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El Alzheimer es una de las enfermedades más devastadoras que existen, capaz de acabar con la memoria y los recuerdos de una persona, así como con su capacidad para valerse por sí misma. Por suerte, la investigación en este campo avanza a buen ritmo gracias a herramientas de última generación como la neuroimagen.

¿Qué es la neuroimagen?

Este concepto hace referencia a diferentes técnicas que permiten obtener una imagen directa o indirecta del sistema nervioso. Una disciplina relativamente nueva que ya está dando lugar a grandes avances en el campo de la neurociencia, la medicina y la psicología.

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Gracias a ella podemos saber mucho más sobre el avance de enfermedades y trastornos de salud mental, pero también podría ser de ayuda a la hora de prevenir ciertas enfermedades o intentar que sus efectos no sean tan graves, que es precisamente lo que se está haciendo con el Alzheimer.

La neuroimagen en la detección del Alzheimer

A día de hoy esta enfermedad ya no es ninguna desconocida para la comunidad médica. Se sabe que las alteraciones en el cerebro pueden comenzar hasta 15 o 20 años antes de que aparezcan los primeros síntomas. Es más, una vez que los síntomas son detectables, los daños que se han producido en el cerebro son ya irreversibles.

De ahí que en la lucha contra esta enfermedad sea esencial un diagnóstico temprano. Poder detectar los primeros signos del Alzheimer antes de que este empiece a manifestarse, y para eso se utiliza la neuroimagen.

Una ventana al cerebro

Gracias a esta prueba los especialistas pueden hacerse una idea de cómo está el cerebro y si se están produciendo en él cambios que puedan advertir de que algo está pasando. Permite observar dos de las grandes características del Alzheimer, los ovillos neurofibrilares de proteína tau hiperfosforilada y las placas de beta-amiloide.

Detectar patrones de acumulación de proteína amiloide puede ayudar a prevenir y a retrasar la aparición de esta enfermedad.

Para conseguir esas imágenes del cerebro se utilizan diferentes técnicas como la resonancia magnética cerebral o la tomografía por emisión de positrones (lo que se conoce como PET).

Un salto de gigante hacia el futuro

Hasta hace unos años, examinar el cerebro de una persona con Alzheimer solo era posible una vez que esta había fallecido. Hoy, las técnicas de neuroimagen nos permiten ver en tiempo real el estado del cerebro y comprobar si hay algún problema.

Esto supone un gran avance en lo que a investigación se refiere, puesto que ahora los investigadores pueden trabajar con personas que tienen una predisposición genética a desarrollar esta enfermedad e ir revisando el estado de su cerebro para detectar en qué momento empiezan a producirse los cambios.

Es el primer paso hacia tratamientos mucho más efectivos y adaptados a las circunstancias de cada persona. También para conocer más sobre la evolución de la enfermedad y qué factores pueden afectarle especialmente. Con herramientas como esta, de aquí a unas década el Alzheimer podría ser tan solo un mal recuerdo.

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia