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La necesidad de vínculo

En sentido amplio, podemos definir la psicoterapia como todo método de tratamiento de los desórdenes psíquicos o corporales que utilice medios psicológicos y, de manera más precisa, la relación del terapeuta con el paciente.

La dinámica interpersonal que se desarrolla en toda psicoterapia se sustenta en las necesidades relacionales que el sujeto humano manifiesta desde su nacimiento. El hombre, como ninguna otra especie, depende en sus necesidades más elementales de sus prójimos, en un primer término de sus padres, tanto en lo físico como en lo psíquico. Su amplio periodo de indefensión le hace especialmente vulnerable a diferentes trastornos primarios que a su vez condicionarán, en su futuro, la vida de forma significativa.

Esta dependencia de distintos sujetos, y en especial de los progenitores, ha sido el puente hacia lo que podíamos definir como la utilización de la relación con el otro como herramienta de curación. A través de palabras e induciendo a desarrollar diferentes actitudes y actos unos sujetos han pretendido ayudar a otros a aliviar o resolver el sufrimiento. Ese hecho ha favorecido que desde tiempos ancestrales se haya utilizado la sugestión o diferentes formas de hipnosis, junto con la recomendación de asumir determinadas condiciones o modos de vida con el objetivo de “curar” diferentes afecciones.

Dentro del marco que considera la extrema importancia que tiene para el desarrollo del sujeto establecer vínculos estables y seguros en las etapas iniciales de la existencia, el psiquiatra y psicoanalista inglés John Bowlby (1907-1990) definió la teoría del apego como una forma de describir la tendencia de los seres humanos a crear fuertes lazos afectivos con determinadas personas, y de forma especial con sus progenitores, explicando la amplia variedad de formas de dolor emocional que se producen como consecuencia de la separación indeseada y de la pérdida afectiva.

La teoría del apego desarrolló unas bases sólidas para entender las necesidades relacionales de los seres humanos en su proceso de desarrollo y dio cuenta de cómo las carencias producidas por sus déficits favorecían el surgimiento de diferentes psicopatologías. Un apego seguro se convertiría en el necesario sostén para el desarrollo adecuado del infante, generando en su interior un sentido básico de solidez, seguridad y confort. Este hecho se manifestaría en diferentes campos: social, actitudinal, instrumental, afectivo y relacional.

Los modelos operativos internos. De las pulsiones a los esquemas

Bowlby (1969) definió los modelos operativos internos como mapas cognitivos que el sujeto tiene sobre sí mismo y sobre sus personas allegadas. Estos modelos se irían formando en los primeros meses y serían el reflejo de los patrones de apego que el bebé desarrolla.

Estos modelos operativos internos no serían estáticos y se irían modificando o “actualizando” en razón de los numerosos apegos que el sujeto va desarrollando a través de su vida. Esta dinamicidad no disminuiría la importancia de los primeros patrones de apego como determinantes en la creación de diferentes problemas psicopatológicos en la medida que el niño hubiera sido sometido a significativos déficits en este periodo vital de su desarrollo.

Un concepto similar al de modelo operativo interno es el de los modos de estar de Stern (1995), aunque este autor enfatiza los sucesos subjetivos interpersonales experimentados con una importante carga de afectividad.

Otro autor, uno de los padres de los modelos intersubjetivos, R.

  1. Stolorow (1988) describe estos esquemas como principios organizadores inconscientes. Estos modelos representacionales serían definidos como patrones recurrentes de las transacciones intersubjetivas que se dan en el sistema niño-cuidadores, lo que daría lugar a la creación de principios invariables que organizan inconscientemente la experiencia del niño.

En mi trabajo analítico me ha sido de gran utilidad, para entender la dinámica relacional de mis pacientes, utilizar como mapa referencial el concepto de complejo como es utilizado por Jung (Castillo, 2010). Estas representaciones cargadas de afecto nos pueden orientar en la comprensión de ciertos estilos relacionales y nos pueden ayudar a una mayor precisión en la utilización técnica de la transferencia y la contratransferencia

Si bien es verdad que los complejos parten de una matriz arquetípica, que dota a estas unidades psíquicas de una validez universal, también lo es que se constelan a partir de las vinculaciones del sujeto con el mundo externo, siendo de vital importancia las emociones y pensamientos experimentados subjetivamente y las interacciones históricas o estilos de apego adquiridos. El concepto de complejo nos permitiría crear un puente entre el mundo interno y externo del sujeto, entre su realidad presente y sus fijaciones a otras etapas de su desarrollo.

Marrone (2014) describe alguno de los patrones de apego que se configuran como básicos en la creación de modelos operativos internos. A partir de mi experiencia clínica (Castillo 2017) podría afirmar que estos patrones constelan ciertos tipos de complejos. Estos son los ejemplos:

  1. Patrón desdeñoso. Cuando las figuras parentales responden a las demandas del niño con afirmaciones como “estoy demasiado ocupado para escucharte y no puedo perder el tiempo contigo”. Es muy frecuentemente en el infante se empiezan a constelar complejos relacionados con la inferioridad y con la orfandad.
  2. Patrón acusatorio. Cuando las respuestas parentales son del tipo “siempre el responsable eres tú y mereces ser castigado”. El complejo de culpa en estos casos suele ser muy estimulado en la psique del infante.
  3.  Patrón sobre-reactivo. Los padres pronostican acontecimientos y desenlaces muy negativos. En el niño se constela el complejo de invalidez ante un futuro que solo puede ser sentido como horroroso e inmodificable.
  4. El patrón incoherente. Cuando las figuras parentales reducen las explicaciones de situaciones complejas a un solo En muchos de los casos estimulan complejos de poder en el niño, interfiriendo en la posibilidad de un desarrollo reflexivo más profundo.

Estos cuatro ejemplos nos pueden hacer pensar en la interrelación entre diferentes conceptos que, aun partiendo de modelos conceptuales distintos, nos permiten entender la psicoterapia de forma más rica y complejo

Conclusiones

  1. Podemos encontrar los orígenes de la teoría del apego en la perspectiva psicoanalítica que centra la atención en las necesidades vinculares de los infantes en sus primeras etapas del desarrollo.
  2. La teoría del apego ha influenciado a otros marcos teóricos y clínicos, dejando de ser un planteamiento exclusivamente psicoanalítico.
  3. Tanto las teorías de la motivación como de la memoria se han visto enriquecidas por las investigaciones acerca del apego.
  4.  La psicoterapia contemporánea integra en sus planteamientos las perspectivas sobre el apego, siendo un elemento fundamental en las perspectivas relacionales del abordaje terapéutico.

https://youtu.be/nDjbcUosaPg

De Boris Cyrulnik(Burdeos 1937). Neurólogo, psiquiatra y psicoanalista.

 

https://youtu.be/xBKOgU_s4Q0

Experimento didáctico acerca del apego seguro

 

https://youtu.be/o1Kdr91FWOY

Tertulia sobre el apego, interesante vídeo en el que participa Mario Marrone discípulo de Bowlby

 

Dr. Javier Castillo. Psicólogo Clínico y Psicoanalista. Profesor de Psicología Clínica de la VIU

Dr. Antonio Sanfeliu. Psicoterapeuta y Director del Grado de Psicología de la VIU. European Certificate in Psychology

 

Referencias:

Bowlby, J. (1964). Los cuidados maternos y la salud mental. Buenos Aires: Humanitas

Castillo, J (2017). La psicoterapia de orientación junguiana. Madrid: Psimática editorial

Castillo, J. (2010) La psicología de los complejos-. En Psicoterapias Breves y focales contemporáneas. Teoría y práctica (Guerra y Jiménez Edit.) Madrid: Manuscritos.

Juri, L. (2011) Teoría del apego para psicoterapeutas. Madrid: Psimática editorial

Marrone, M. (2014) Apego y motivación. Una lectura psicoanalítica. Madrid: Psimática editorial