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Actualmente el porcentaje de alumnos inmigrantes en España es del 15%, aunque con una repartición muy desigual, ya que mientras en algunas zonas los escolares extranjeros son casi inexistentes, existen colegios con un porcentaje de inmigración que supera el 90%. La desproporción en la repartición de la población de origen extranjero, junto a otros datos más preocupantes, como que la tasa de abandono escolar entre los escolares inmigrantes es de un 45% mientras que las de los autóctonos se sitúa 15 puntos por debajo (en torno al 30%), son indicativos de que aún queda mucho por hacer en lo que respecta a la integración del alumno procedente de otros países. El fenómeno de la emigración en el ámbito de educativo es un hecho consumado y, por lo tanto, una nueva realidad con sus aspectos positivos, pero también con algunos problemas y dificultades. Pero, ante todo, supone un gran reto para los docentes, que deben adquirir las competencias necesarias para prevenir una posible exclusión por motivos culturales.

educación inclusiva tarea compartida para la atención a la diversidad

Hasta hace muy poco, la educación en nuestro país se desarrollaba sobre la base de unas culturas parecidas y homogéneas, asumiéndose que existían unos principios generales en el ámbito social, normativo y de convivencia  que podían aplicarse a todos los ciudadanos sin excepción. En estos momentos, esta afirmación  ha perdido vigencia, es rebatible y muchos de los problemas actuales de convivencia, tanto en la sociedad como en el aula, tienen que ver con diferentes costumbres, modos de vida y visiones de las realidad muy distintas, con una ausencia de un patrón de conducta claro que sirva de referente único para todos. La existencia de muchas personas procedentes de culturas distintas conviviendo en un mismo espacio, supone un hándicap para la inclusión en el aula del alumno inmigrantes, sobre todo cuando proviene de culturas muy diferentes a la occidental. Todo esto obliga a un sobre esfuerzo de los distintos actores de la comunidad educativa, especialmente de los maestros, que son los que conviven día a día con alumnos de distintas procedencias.

Medidas básicas para una educación inclusiva

Para favorecer la integración del alumno inmigrante es muy importante que se tomen las siguientes medidas o líneas de actuación:

  • Sensibilización ante el  choque personal que supone para un alumno inmigrante enfrentarse a un nuevo entorno.
  • Realización de una evaluación inicial de las competencias básicas y curriculares de los recién llegados.
  • Elaboración de un plan de refuerzo del aprendizaje de la lengua vehicular o de las áreas curriculares en caso necesario.
  • Desarrollo de programas de habilidades sociales para alumnos inmigrantes adecuadas a nuestro entorno.
  • Favorecer la integración del alumnado autóctono con el emigrante mediante las realización de actividades conjuntas y la organización de charlas y debates sobre el tema,
  • Comunicación constante y búsqueda de implicación por parte de la familia en la educación de sus hijos.
  • Potenciación de la figura del mediador cultural.

Además de estas medidas, el sistema escolar debe promover y garantizar el cumplimiento de unas normas de carácter organizativo enfocadas a garantizar la distribución equilibrada del alumnado inmigrante y flexibilizar la matriculación del curso en función de la edad, teniendo en cuenta aspectos personales como el historial de cada alumno y sus competencias en idiomas y materias básicas.  

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia