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La existencia de malos tratos hacia las personas mayores ha sido recientemente reconocida. La primera referencia al maltrato de Personas Mayores en el ámbito científico se produjo, en la década de los setenta, en la revista Modern Geriatrics que describió por primera vez el término “granny battering”, que podría traducirse como “abuelita golpeada” (Baker 1975), pero no es hasta la década siguiente, y en los Estados Unidos, cuando se institucionaliza el término de elder abuse (Bazo 2006).

Sólo en los últimos años empieza a surgir con fuerza cierta conciencia social sobre este dramático asunto. Prueba de ello es que las Naciones Unidas abordan por primera vez la violencia contra las personas mayores en la II Asamblea Mundial del Envejecimiento (Madrid 2002) en la que se presenta un informe al respecto.

Aunque se observa cierta dificultad para crear una definición del concepto, la más aceptada a nivel internacional, es la ofrecida por INPEA (Red Internacional de Prevención del Abuso y Maltrato en la Vejez) y recogida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el Declaración de Toronto como “la acción única o repetida, o la falta de la respuesta apropiada, que ocurre dentro de cualquier relación donde exista una expectativa de confianza y la cual produzca daño o angustia a una persona anciana”.

En la misma Declaración se recoge diferentes formas de maltrato: físico, psicológico/emocional, sexual, financiero o simplemente reflejar negligencia intencional o no intencionada.

A estas formas de maltrato podríamos incluir el maltrato institucional (Bazo 2006), el abandono, la vulneración de los derechos, así como la propia autonegligencia (Palazón y Oliva 2012).

En un reciente meta-análisis basado en los datos recogidos de 52 estudios, procedentes de 28 países, y publicado en la revista The Lancet Global Health (Yon, Mikton, Gassoumis, and Wilber 2017) refleja que el maltrato mayoritario en las personas de 60 o más edad, es el psicológico (11,6%), seguido del abuso financiero (6,8%), la negligencia (4,2%), el abuso físico (2,6%) o el abuso sexual (0,9%).

Por lo que respecta al maltrato más habitual que es el psicológico, se puede decir que es infligir angustia, pena o estrés mediante comportamientos, que dañan la autoestima o el bienestar, como insultar, asustar, o avergonzar, entre otros.

El mundo está experimentando una transformación demográfica sin precedentes. En la  II Asamblea Mundial del Envejecimiento (Madrid 2002) se elaboró una Declaración Política y Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento que aporta datos del incremento desde el 2002 al 2050, del número de personas de más 60 años, de 600 millones a casi 2.000 millones, y se prevé que el porcentaje de personas de 60 años o más se duplique, pasando de un 10% a un 21%. Ese incremento será mayor y más rápido en los países en desarrollo, donde se prevé que la población de edad se multiplique por cuatro en los próximos 50 años.

A pesar de estas cifras, el maltrato de personas mayores es un tipo de violencia de los menos investigados (Bazo 2006). Para ello es preciso conocer, describir y definir los malos tratos que sufre este colectivo vulnerable al objeto de prevenirlos y evitarlos.

El art. 50 de nuestra Constitución establece que: “los poderes públicos  garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio”.

Nos encontramos ante un fenómeno de dimensiones desconocidas pero de notable importancia siendo necesario concienciar a la sociedad en general sobre este problema y adoptar medidas para su prevención y abordaje, mediante una estadística actualizada y fiable, seguida de políticas, socio-sanitarias, legales, policiales, etc., que den respuesta de manera adecuada a la prevención y erradicación de este problema.

La prevención del maltrato de personas mayores nos compete a todos.

 

Bibliografía

Baker, A. (1975). Granny battering. Modern Geriatrics. 5 (1), pp. 20-24.

Bazo, M.T. (2006). Incidencia y prevalencia del maltrato de los mayores, en J.L. de la Cuesta Arzamendi (ed): El Maltrato de personas mayores. Detección y prevención desde un prisma criminológico interdisciplinar. San Sebastián. Urkoa Fundazioa. Pp. 41-59.

Declaración Política y Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento (2002). II Asamblea Mundial del Envejecimiento. Organización de Naciones Unidas.

Palazón, J., y Oliva., E. (2012). Una visión práctica de la victimología e intervención social en malos tratos a personas mayores (no publicado).

Yon, Y., Mikton, C., Gassoumis., Z., and Wilber., K. (2017). Elder abuse prevalence in community settings: a systematic review and meta-analysis. The Lancet Global Health. Vol. 5. Pp 147-156.

Campaña Audiovisual realizada por el canal de youtube “LaSegundaTV” para concienciar sobre el maltrato a ancianos

Autor

José Villena

Docente Colaborador del Máster Universitario en Criminología: Delincuencia y Victimología. Vocal del Ilustre Colegio Profesional de Criminólogos de Madrid.