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Los adultos tienen un potencial muy parecido al de los niños y las personas jóvenes para aprender todo tipo de materias, encontrándose perfectamente capacitados para superar desde niveles básicos a enseñanzas superiores. Sin embargo, para garantizar el éxito en la formación de adultos es importante adaptar la enseñanza a su psicología particular y otras características diferenciales.

estrategias de enseñanza

El aprendizaje reflexivo

La edad adulta, lejos de ser una edad en la cual la persona se encuentra en un situación de déficit a la hora de aprender conceptos nuevos, es una etapa de la vida en la que los hombres y mujeres se encuentran en la plenitud de sus posibilidades de aprender. Pero no en forma de simple y mera repetición como ocurre con los niños de corta edad, sino mediante un aprendizaje de carácter más reflexivo que les permite aprender a través de su experiencias personales y las de los demás.

Por este motivo, la primera estrategia en  la educación del adulto debe consistir en llamar su atención y potenciar su capacidad reflexiva. A través de la educación básica, al adulto se le debe enseñar a comportarse de forma consciente y responsable, animándole a participar en actividades colectivas, con un transfondo social.

Instropección y experiencia

Los mecanismos intelectuales del adulto se basan, sobre todo, en la instropección y la experimentación. Actividades para descubrirse a sí mismo y conocer las leyes que rigen las propia inteligencia y los métodos basados en la experiencia, constituyen prácticas ideales en la enseñanza de adultos.

El aprendizaje continuo

Las personas adultas se encuentran en una situación de aprendizaje continuo y a lo largo de su vida han ido creando su propia modalidad de asimilación de conceptos y aprendizaje. Por ello, es imprescindible que el formador de una persona adulta tenga en cuenta su punto de partida individual: formación previa, bagaje cultural y experiencia académica y profesional, aprovechando y adaptando todo este background a las nuevas enseñanzas.

Un buena parte de la formación en adultos está enfocada a la actualización y al  reciclaje profesional y esta debe adaptarse a una realidad social y económica cada vez más cambiante y caracterizada por una evolución socioeconómica acelerada y vertiginosa. Esto implica que los estudios profesionales debe adaptase a los cambios continuos del entorno, buscando siempre la máxima actualización y el perfeccionamiento continuo.

La evaluación en los adultos

La estrategia de evaluación en los adultos debe estar siempre al servicio de una mejora, tanto de la metodología didáctica y de la capacidad del profesor para enseñar, como del aprendizaje del alumno. La evaluación no debe plantearse como un simple control, sino que el objetivo debe ser lograr que el aprendizaje sea cada vez más seguro y eficiente.

Por otra parte, los lugares de formación para adultos deben ser centros diferenciados. Esto significa que no han de partir de un currículo fijo, rígido e inamovible, sino que ha de tener una importante flexibilidad en contenidos, horarios, normativas de permanencia o tiempo necesario para lograr una titulación.