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Luke tiene dos años pero todavía no emite palabra inteligible: su madre le habla en inglés; su padre, en holandés, pero vive en España. Anna tiene cuatro años y ya habla hebreo con su madre, sueco con su padre, español en la escuela e inglés con su niñera. Noa y Théo hablan francés únicamente cuando viven, a semanas alternas, con su padre, de origen galo. Andrés habla inglés con su padre mientras que su hermanastro Miguel aprende rumano con el suyo, y entre ellos se comunican en castellano. Martín ya va al instituto bilingüe pero empezó a aprender francés con su abuela francesa, con la que estudiaba una vez por semana. Alejandra ha aprendido inglés en el colegio británico mientras que Paula lo aprende en el colegio bilingüe. Y así hasta decir basta… ¿Son o no son bilingües?

De entrada, el concepto de bilingüismo es de por sí controvertido ya que existen corrientes discrepantes a la hora de definirlo. En términos generales, se puede decir que el bilingüismo es la capacidad de una persona para usar habitual e indistintamente dos lenguas. De forma más detallada, podemos referir distintos tipos de bilingüismo si tenemos en cuenta las variables de tiempo, dominio o nivel de competencia, estatus y uso de las lenguas, que se corresponden con los que se mencionan de forma más extensa y reirativa en la mayoría de los estudios.

De acuerdo el momento de aprendizaje, se distingue entre bilingüismo precoz simultáneo y bilingüismo precoz consecutivo o sucesivo. El simultáneo se refiere habitualmente a la situación en la que un niño aprende dos lenguas al mismo tiempo desde su nacimiento. El consecutivo, en cambio, hace referencia a la situación en la que el niño adquiere una primera lengua y aprende una segunda a una edad temprana, generalmente hacia la edad de 3 años. Al igual que la anterior, esta situación produce un bilingüismo fuerte pero necesita tiempo para aprender la segunda lengua dado que la integra al mismo tiempo que aprende a hablar.

En este mismo contexto temporal, también podemos referir el bilingüismo tardío o aquel fenómeno en la que la segunda lengua se adquiere después de los 6 o 7 años de edad, y más particularmente durante la adolescencia o en la edad adulta. Es un tipo de bilingüismo consecutivo, que se produce después del período de desarrollo lingüístico de la infancia: dado que ya ha adquirido la primera lengua, el bilingüe tardío utiliza sus conocimientos para aprender la segunda lengua. Finalmente, el llamado bilingüismo pasivo o receptivo es quel en el que se domina la lengua materna mientras que sólo se es capaz de leer y escuchar en la segunda lengua, siendo incapaz de hablarla ni escribirla.

Según la variable del dominio de las dos lenguas, el bilingüismo puede ser nativo o adquirido: en el primer caso, la persona es originaria de un país pero recibe influencia extranjera, lo que le permite dominar ambas lenguas; en el segundo caso, la persona tiene una lengua materna y estudia una segunda extranjera hasta adquirir un grado de conocimiento superior. Y dependiendo del nivel lingüístico de cada lengua, el bilingüismo puede ser completo o equilibrado, cuando la persona utiliza las dos lenguas con fines comunicativos, o incompleto o dominante, es decir, cuando el dominio de la lengua materna es superior al de la segunda lengua, que está aún en proceso de desarrollo.

Si nos fijamos en el estatus sociocultural de las lenguas, se distingue entre bilingüismo aditivo y bilingüismo sustractivo. En el aditivo, la persona adquiere ambas lenguas de manera equilibrada. Se trata de un bilingüismo fuerte en el que se pone en valor las dos lenguas, lo que se traduce en un enriquecimiento cultural. En el bilingüismo sustractivo, la persona aprende la segunda lengua en detrimento de la primera, particularmente si la primera es minoritaria. El dominio de la lengua primera disminuye mientras que el dominio de la otra, generalmente la lengua dominante, aumenta ya que se valora más. Muchas veces se percibe como una amenaza de pérdida de identidad, de la lengua materna, de referencias culturales.

https://youtu.be/VSvN1HsCBCg

 

Por último, de acuerdo con el uso de ambas lenguas, podemos diferenciar entre bilingüismo individual y social. En el primer caso, la persona domina ambas lenguas y es capaz de utilizarlas en diferentes niveles. El bilingüismo social se refiere, por un lado, a la capacidad de una persona para comunicarse de manera independiente y alterna en dos lenguas y, por otro, a la existencia de dos lenguas en un mismo territorio.

Sean cuales fueren los tipos de bilingüismo de las personas según las variables de tiempo, dominio o nivel de competencia, estatus y uso de dos lenguas, la mayoría de los estudios destaca que el bilingüismo per se aporta, entre otros, una mayor apertura y entendimiento social, una mayor sensibilidad comunicativa y facilidad para aprender nuevas lenguas, una forma de pensar más creativa y flexible, y una mayor capacidad de abstracción. En este sentido, sobre la cuestión de ser o no ser bilingüe, la balanza se inclina hacia la adquisición de dos lenguas.

Leticia Quintanilla Denise

Profesora del Grado en Traducción e Interpretación de la VIU