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La coordinadora del Máster en Terapias Psicológicas de Tercera Generación de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), María Jesús Hernández, ha advertido que es “determinante” el respaldo de las familias y los centros educativos en los casos de ciberbullying

de manera que “si un joven se siente amenazado, presencial o virtualmente, puede acudir en busca de apoyo de familiares y profesores”.

El ciberbullying es una forma de violencia que trata de emplear cualquiera de las posibilidades de uso de las nuevas tecnologías de la información y de la  comunicación para hostigar con ensañamiento a una persona. Se trata de una nueva forma de acoso “más sofisticada y desarrollada, que surge generalmente cuando otras formas más tradicionales dejan de ser atractivas o satisfactorias”, ha señalado.

Internet, añade, “garantiza el anonimato del agresor”, permitiéndole una forma de acoso “indirecto y no presencial ya que el agresor no tiene contacto con la víctima, no ve su cara, ni su sufrimiento” por lo que “es complicado que los agresores puedan empatizar con la víctima”. Así, ha señalado que normalmente la víctima conoce a sus agresores al tiempo que ha destacado que muchos menores españoles usuarios de móvil afirma haber recibido mensajes o llamadas metiéndose con ellos. ­­­­

Según ha explicado, los acosadores se encuentran en edad escolar, suelen presentar conductas violentas como la amenaza y el acoso, viven en un clima de aislamiento social y dependencia tecnológica ya que “pertenecen a comunidades virtuales, crean sus propios blogs, wikis, web, etc..”. Además, utilizan como instrumento las tecnologías de la información para comunicarse, y hacen de este tipo de comportamiento, una máxima para existir en esa sociedad en red.

La utilización de las nuevas tecnologías debe ir acompañada de un uso saludable de las mismas y “una actuación pedagógica que propicie la interacción con las Tics desde un plano educativo, constructivo, relacional y ético”. En la mayoría de los casos, los conflictos en el  ámbito escolar “son gestionados adecuadamente a través del diálogo, la asertividad y la mediación de terceros”.

Para Hernández, la clave para evitar el ciberbullying es la prevención, desde la familia o la escuela, de manera que cualquier medida debe aludir a un uso responsable de la red. “Para evitar que se conviertan en ciberacosadores hemos de concienciarles de que detrás de una pantalla siempre hay una persona, que merece ser tratada con respeto y que nuestra libertad de expresión no puede ser excusa para agredir al otro”.

Una de las medidas educativas generalizadas para garantizar una mayor seguridad de los menores en la red, es la ubicación del ordenador en el hogar, unido al establecimiento de unas normas familiares respecto a uso de las TIC’s.