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El informe PISA, un indicador internacional de gran prestigio que evalúa la destreza y  conocimientos en distintas competencias de estudiantes de 44 países del mundo, considera que el rendimiento de los estudiantes españoles está por debajo de la media del total de los países que integran la  Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), es decir, los más avanzados. Unos resultados en general poco alentadores, que pasamos a matizar y evaluar a continuación.

En el puesto 25 de 34 en matemáticas

En matemáticas, España ha conseguido 484 puntos, lo que la sitúa en el puesto 25 de los 34 de la OCDE, 10 puntos por debajo de la media. No obstante, existen diferencias muy significativas entre comunidades autónomas, ya que 7 de ellas (Navarra, Castilla y León, País Vasco, Madrid, La Rioja, Asturias y Aragón) están por encima de la media.

Según estas pruebas, la resolución de problemas sería la competencia en la que los estudiantes españoles encuentran mayores dificultades, mientras que podrían orientarse correctamente en una mapa para calcular la ruta más corta.

 

fracaso escolar

Por debajo de la media en lectura pero mejorando

La última edición de esta famosa prueba tampoco arroja unos resultados demasiado buenos en lectura. Los 488 puntos conseguidos colocan a la educación española también por debajo de la media, aunque se observa una ligera mejoría respecto a ediciones anteriores, lo que provoca que poco a poco se vaya reduciendo la distancia hasta la puntuación media.

En ciencias, rozando el promedio

Mejores noticias para las competencias relacionadas con las ciencias ya que en esta materia, aunque sin llegar a alcanzarlo, se roza el promedio. El resultado ha sido de 497 puntos, puntuación superior a la de las tres ediciones anteriores y siempre con una tendencia ascendente: 488 en el 2009 y 487 en 2003.

Los resultados no se corresponden con el fracaso escolar

Aunque, como hemos indicado, se trata de unos resultados que no llegan a la media de los países más avanzados, muchos expertos coinciden que no tienen una correspondencia con los porcentajes tan elevados de fracaso y abandono escolar existentes en España: en torno al 30%.

Es decir, con estos resultados lo normal sería que el fracaso escolar fuera mucho menor, puesto que así ocurre en países con peores puntuaciones o solo ligeramente superiores, como es el caso de Francia.

Esto hace sospechar que las causas del abandono excesivamente temprano de los estudios o la no consecución del título de la ESO se deban a fallos en el sistema educativo, más que en la responsabilidad directa de los propios estudiantes.

Algunos estudiosos observan anomalías graves en el sistema educativo español y en las metodologías de aprendizaje, que necesitan de una urgente e intensa corrección para lograr la ansiada, y ampliamente exigida por la sociedad, mejora del rendimiento escolar y de los resultados educativos de los escolares españoles en general.

Estos serían algunas necesidades y cambios urgentes que precisa la educación en España:

  • Replanteamiento del nivel de exigencia de la ESO y del currículo general.
  • Extender la adaptación de los currículos a la capacidad, característica y potencial de cada alumno, en especial en aquellos niños o adolescentes con Necesidades Educativas Especiales (NEE).
  • Combatir los desequilibrios en cuanto a rendimiento y recursos entre las distintas comunidades autónomas o el nivel socio económico de los alumnos.
  • Dotar de una mayor autonomía a los centros, ya que está demostrado que los países que mejor combinan autonomía y transparencia en sus colegios e institutos son los que mejores resultados globales consiguen.
  • Cambios en la metodología. En la actualidad, la enseñanza en España se encuentra demasiado enfocada a la reproducción de conocimientos, olvidando la parte práctica y de resolución de problemas cotidianos.

Aunque a un ritmo inferior a los que sería deseable, los resultados del informe Pisa de los estudiantes españoles marcan una tendencia a reducir la brecha con los países que históricamente copan los primeros puestos, por lo que es de esperar que en las próximas ediciones España pueda lograr una puntuación en la media de la OCDE.

Esta discreta mejoría no exime de la necesidad, como hemos comentado, de cambios en el sistema y las políticas educativas que pasan por: dedicar mayores recursos, sobre todas en las zonas con un nivel socio económico más bajo, aplicar un programa activo y efectivo de revisión y personalización de currículos y emplear unas metodologías de enseñanza modernizadas y de enfoque más práctico.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia