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Los padres y los educadores acostumbran a estar atentos a los comportamientos y las verbalizaciones que muestran evidencias de sociabilidad en los niños y las niñas. Por ejemplo, los comportamientos de aproximación, las conductas de intercambio, la expresión de interés, las palabras de agradecimiento son valoradas positivamente siendo evidencias de desarrollo de la sociabilidad en el niño. Los adultos tendemos a considerar que el desarrollo afectivo, cognitivo e intelectual del niño está muy vinculado a la sociabilidad. La psicología y las ciencias de la educación desde distintos enfoques y perspectivas avalan la anterior afirmación.

En distintos momentos de la historia de la psicología y las ciencias de la educación, los términos temperamento, carácter, personalidad e identidad han sido utilizados para describir cómo son los niños y cuál es su desarrollo, pero también, con la finalidad de establecer patrones que ayuden a los padres y los educadores a construir esta identidad en los niños. La sociabilidad ha tenido un papel destacado en la delimitación de las fases que describen cómo son los niños y las niñas en las distintas edades. Las propuestas en este sentido son diversas:

  • El término temperamento hace énfasis en la perspectiva biológica, especialmente en relación a la tendencia de niños y niñas a la extraversión y al control emocional.
  • El uso del término carácter está empleado considerando el papel de la consciencia donde reside el origen del progreso intelectual. El carácter se considera un concepto unitario y con tendencia a la estabilidad, siendo una transición desde lo biológico a lo social.
  • El termino personalidad está en la base de un esfuerzo por categorizar los distintos comportamientos verbales y no verbales y agruparlos en los llamados rasgos de personalidad aún teniendo presente que la característica fundamental de estas categorizaciones en la infancia es el desarrollo.
  • La identidad, un concepto más reciente y actualmente muy aceptado, está referido a cómo es el niño dentro de los distintos grupos sociales de los que participan, siendo la familia, la escuela y el grupo de amigos clave para el desarrollo.

Aún con la diversidad de términos utilizados y las diferencias teóricas que estos términos comportan, la mayoría de psicólogos y expertos en educación consideran que los rasgos distintivos de los niños y las niñas no se presentan ligados al momento del nacimiento sino que es una cualidad que se construye socialmente, por medio de la afectividad, la participación social y la identificación con los grupos. El medio social, y dentro de éste el grupo, son muy importantes para la estructuración de la identidad, aún así no se olvida que el niño debe desarrollar una construcción personal, por lo que los momentos de reflexión sobe él mismo también son importantes.

La siguiente entrada del blog la dedicaremos a la importancia que para el desarrollo de la identidad del niño tiene el alternar comportamientos orientados hacia la propia identidad con comportamientos orientados a la sociabilidad.