en salud, hasta no hace mucho tiempo, incluso a día de hoy, existen numerosas investigaciones en las que no se ha tenido en cuenta la variable sexo para estudiar como se enfrentan a una determinada enfermedad hombres y mujeres. Para que se pueda entender mejor decir la diferencia que existe en la presentación sintomatológica del infarto agudo de miocardio, cuando por todo el mundo el sabido que cursa con dolor en el pecho, en la boca del estómago, brazo izquierdo, mandíbula e incluso las muelas o dientes, se ha sabido, que en el caso de las mujeres esa sintomatología no es tan característica sino que cursa con malestar general, síntomas inespecíficos no relacionados con las características propias anteriormente señaladas, hecho que hace que se tarde en diagnosticar este tipo de cuadros de urgencia en mujeres con las consecuencias que eso puede acarrear.

Otro error muy común es considerar género como variable, cuando realmente la variable es sexo y no género. Género es una categoría de análisis que va a permitir la representación de la socialización diferente en hombres y mujeres en el fenómeno estudiado. Para Rocheblave (1968), en cada sexo se establecen unos determinados roles de género, roles que vienen marchados por un aspecto normativo y socializador a lo largo del tiempo, que designa lo que alguien debe hacer para dar validez a su estatuto de mujer o de hombre.

Tener en cuenta la perspectiva de género en la investigación va a permitir analizar y observar como las representaciones sociales y psíquicas influyen en el fenómeno estudiado de forma diferente para hombres y mujeres. Análisis de género ponen en relieve que los roles tradicionales contienen posiciones de poder-subordinación entre hombres y mujeres, que colocan en diferente nivel de exposición a ambos, hecho que les hace desarrollar, por ejemplo enfermedades de diferente forma.

Con objeto de que usted comprenda la importancia que tiene la diferenciación de estos dos conceptos en el campo de la investigación, a continuación le dejo una guía en la que se dan pautas a seguir para tener en cuenta la perspectiva de género a la hora de diseñar un protocolo de investigación. Son ya muchos los resultados que han arrojado que en diferentes disciplinas es fundamental tener en cuenta a perspectiva de género, pero ejemplo, en el campo de la sanidad, ya de sobra es conocido que hombres y mujeres no enfermamos por igual, y por lo tanto es necesario tener en cuenta la necesidad de hacer investigaciones diferenciadas por sexo pero que tengan en cuenta la perspectiva de género a la hora de la interpretación de los resultados.

Así mismo le recomiendo que revise los siguientes videos:

Este primer video es muy corto, realizado por la gran investigadora María Teresa Ruiz Cantero, donde se explica que es el sesgo de género, de donde viene su origen, principalmente de la falta de formación adecuada en las universidades y la falta de sensibilización en los grupos de investigación.

https://youtu.be/af6dsYhh9C4

A continuación os presento otro video corto de la profesora Elena Casado Aparicio nos habla de donde parte las desigualdades de género y la importancia de su estudio en la socialización

https://youtu.be/d5IVw16CVKk

Raquel Sánchez Recio

Diplomada universitario en Enfermería. Máster en Salud Pública

Profesora Máster Universitario en Violencia de Género e Igualdad e Oportunidades Internacional de Valencia. Integrante del Grupo de Investigación GI-VIU para el estudio de la Violencia de Género