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Una de las tendencias que más se está extendiendo dentro de los entornos académicos y centros de formación es la necesidad de disponer de un laboratorio virtual. Se encuentra englobada entre las medidas que se benefician de los avances tecnológicos y de los últimos patrones de enseñanza que han llegado para pisar firme y abrirse camino entre todo tipo de centros de estudios y universidades.

 

¿Para qué sirve un laboratorio virtual?

Lo primero que hay que decir es que un laboratorio virtual se representa a modo de espacio virtual en el cual se utiliza la tecnología con el objetivo de proporcionar un alto nivel de interacción entre los estudiantes, el temario y los recursos pedagógicos de los que dispone cada centro. Estos espacios permiten que los estudiantes lleven a cabo todo tipo de prácticas de una manera simplificada, interactuando de distintas maneras dependiendo de las necesidades que tenga cada alumno.

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Los profesores cuentan con una gran libertad para enfocar las actividades y las prácticas, sabiendo cuáles son los aspectos en los que el estudiante tiene que hacer un especial esfuerzo. Se crea, por lo tanto, un espacio de interacción virtual muy humano y pedagógico, que ayuda a que los alumnos puedan llevar sus procesos de aprendizaje hacia el siguiente nivel.

 

¿Qué hay detrás de este recurso tecnológico?

El origen del concepto del laboratorio virtual tal y como lo conocemos hoy día, aunque modificado y evolucionado, teniendo en cuenta el transcurso del tiempo, se llevó a cabo en el año 1997. Los primeros centros de investigación académica que vieron una oportunidad en este concepto comenzaron a aplicar la idea de reunir a los alumnos y profesores en espacios virtuales que les proporcionaran una forma de trabajar con mayor tasa de éxito. En poco tiempo, hacia el año 2000, la idea de este tipo de laboratorio se había extendido e incluso se habían establecido pautas a nivel global que podrían adoptar otros centros. Y como forma de llevar un paso más adelante la envergadura de los laboratorios virtuales, la NASA dio inicio a un proyecto en el que adoptaría las bases establecidas combinándolas con la idea de un entorno de realidad virtual. Esto permitiría que los alumnos y los profesores pudieran coincidir de manera más realista en espacios propios de los centros académicos sin necesidad de esfuerzos ni desplazamientos, fomentando un aprendizaje más sólido.

 

¿Qué ventajas ofrece un laboratorio virtual?

Si bien los laboratorios virtuales no se entienden como elementos sustitutivos al completo de las formas de estudio y repaso académico tradicionales, sí que mejoran ciertos aspectos de la enseñanza para comodidad de alumnos y profesores por igual. Una de sus ventajas es el ambiente en el que se puede disfrutar de estas clases, dado que se escapan del entorno cerrado que tienen las clases habituales para aportar a los estudiantes un espacio muy flexible en el cual las posibilidades son enormes. Tal y como han demostrado los estudios, esta libertad permite que los alumnos se sientan más liberados y sean más propensos no solo a prestar más atención a la enseñanza, sino a obtener unos buenos resultados.

 

Otro de los beneficios se encuentra en la forma en la que los estudiantes obtienen conocimientos. En las clases tradicionales la obtención de información y datos se limita a lo que viene estipulado en el libro y a la enseñanza del profesor, quedando poco margen para obtener conocimientos de fuentes adicionales. En un espacio virtual se utilizan elementos multimedia y otros recursos que dinamizan la obtención de más información. Al mismo tiempo, esto influye de una forma positiva en la manera en la cual se combina teoría y práctica, llegando a un estado en el cual se pierde la separación entre ambos tipos de actividad. Con la integración virtual lo que los alumnos hacen es utilizar más su ingenio y su inventiva para alcanzar la solución a los desafíos con mayor facilidad.

 

Por supuesto, el laboratorio virtual permite que, como se mencionó anteriormente, se personalice la enseñanza del alumno dependiendo de sus aptitudes y también es posible delimitar los grupos de estudio de una forma más reducida sin que haya que formar grandes grupos como ocurre en las prácticas presenciales. Esto fomenta que el aprendizaje pueda ser más directo y que el vínculo entre profesor y estudiante se refuerce. Son motivos suficientes como para entender porqué el laboratorio virtual está siendo un elemento cada vez más incorporado en los centros de formación y estudio.

 

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Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia