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El bullying es una auténtica lacra social y uno de los principales problemas, por su gran frecuencia y graves consecuencias, a los que se tienen que enfrentar maestros, alumnos, padres y, en general, toda la comunidad educativa. Los casos de bullying afectan al sistema de enseñanza, que pierde calidad y confianza, y empobrece nuestro sistema de valores. Pero sin duda quien más sufre con una situación de este tipo es la propia víctima. El sentimiento de humillación y las secuelas físicas y psicológicas pueden derivar en fracaso escolar y en depresiones y otras enfermedades, que en ocasiones acompañan a la persona durante toda su vida.

¿Cómo identificar a una víctima de bullying?

Desgraciadamente, no siempre es fácil detectar una situación de acoso escolar desde el aula o el centro porque los acosadores y sus instigadores suelen tomar precauciones para que todo ocurra fuera de la visión de los adultos. Además, las modernas tecnologías permiten practicar el ciberbullyng, un tipo de acoso por Internet, emails, redes sociales y teléfonos móviles que garantiza el anonimato. No son infrecuentes lo casos en que ni siquiera los propios padres llegan a darse cuenta del calvario que están sufriendo sus hijos en el colegio hasta que la situación ya ha tomado proporciones peligrosas y, a veces, irreparables.

Las reacciones más típicas del alumno acosado

Si por miedo a las represalias o falta de confianza con sus padres y profesores la víctima no comunica a nadie el acoso que está sufriendo, la única forma de detectarlo es a través de sus reacciones, las cuales, debidamente interpretadas, se convierten en señales de alerta:

  • Depresión, sentimientos de culpa, ansiedad o problemas de concentración.
  • Faltas injustificadas a clase.
  • Descenso abrupto y sin motivo aparente del rendimiento escolar.
  • Ideas autolíticas.
  • Agresividad, pérdida de control.
  • Negación de los hechos.
  • Actitud pasiva y apática ante lo que le está ocurriendo.
  • Intentos de llamar la atención, pero sin concretar qué le ocurre.

Los distintos tipos de respuesta

La víctima de bullying puede responder de distintas formas al acoso según su propia personalidad, el tiempo que lleve sufriendo las agresiones o el número de personas implicadas:

Respuesta agresiva. A veces el acosado se defiende de los ataques reaccionando de forma violenta, pero al estar solo ante varios acosadores e instigadores acaba generando una situación desigual y de todavía mayor inferioridad.

Respuesta pasiva. Lo normal es que la sorpresa, el miedo y el temor a posibles represalias paralice a la víctima, tomando una actitud sumisa y dócil.

Papel cómplice. También es posible que adopte el rol de víctima con la esperanza, la mayoría de veces infructuosa, de conseguir aceptación y simpatía y que, finalmente, se cansen de acosarle.

Cambio de rol. Aunque no es habitual, en ocasiones la víctima actúa a su vez como verdugo de chicos que se encuentran en una situación de aún mayor indefensión.

 

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia