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En la actualidad, la integración en el aula significa avanzar hacia una «escuela abierta a todos». Esto implica una evolución del sistema tradicional hacia un modelo basado en la educación adaptada a las necesidades específicas del niño y de un plan educativo con un claro objetivo final: la existencia de una escuela que ofrezca una educación diferenciada para todos los escolares de acuerdo a sus diferencias individuales.

Conceptos básicos de la integración en el aula

La integración en el aula de todos los niños, o de la inmensa mayoría de ellos, aun en el caso de que presenten algún tipo de trastorno generalizado del desarrollo es posible siempre que el sistema educativo tiene en cuenta los siguientes conceptos básicos:

  • El objetivo de la educación es desarrollar al máximo las potencialidades de cada niño.
  • La escuela debe respetar las diferencias individuales.
  • No existe ningún niño que no pueda ser educado, incluso los considerados excepcionales, discapacitados o limitados.
  • El currículo y las competencias escolares no son un axioma intocable, sino que pueden, y deben, ser modificados en algunos casos según la necesidades de cada niño.

retraso mental moderado

La integración de alumnos con trastornos generalizados del desarrollo

El Trastorno Generalizado del Desarrollo (TGD) es una alteración de origen neurobiológico que se manifiesta habitualmente en los niños durante los tres primeros años de vida, aunque a veces los síntomas son más tardíos, no siendo perceptibles hasta el comienzo de primaria.

En ocasiones, en lugar de TGD se habla de los Trastornos Generales del Desarrollo del Espectro Autista porque este término abarca con mayor precisión todas las posibles problemáticas de las áreas del desarrollo.

Los niños con este tipo de trastornos tienen unas necesidades educativas especiales (NEE), lo que significa que para su integración en el aula es necesario tener en cuenta una serie de factores como la modificación de ciertos aspectos del currículo escolar y unas condiciones de aprendizaje especialmente adaptadas o la existencia de profesionales de apoyo: psicopedagogo, logopeda o profesores de refuerzo.

En lo que se refiere a las técnicas de aprendizaje, todo depende del tipo de trastorno de cada alumno y si ha desarrollado o no la capacidad de hablar y en qué nivel concreto. En cualquier caso, la experiencia demuestra que los niños con este tipo de problemas responden extraordinariamente bien a los estímulos visuales, por lo que el uso de pictogramas suele ser muy efectivo.

La importancia de la concienciación

Además de las adaptaciones y los refuerzos, una cuestión imprescindible para el éxito en los procesos de integración en el aula de alumnos con algún problema o discapacidad es la concienciación y sensibilización de los distintos agentes implicados:

  • Todos las personas que trabajan en el centro (docentes y no docentes).
  • Las familias tanto de los alumnos con algún trastorno como de sus compañeros.
  • Los propios niños. Aunque la experiencia demuestra que, sobre todo cuando son de corta edad, la aceptación de los niños con características especiales es totalmente natural.

La necesidad de sensibilización y concienciación, es decir, el tener también que «educar"» en el trato con niños que se salen del nivel considerado estándar de aprendizaje se fundamenta en que es muy habitual que se tomen actitudes inapropiadas frente a ellos como rechazo, comportamiento poco natural o sobreprotección. El problema es que este tipo de actitudes dificultan el adecuado desenvolvimiento y desarrollo de las personas afectadas de TGD u otros problemas.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia