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  • Con motivo del Día Internacional de Asperger
  • La edad recomendada para abordar el Síndrome de Asperger con un niño que lo padece es de seis años
  • Entre 3 y 7 alumnos de cada mil tiene este tipo de autismo
  • Los niños con trastorno de espectro autista (TEA) que interactúan de manera habitual con alguna APP, muestran mejoras en las expresiones de comunicación espontáneas

La Coordinadora del Máster Universitario en Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), Ana Rodríguez Martín, ha afirmado que para alcanzar la inclusión educativa de los alumnos con Síndrome de Asperger es recomendable sustituir la crítica y el castigo por el refuerzo positivo, el halago y el premio, aprovechar al máximo las áreas de interés especial del alumno,  usar apoyos visuales en el aula, ya que “estos menores procesan, comprenden y asimilan mejor la información que se les presenta de manera visual” y , tener una actitud emocional positiva en todo momento.

Rodríguez Martín, que se ha manifestado en estos términos con motivo de la celebración del Día Internacional del Síndrome de Asperger, ha explicado que este tipo de autismo, reconocido por la comunidad científica en 1994 e incluido en 2013 como parte del TEA (Trastorno de Espectro Autista), es un trastorno muy frecuente que afecta a una franja de entre 3 y 7 de cada 1.000 niños según datos de Federación Española de Asperger.

Aunque la detección precoz de este trastorno puede realizarse a partir de los cuatro años, ha señalado que la edad recomendada para abordar este trastorno con un niño que lo padece son los seis años porque para comenzar a dar explicaciones, “es necesario tener ya ciertas habilidades como memoria para recordar cosas que ocurrieron en el pasado, comprender conceptos abstractos y sobre todo, capacidad para reflexionar y hablar sobre uno mismo”.

En el aula, ha recomendado descomponer las tareas en pasos pequeños para evitar las limitaciones en la ejecución de las mismas; ofrecer la oportunidad de elegir (inicialmente presentando solo dos posibles alternativas) para que puedan adquirir capacidades de autodeterminación; facilitar el desarrollo de las habilidades sociales y asegurar pautas de aprendizaje sin errores, ya que estos alumnos suelen mostrar bajos niveles de tolerancia a la frustración.

Asimismo, recomienda utilizar con moderación el ‘no’ que con frecuencia indica que alguien está enfadado o que algo no está bien. “Resulta más práctico decirles lo que tienen que hacer y abstenernos de lo que no tienen que hacer”.

Además, debido a las dificultades que presentan en la relación y comunicación con los otros, es importante emplear un lenguaje sencillo, claro y conciso porque demasiadas instrucciones y explicaciones crean frustración y confusión, y recurrir al aprendizaje por imitación utilizando modelos a seguir en el aula.

En esta misma línea, la experta en Educación Especial de la VIU, Emma Arocas, ha añadido que es muy importante que el centro educativo tome las medidas necesarias para que la experiencia del alumno con Asperger sea “satisfactoria” y en este contexto es determinante la sensibilización del grupo.

“Se trata de alumnos que pueden ser brillantes porque las habilidades visuales y la lógica la tienen muy desarrollada” pero “fallan en las relaciones sociales”. Por eso, es necesario que en el aula “se sienta uno más, no un extraño” explicándole al grupo lo que es la diversidad y mostrando los aspectos valiosos que tienen este tipo de alumnos y su dificultad para entender ciertas situaciones.

De la escuela a casa

La colaboración de la familia y de la escuela es crucial en el tratamiento de este tipo de autismo, de manera que se consiguen mejores resultados cuando el alumno o alumna con Asperger sigue su etapa escolar en un aula ordinaria, junto a compañeros que no tienen este problema, siempre que reciba los apoyos especiales adecuados.

En general, cuanto mayor sea el grado de cohesión, adaptabilidad y comunicación familiar, mejor se afrontará una situación donde la relación entre los hermanos va cobrando poco a poco más importancia, en una sociedad donde la familia es cada vez más pequeña y la situación laboral de los padres, cada vez más exigente.

Nuevas herramientas: las APP

En cuanto a las nuevas herramientas que favorecen la interacción de los menores con Asperger, destacan las nuevas aplicaciones móviles. Según los últimos estudios (Academia Estadounidense de Psiquiatría del Niño y del Adolescente), los niños con trastorno de espectro autista (TEA) que interactúan de manera habitual con alguna APP específica en smartphones o tabletas, muestran mejoras en las expresiones de comunicación espontáneas.

Sin embargo, no hay que crearse falsas expectativas con este tipo de herramientas basadas en la tecnología móvil, hay considerarlas simplemente como elementos de apoyo a utilizar junto a otras terapias y metodologías.