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Aquellas situaciones en las que el estudiante no consigue los objetivos propuestos para su nivel y edad, produciéndose un desaprovechamiento real de sus recursos intelectuales, se las identifica como fracaso escolar. Dentro de esta acepción se incluye también no lograr un título académico mínimo obligatorio dentro de un sistema educativo (la ESO en España) o el abandono prematuro de los estudios.

Cada caso de abandono escolar o de imposibilidad para alcanzar las metas mínimas, lo que en España ocurre en casi 1 de cada 3 estudiantes, es consecuencia de un fracaso no tanto personal, sino especialmente del sistema educativo, que no ha sabido encontrar una metodología de enseñanza-aprendizaje válida para todos.

Determinar la causas concretas del fracaso escolar se antoja un misión muy complicada, pues convergen desde factores del propio alumno (capacidad, motivación o existencia de algún trastorno del aprendizaje) a circunstancias ajenas al estudiante (entorno socio cultural, familia, sistema educativo, aspectos del currículo oficial y de las competencias exigidas, organización del centro y un largo etcétera).

 

La solución al fracaso escolar requiere un enfoque multidimensional

No es posible abordar con éxito un problemática multidimensional como el fracaso escolar tratando de incidir únicamente sobre un factor del problema. Con una estrategia parcial probablemente se acabará mejorando el rendimiento de algunos alumnos, pero difícilmente se podrá presumir de haber hecho descender de manera significativa el porcentaje de fracaso escolar en una escuela determinada, y menos aún a un nivel mayor como serían los resultados de una Comunidad Autónoma.

aprendizaje

Las medidas generales que implican cambios en los sistemas educativos lógicamente corresponden realizarlas a las instituciones políticas, buscando el asesoramiento y el consenso con la comunidad educativa. Sin embargo, existe un método de organización escolar, que puede ser definido y puesto en marcha en cada centro, que se ha mostrado eficaz en la solución de dificultades de diversa índole que afectan al rendimiento escolar: nos referimos a las tutorías.

Las claves de una tutoría eficaz

Las tutorías en los centros escolares pueden ser muy eficaces en la lucha contra el fracaso escolar porque tienen la capacidad de abarcar distintos ámbitos de influencia: entorno, familia y factores individuales del alumno. Pero para ello deben organizarse de acuerdo a las siguientes características:

  • Las tutorías deben plantearse como un proceso continuo, no puntual.
  • Desarrollarse de forma activa y dinámica, con la participación activa de todos las partes implicadas: profesores, alumnos y sus padres.
  • Las distintas actividades han de planificarse desde un punto de vista interdisciplinar, incluyendo: repaso individualizado en las materias o competencias del currículo en las que el alumno se encuentra atascado, detección e intervención en trastornos del aprendizaje o ayuda en problemas de índole familiar, económico o social.
  • Información continua, fluida y directa con los padres, informándoles sobre: la progresión académica del alumno, problemas detectados, conflictos, ausencias injustificadas, etc.
  • Las tutorías deben estar muy bien planificadas y adecuadas a objetivos concretos.

Para asegurar el éxito de las tutorías es importante que la planificación sea realista y adecuada a las necesidades concretas de los alumnos y sus familias, pero sin caer en propuestas demasiado ambiciosas que acaben desbordando las capacidades, recursos y tiempo disponible de los profesores y el centro.

Autor

Equipo de Expertos

Universidad Internacional de Valencia