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Las transformaciones de las empresas para adaptarse a los cambios de los últimos años dejan, en general, una asignatura pendiente: apostar más por la retribución flexible. Esta es una práctica que, en el ámbito laboral, puede ser una evolución positiva para las dos partes: empresa y trabajador, y que ya está consolidada en otros países europeos.

Lejos del formato tradicional de salario igual a paga, la retribución flexible permite un sistema retributivo, pactado por empresa y trabajadores, que  incluye otros elementos al margen de la aportación económica directa. Supone contribuir con determinados productos o servicios que supongan un beneficio para los empleados.

 

 

Los planes de retribución flexible

¿Cómo sería un plan de retribución flexible? Por ejemplo, se puede poner en marcha un modelo por el cual se pudiera pagar parte del salario a través de productos como: un seguro médico, un servicio de guardería, bonos de transporte, vales de comida o un plan de pensiones. …

Son estos productos los que forman parte de una retribución flexible. La fórmula es intercambiar salario en efectivo por productos o servicios dentro de una gama de opciones que la empresa propone.

El trabajador recibe menos dinero en efectivo porque una parte de su salario se le ofrece con estos productos, pero obtiene varias ventajas:

  • Tiene a su disposición un servicio sin las molestias de tener que contratarlo.
  • La ventaja de disfrutarlo a un menor coste, ya que al ser una contratación colectiva en vez de individual supone más descuentos.
  • Suelen ser productos con ventajas fiscales en el impuesto sobre la renta (IRPF).
  • Varias posibilidades de elección. Los servicios dependen de cada empresa pero pueden ser: vales de comida o para comprar ropa, gastos de guardería, equipos informáticos, seguros médicos, seguros de accidente, ayudas para cursos y formación, ayudas para alquiler de vivienda o automóviles o entrega de acciones de la empresa.

Las ventajas para la empresa radican en que puede ofrecer una retribución que sea valorada por los trabajadores sin que le suponga ningún coste extra.  Con estos planes se favorece un mejor clima laboral y será más fácil retener a los mejores trabajadores y captar a otros. Se mejora la productividad, el compromiso y, por tanto, los resultados. También, mejora la imagen interna y externa de la compañía

 

La retribución flexible y la conciliación

Varios de los productos que forman parte de la retribución flexible contribuyen a uno de los elementos más importantes a nivel social: la conciliación de la vida profesional y personal. Además, se ajustan mejor a la situación personal de cada empleado.

Este es un objetivo muy importante para el futuro de las relaciones laborales. En España se dedican muchas horas a la jornada de trabajo. Cuando la mayor parte de Europa se acuesta, aquí se empieza a cenar o a ver la televisión. No es sólo acostarse tarde o dormir, en general, poco; sino que se trabaja en jornadas muy largas (muchas veces en jornada partida), lo que implica estar fuera de casa casi todo el día.

La apuesta debe ser la combinación de una remuneración más flexible (con productos que apoyen soluciones individuales o para la familia), unida con fórmulas de trabajo también más flexibles, como el teletrabajo (algo que la tecnología ya permite sin problemas). De esta forma se favorecen las relaciones sociales y el tiempo que se le dedica a la familia y a los hijos. Incluso debería beneficiar la natalidad.

Son pasos fundamentales que hay que empezar a construir desde la empresa y apoyar desde las instituciones.

 

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia