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¿El mercado del crédito en España? ¿Existe? Esa es la gran pregunta que se están haciendo en estos momentos cientos de empresas, de las de toda la vida y de las nuevas — esas que de forma coloquial llamamos emprendedores y de las que hablaremos otro día—. Sí existe. Esa es la buena noticia. Pero, como todo lo relacionado con el mundo de las finanzas —y aunque no lo parezca— está en permanente evolución.

Eso sí, hay que saber dónde y cómo encontrarlo. También hay que tener claro para qué tipo de proyecto van a servir  cada una de las ofertas que nos vamos a encontrar —no es lo mismo un crédito que un préstamo, o que la financiación te la conceda un banco que un crowdlending—.

Como empresas, vamos a tener que preparar a conciencia las respuestas a las preguntas que nos van a realizar los financiadores —luego veremos a título de resumen cuáles son—. En cualquier caso, para iniciar ese proyecto que tenemos en mente, es bueno saber responderlas. Si hay alguna pregunta que no sabemos responder, igual el proyecto está aún cojo. En tal caso, hay que seguir trabajando el modelo antes de ponerlo en marcha; pues, una vez iniciado, el  retorno es complicado. Así mismo, hay que ser consciente de que, tras el arranque e incluso teniendo una muy buena planificación, tendremos que tomar decisiones. Empresa y riesgo van cogidos de la mano y, como decía Shakespeare, el destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos.

Antes de empezar, creo interesante que revisemos la situación actual a nivel macroeconómico. Ello nos ayudará a posicionarnos acerca de cómo está el mercado, su previsible evolución y además —muy importante—  a qué precio podemos acceder a él.

Qué nos dicen las grandes cifras en España:

  • El PIB parece que crecerá entre el 2,5% y el 2,7% durante este año. Son buenas noticias, si lo comparamos con el resto de Europa y, sobre todo, con las tasas de los últimos años. Algunos indicadores que han apoyado el crecimiento se mantienen: los precios de las materias primas no van al alza; la demanda interna sigue en tasas positivas, así como la balanza por cuenta corriente —la diferencia entre lo que ingresamos y pagamos fuera del país—.
  • Sin embargo, los vientos de cola pierden fuerza: ralentización de la economía mundial, Brexit en Reino Unido o las incertidumbres socio políticas. Éstas aumentan la posibilidad de nuevos riesgos, lo que no ayuda a los mercados de crédito. La incertidumbre no es un buen abono para la planta financiera.
  • Por su parte, la inflación se mantiene en términos casi nulos. Para este año, rondará el 0,2% de crecimiento, y ya llevamos algunos años así. Como diría un gallego, si este dato es bueno o no depende. Eso sí: al menos, mantiene una cierta estabilidad que ayuda a visualizar hacia dónde dirigirnos.

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Gráfico 1 y 2

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Gráfico 3 y 4

Cómo va el año en el mercado financiero:

  • En el primer semestre, el stock de crédito bancario al sector privado ha seguido reduciéndose, aunque a menores niveles que en trimestres anteriores, sobre todo por la demanda de empresas (ver gráfico 3).
  • Sin embargo, crece para particulares y pymes —lo que se denomina el sector minorista—. La mejora del marco laboral favorece la situación de la demanda de consumo de las familias (ver gráfico 1 y 2).
  • Esto hace que por la ley de oferta y demanda —en estos momentos hay más oferta que demanda agregada— el precio del crédito continúe a la baja (ver gráfico 4). Los tipos de interés oficiales —Euribor— se encuentran cerca del cero y no parece que vayan a cambiar a corto plazo. A título de ejemplo, la financiación a empresas se situaba en marzo de este año en el 3,20% —70pb menos que hace un año—, aunque también parece que la caída del precio empieza a tocar suelo. Las empresas financieras tienen unos costes que cubrir y unos accionistas que remunerar. Además, los reguladores —Banco de España y el Banco Central Europeo— están empezando a lanzar señales de alerta. Por todo ello —tipos bajos, aumento de oferta y tendencia de mercado a corto plazo— es buen momento para solicitar un crédito.

Bueno, parece que haberlo hailo y que el precio es razonable. Así pues, ¿qué hago y dónde puedo pedir un crédito? Hasta hace poco, esa pregunta era sencilla de responder. Sólo había un sitio, al menos oficialmente: los bancos o a las cajas de ahorro. Pero ahora el mundo financiero evoluciona —como casi todo—  unido al desarrollo de la tecnología y los sistemas de información. De este modo, están entrando en el mercado nuevos operadores que nos van a permitir una mayor y más ajustada oferta, que  nos dará la  oportunidad de poder comparar precio, mayor posibilidad de ajuste a nuestra demanda y agilidad en la concesión:

  • El banco de toda la vida. Es importante encontrar a la persona que entienda y comparta nuestro proyecto, entre otras cosas —como decía— para criticarlo y hacernos reflexionar una vez más. Del lado de los ‘pro’, el banco cubrirá todo tipo de necesidades, desde circulante a préstamos a largo plazo; desde la perspectiva de los ‘contra’, es probable que requiera más garantías que otro tipo de financiadores y no resulte muy ágil en la concesión.
  • El crowdfunding puede definirse como la aportación colectiva de numerosas personas que ponen en común sus recursos para financiar proyectos empresariales o sociales —que se invierten en capital en la empresa— cuya recaudación de fondos se realiza mediante plataformas web. En Europa, el volumen de inversiones de crowdfunding fue de 2,3 billones de € en 2014. Ejemplo de casos de éxito: Brigada —Verkami—: 98.287 euros. El cómic Brigada acudió al crowdfunding sin saber muy bien si a los posibles mecenas les gustaría su propuesta. Y gustó, superando los 50.000 euros. De hecho, gustó tanto que sus responsables decidieron hacer una segunda campaña en la que prácticamente igualaron la recaudación de la primera
  • El crowdlending es la financiación colectiva de inversores particulares, vía préstamo, de proyectos empresariales con sus correspondientes intereses. Ejemplo: webs que ya funcionan en España Arboribus o Colectual. Normalmente, los destinatarios serán empresas con modelo de negocio ya consolidado. De ordinario, financian circulante.
  • Las sociedades capital riesgo son sociedades de inversión cuyo destino es normalmente aportar fondos para otras sociedades también con modelos contrastados, y que les permite poder crecer de forma directa o por compras de otras empresas.
  • Las lanzaderas o bussines angels financian nuevos proyectos —los emprendedores que decíamos al principio— y están basadas en modelos de negocio incipientes. En este tipo de financiación, además del mismo proyecto, es importante disponer de un equipo de gestión que pueda llevarlo adelante; como decíamos, que sea capaz de gestionar la incertidumbre.
  • Los fondos de inversión suelen aportar fondos por la vía de participación societaria o compra, para posteriormente proceder a restructuración o integración con otras empresas.
  • El capital directo o los nuevos accionistas. Los nuevos socios y el acceso a mercados abiertos —como el MAB o la Bolsa—, son mecanismos de financiación tradicionales y muy importantes. Ambos tienen el ‘pro’ de la estabilidad de los fondos; pero los principales ‘contra’ serán los nuevos y mayores requerimientos de información y para la toma de decisiones.

Visto lo visto, parece que dinero hay en el mercado y distintos operadores dispuestos a financiar. Si no que se lo pregunten al BCE, que en estos primeros días de agosto —sin ir más lejos— ha vuelto a comprar deuda soberana de los países europeos por cerca de un billón  de euros. Pero, para financiar un proyecto hay que saber explicarlo, bien al director de la oficina bancaria, bien en internet si quiero ir por la vía crowd. Es por ello que paso a resumir  en cinco preguntas lo que entiendo es la base de conocimiento de nuestro proyecto y que hay que saber contar:

  1. ¿Para qué quiero el dinero? No vale ‘para gastar’. La palabra ‘gastar’ asusta a los inversores. Desde una empresa de servicios hasta una industrial, antes de arrancar con el endeudamiento, hay que saberse de memoria el modelo de negocio: qué voy a producir, en qué me diferencio de la competencia, a qué va destinado cada uno de los euros que me van a prestar… Como decíamos, si hay alguna pregunta que no sé responder, mejor no empiezo. Y ésta es la primera.
  1. ¿Cómo lo voy a devolver? Si sé para qué quiero los euros, debo saber también qué voy a hacer con ellos, qué voy a vender, a quién se lo voy a vender, cómo lo voy a cobrar —por qué medios, a qué plazos—, o cuánto stock genero…
  1. ¿Qué aporto yo y el equipo? Tanto financieramente como en gestión, importa la experiencia del equipo directivo, cómo está formado, quién es el gestor, quién el inversor o el comercial. También hay que saber transmitir por qué se trata del mejor equipo para llevar este proyecto adelante.
  1. ¿Hay algo más? Es decir, ¿Puedo aportar algo más de valor que el puramente económico? Este es un punto en general poco explicado en los proyectos, a los inversores, con otras compensaciones de negocio.
  1. Y la quinta y última, ¿qué pasa si…? Qué otros riesgos tengo contemplados y valorados, cómo será mi estrategia ante estas situaciones. Como decíamos al principio, seguro que no tenemos en origen respuesta a todas las preguntas. Pero sí conviene, al menos, haber realizado alguna reflexión acerca de cuestiones como qué pasa si cambia el mercado del crédito, si suben los tipos de interés o las materias primas, …

Bueno toca ir acabando, como mercado vivo, el crédito evoluciona, no se si a la velocidad de los Pokemon, pero se transforma, y no lo va a dejar de hacer en los próximos años , eso si , como hemos visto, tan importante es si tenemos una buena idea y creemos en ella, saber explicarla , saber a donde nos tenemos que dirigir y por qué para conseguir la financiación necesaria, el tiempo y el capital -no confundir con financiación, que de esta si hay como hemos comentado-  son recursos escasos en el mundo actual , y como tales hay que saber que queremos hacer con ellos antes de empezar a utilizarlos, nos va mucho en ello.

 

Francisco Tárrega

Profesor Contabilidad. Grado en Derecho en la Universidad Internacional de Valencia (VIU).