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La intervención psicomotora es una terapia de refuerzo para niños con dificultades motoras y sociales, dos de los problemas presentes en los niños con trastorno de espectro autista (TEA). La terapia psicomotora entiende el desarrollo infantil como una unidad de movimiento, experiencia, pensamiento sentimiento y acción. En base a este concepto global e integral, la intervención se realiza de modo que se ayuda al niño a construir representaciones internas. Éstas se apoyan en percepciones y movimientos, consiguiéndose una coordinación sensorio-motora de las acciones sin que intervenga la representación ni el pensamiento.

Principales terapias psicomotoras

Hidroterapia

Este tipo de terapia se caracteriza por realizarse en una piscina con el objeto de que, a través de la estimulación provocada con el agua, el niño se relaje y mejore su relación corporal con el medio.

Musicoterapia

En ese caso la estimulación tiene lugar a través de la música y el ritmo, mejorando tanto la verbalización, como también la comunicación no verbal.

Yoga

Con la utilización de esta conocida disciplina física y mental originaria de la India, los niños afectados con TEA aprenden a hacer frente al estrés, mejorar la concentración y el autocontrol, así como manejarse en situaciones conflictivas.

Juego

La actividad física regular y el juego son fundamentales para el desarrollo físico, psicológico y social, constituyendo una excelente herramienta para estimular tanto la atención como la imitación, así como también el seguimiento de órdenes y  la sociabilización.

Aprendizaje por imitación

La imitación ya es de por sí un recurso fundamental en niños con desarrollo normal. Además, en los niños con autismo es doblemente útil porque les obliga a poner atención sobre otra persona y  lo que está haciendo, ayudándoles de esta forma a romper con su hermetismo.

 

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Beneficios de las terapias psicomotrices

Se debe considerar este tipo de terapias como claves e indispensables para potenciar el desarrollo de los niños con TEA, siendo aconsejable llevarlas a cabo tanto en horario escolar, como en actividades extraescolares y en el contexto familiar, en el que padres y hermanos ejercen el rol de monitores dirigiendo la actividad.

Algunos de los principales beneficios son:

  • Estimulan la motilidad y percepción del niño.
  • Mejora la comunicación verbal y no verbal.
  • Les ayudan a expresar sus sentimientos y abrirse a los demás
  • Enseñan al alumno o alumna con autismo a elaborar nuevas estratetegias para superar problemas o situaciones conflictivas.
  • Refuerzan la confianza de los chicos.
  • Los niños aprenden a desenvolverse mejor en la vida cotidiana.
  • Favorecen la concentración, la disciplina y el autocontrol.
  • Ayudan al niño a relajarse y superar el estrés

En cualquier terapia psicomotora el niño lleva a la práctica sus puntos fuertes e intereses particulares en acciones que para él son como un juego. Y cuando el niño juega relaciona sus movimientos, sentimientos y pensamiento entre sí, logrando una conexión muy estimulante entre los procesos psíquicos y los motores. Otro aspecto positivo de las terapias psicomotoras es que refuerzan la confianza y motivación por aprender.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia