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Un sistema educativo inclusivo eficaz debe ser capaz de integrar en el aula ordinaria a alumnos con trastornos del desarrollo intelectual, lo que tradicionalmente se ha conocido como retraso mental moderado o leve. La progresiva incorporación de alumnos de este tipo a las escuelas ordinarias españolas en las últimas décadas ha demostrado que es posible su satisfactoria educación, proporcionando además una experiencia enriquecedora y positiva tanto para los alumnos con este tipo de discapacidad, como para sus compañeros y, por supuesto, el equipo docente.

El establecimiento de sus necesidades educativas

La escolarización de un alumno con algún déficit intelectual implica un proceso de evaluación previo por parte del centro con el fin de establecer todas sus necesidades educativas, desde las previsiones organizativas de carácter más general a las prácticas de enseñanza más concretas.

Si el centro ya tienen experiencia previa en la acogida de alumnos con necesidades educativas especiales (NEE), seguramente ya disponga, en mayor o menor grado, de infraestructuras adaptadas, materiales adicionales y un tipo de organización docente y administrativa pensada para facilitar el aprendizaje de todos los alumnos. Una organización inclusiva debería incluir profesores y aulas de apoyo, así como un nuevo elemento de gran importancia: tecnologías de la información y la comunicación (TICs) adaptadas a las circunstancias individuales de cada alumno.

El uso de TICs en alumnos con discapacidad intelectual

La introducción de recursos innovadores del ámbito de las nuevas tecnologías e Internet es una tendencia imparable por varios motivos: la eficacia de la tecnología como método de enseñanza, la posibilidad de combinar juegos con aprendizaje, la gran aceptación por parte de los alumnos y, en definitiva, su fortísima penetración en el mundo laboral y en la sociedad en general.

El gran reto del uso de TICs en la escuela se encuentra en que no pueden suponer una barrera para ninguna persona con discapacidad, pues en este caso las tecnologías no supondrían una ayuda, sino una fuente de dificultades añadidas que podría llegar a favorecer la exclusión.

retraso mental moderado

La solución por tanto se encuentra en la adaptación adecuada de la TICs tanto en diseño como en accesibilidad de contenidos, teniendo en cuenta aspectos como:

  • La utilización de un lenguaje claro.
  • Evitar que la pantalla esté sobrecargada de información.
  • Empleo de iconos gráficos muy descriptivos para ayudar en la navegación.
  • Utilización de apoyos alternativos de comprensión: recursos auditivos, gráficos, de texto, etc.
  • Adaptación del software y las aplicaciones a las necesidades y ritmo de aprendizaje de cada alumno.

La incorporación de TICs en la enseñanza de las personas con discapacidad intelectual es totalmente necesaria, puesto que abre una serie de caminos para potenciar y estimular todo tipo de habilidades y competencias. Las nuevas tecnologías son, sin duda, un valioso instrumento para: mejorar las posibilidades de aprendizaje, fomentar las habilidades comunicativas y multiplicar sus posibilidades de adaptación social y de incorporación, en el futuro, al mundo laboral.

Correctamente utilizados, los recursos innovadores en la enseñanza son una potente herramienta de inclusión, de acercamiento entre alumnos de distintos lugares y con diferentes características y capacidades. Se trata de herramientas universales, fáciles de utilizar e intuitivas y, además, las nuevas generaciones de alumnos han crecido con ellas y las consideran amables, divertidas y accesibles. Todo ello provoca que las necesidades de adaptación sean, en la mayor parte de casos, innecesarias, poco significativas y fáciles de implantar.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia