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Los trastornos del espectro autista (TEA) comprenden diversas alteraciones de carácter generalizado que afectan a uno o varios ámbitos del desarrollo del niño y que le van a acompañar durante toda su vida: dificultades de interacción social, problemas con el lenguaje y la comunicación en general y trastornos del pensamiento y la imaginación. Los niños diagnosticados de autismo tienen síntomas muy diversos en función de la gravedad y tipo de trastorno que padezcan pero, en cualquier caso, todos ellos se caracterizan por presentar un cierto grado de trastorno generalizado del desarrollo (TDG) y por lo tanto requieren unas necesidades educativas especiales (NEE).

Grados o tipos de autismo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Manual Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Americana de Psiquiatría identifica 5 tipos de autismo:

  1. Trastorno autista o síndrome de Kanner. Es la forma de autismo más clásica y se caracteriza por alteraciones graves en la interacción social, la comunicación y el juego imaginativo.
  2. Síndrome de Rett. Se da únicamente en niñas, implica una significativa degeneración motriz y de conducta y suele asociarse a retraso mental severo.
  3. Trastorno desintegrativo de la infancia. Tras un desarrollo aparentemente normal, se produce una regresión evolutiva que supone la pérdida de las funciones previamente adquiridas.
  4. Síndrome de Asperger. No existe retraso intelectual ni desarrollo cognitivo anormal, por lo que los síntomas, a veces difíciles de detectar, se sitúan en el plano de la interacción social.
  5. Trastorno generalizado del desarrollo no especificado. Formas del trastorno no especificadas en los otros grupos o con una sintomatología atípica.

 Síntomas y causas

Los síntomas o trastornos de los niños con TEA tienen lugar en tres áreas diferentes: socialización, comunicación e imaginación.

  • Problemas de socialización. Es uno de los rasgos fundamentales de la enfermedad y común a todas las personas con algún tipo de trastorno del espectro autista. Muchos de estos niños apenas muestran interés por las otras personas o si lo hacen es muy limitado y con el único objeto de satisfacer sus propias necesidades personales. Además, cuando desean establecer relaciones sociales presentan serias dificultades: tienen pocos temas de interés y son muy repetitivos, falta de empatía con los demás y dificultades de adaptación con su interlocutor y con las normas sociales o su códigos, como la comunicación no verbal.
  • Problemas de lenguaje y comunicación en general. Aunque con unos márgenes muy amplios en cuanto a grado de afectación, estas personas suelen experimentar problemas para emitir y comprender mensajes orales, llegando al mutismo total en los casos más graves.
  • Problemas de pensamiento e imaginación. Capacidad imaginativa muy limitada, temas y pensamientos repetitivos, rutinas cerradas, comportamientos ritualistas y muchos problemas para adaptarse a los cambios.

Las causas del TEA, aun sin estar totalmente identificadas, no se deben a un problema emocional, sino a alguna alteración de sistema nervioso central por múltiples causas: genética, bioquímicas, virales, y/o estructurales.

La educación de los niños con TEA

Como hemos comentado, los niños diagnosticados de TEA se encuentran dentro del grupo de alumnos con NEE, por lo tanto precisan de una metodología adaptada y, en algunos casos, refuerzo escolar y adaptación del currículo.

El objetivo principal de la intervención educativa en un niño con este problema es la mejora de su conocimiento social y de sus habilidades comunicativas. Otra meta importante es lograr que tenga un mayor control de sus comportamiento y una conducta los más adaptada posible al entorno.

El principal reto de la educación a un niño diagnosticado de TEA es que no solo hay que enseñarle el concepto o la habilidad para realizar una determinada tarea, sino que también hay que entrenarle en su uso de manera adecuada, funcional, espontánea y normalizada.

La adaptación curricular

Existen diversas modalidades de escolarización para estos niños: centro específico, aula de educación especial en un centro ordinario e integración en el aula regular. En este último caso, es necesario realizar una adaptación curricular individualizada teniendo en cuenta las habilidades y capacidad potencial del niño y no solo su conducta.

En ocasiones, en la realización de los tests o pruebas necesarias para realizar la adaptación se presentan dificultades como la falta de colaboración del niño o de entendimiento de las pruebas.

Metodología

Las agendas visuales basadas en pictogramas donde se programan las tareas a realizar son muy eficaces en la educación de este tipo de escolares. al igual que los puzzles, el juego simbólico, los juegos con pelotas y los recursos innovadores basados en Internet y determinados vídeojuegos.

autismo tratamiento

Un aspecto muy importante tiene que ver con el espacio y ambiente en el que tenga lugar la educación con estos alumnos: todo ha de estar muy bien estructurado y organizado, evitando los cambios bruscos, ya que estas personas son muy sensibles a cualquier modificación, por pequeña que sea.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia