Este pasado mes de diciembre se celebró el Día de los Derechos Humanos, una efeméride creada por las Naciones Unidas para conmemorar la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero sobre todo para crear conciencia de la importancia fundamental que su cumplimiento tiene para el desarrollo justo y pacífico de nuestras sociedades. Este año, el lema escogido por la ONU es ‘IGUALDAD - Reducir las desigualdades, promover los derechos humanos’ una consigna que resuena poderosamente en una actualidad que, golpeada por el COVID, exhibe las profundas desigualdades existentes tanto a nivel interno de cada país, como entre los llamados países desarrollados y los bautizados como menos desarrollados o en vía de desarrollo. Según afirma la ONU “La igualdad, la inclusión y la no discriminación, en otras palabras, un enfoque del desarrollo basado en los derechos humanos, es la mejor manera de reducir las desigualdades y reanudar nuestra ruta hacia la consecución de la Agenda 2030

Para entender mejor la importancia y el peso que ha tenido y tiene la DUDH, su vigencia y los problemas a los que se enfrenta en el escenario geopolítico actual, consultamos a Guadalupe Cortés Vega, docente del Grado en Relaciones Internacionales de VIU, licenciada en Derecho, máster en legislación internacional para la promoción y defensa de los derechos humanos y dueña de una amplia experiencia en diversos proyectos de cooperación internacional con organizaciones e instituciones como Intermón Oxfam, Share Foundation, Christian AID o la Secretaría Técnica de la Presidencia del Gobierno de El Salvador.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos fue adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas en 1948, es decir que tiene 73 años ¿Cómo ha afectado al mundo en las poco más de 7 décadas de su instauración? ¿Cuál ha sido el impacto real que ha tenido?

La Declaración Universal de los Derechos Humanos fue adoptada en un momento de la historia marcado por la guerra. Habían acontecido en un periodo corto de tiempo dos guerras mundiales con consecuencias desastrosas, tanto humanas como materiales, de gran envergadura. En aquel contexto, fue una de las grandes iniciativas internacionales orientadas a promover la paz en el mundo, pues uno de los fundamentos de la misma es el reconocimiento de los derechos fundamentales de todas las personas, derechos inherentes a la dignidad humana. En ese sentido, la Declaración, por primera vez con carácter universal, recogió un catálogo de derechos humanos, que constituye el origen del Derecho Internacional de los Derechos Humanos. También por primera vez en la historia, la humanidad reconocía a la mujer como sujeto de derechos e igual al hombre.

La Declaración Universal, por su naturaleza declarativa, no tiene un efecto jurídicamente vinculante, pero sí tuvo y sigue teniendo un enorme valor histórico, político y moral para los Estados y para la humanidad en su conjunto. De ella dimanan todos los tratados y declaraciones internacionales que integran el Derecho Internacional de los Derechos Humanos actual. En ella se inspiran el Sistema Universal y los Sistemas Regionales de Protección de los Derechos Humanos existentes en nuestros días. Todo argumento jurídico orientado a la defensa de los derechos humanos, en cualquier ámbito, toma como referencia inicial la Declaración Universal. De ahí la enorme trascendencia de la misma.

¿Qué obligación legal tiene un país firmante de la DUDH? ¿Qué organismos/recursos supranacionales existen para garantizar el cumplimiento de estos derechos? ¿Cuál es la efectividad real de éstos?

Los derechos humanos contenidos en la Declaración Universal han venido siendo desarrollados y complementados por medio de declaraciones y tratados internacionales posteriores a la misma. Los tratados internacionales de derechos humano son jurídicamente vinculantes para los Estados parte de los mismos. Entre las obligaciones que éstos asumen, se encuentra la de garantizar la coherencia entre dichos tratados, inspirados en la Declaración Universal, y los respectivos ordenamientos jurídicos nacionales. Asimismo, los Estados parte se comprometen a promover, defender y proteger los derechos humanos de todas las personas. Es ahí, en el ámbito nacional, donde resulta clave garantizar la efectividad de los derechos humanos y el principal responsable de ello es Estado. Evidentemente, en países con elevados niveles de pobreza, con conflictos armados, con una gran inseguridad ciudadana o con regímenes autoritarios, por poner algunos ejemplos, la vulneración de derechos humanos es mayor y la indefensión en que se encuentran las víctimas también es mayor.

Cuando las víctimas de derechos humanos no son protegidas por el Estado, el Derecho Internacional prevé mecanismos e instituciones supranacionales a las que acudir en busca de esa protección. Bajo el paraguas de las Naciones Unidas, se encuentra el Sistema Universal de Protección de los Derechos Humanos, con instituciones como el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el Consejo de Derechos Humanos o diversos Comités especializados previstos por determinados tratados. Estos organismos impulsan procesos de revisión y contraloría del quehacer de los Estados en materia de derechos humanos, formulan señalamientos públicos contra los Estados que vulneran derechos humanos y recogen las quejas de las víctimas, dándoles voz en la esfera internacional. Si bien estos organismos no tienen carácter jurisdiccional, los gobiernos señalados ven perjudicada su imagen, pudiendo ello tener repercusiones de diferente naturaleza en el ámbito de las relaciones internacionales.

 Hallamos tribunales internacionales ante los que demandar a los Estados que violentan los derechos humanos en los Sistemas Regionales de Protección de los Derechos Humanos. El más antiguo es el europeo, con el Tribunal Europeo de Derechos Humanos; después se creó el americano, con la Corte Interamericana de Derechos Humanos y, posteriormente surgió el sistema africano, con la Corte Africana de Derechos Humanos. Cada uno de estos tribunales vela por el respeto de la respectiva convención regional de derechos humanos, todas ellas basadas en la Declaración Universal. Bastantes víctimas han encontrado justicia en estas Cortes, después de largos y tediosos procesos judiciales.       

Según afirma la ONU, Los principios de igualdad y de no discriminación son la esencia de los derechos humanos ¿Crees que actualmente estos dos principios son respetados universalmente?

El principio de igualdad y no discriminación está presente en la Declaración Universal desde el inicio de su articulado. En efecto, toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en la Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Así pues, ninguna circunstancia justificaría el quebrantamiento de dicho principio en ninguna situación. Sin embargo, las injusticias que imperan en la realidad nos muestran infinidad casos en que el principio de igualdad se ve quebrantado. Hay tantos ejemplos, que cuesta decidir por dónde empezar a enumerarlos.

La injusticia económica inherente al modelo económico capitalista neoliberal no deja de ampliar la brecha entre ricos y pobres y de propiciar la concentración de la riqueza en pocas manos privilegiadas. La injusticia climática condena al subdesarrollo y al sufrimiento a quienes no son los principales responsables del deterioro ambiental ni de las emisiones de gases de efecto invernadero. Los dueños de la gran empresa armamentística ejercen su influencia sobre los tomadores de decisiones para seguir alimentando los conflictos bélicos. Los esfuerzos de las Naciones Unidas por democratizar la distribución de las vacunas contra el COVID-19 se han visto frustrados por el egoísmo de los países ricos y los intereses de las transnacionales farmacéuticas. Éstas y otras muchas circunstancias condenan a la humanidad asignando un valor diferente a cada persona en función del lugar que ocupa en el mundo, impidiendo un acceso igualitario a la efectividad de los derechos humanos.     

Actualmente, algunos de los problemas más acuciantes a nivel global están relacionados con temas sanitarios (acceso a recursos como vacunas e instalaciones sanitarias, por ejemplo), económicos y ambientales ¿Cómo pueden los DDHH ayudar a mejorar estas problemáticas?

La legislación nacional e internacional en materia de derechos humanos, así como la idea universal de que los derechos humanos son inherentes a la dignidad de toda persona, constituyen el principal asidero para exigir la efectividad de los mismos y para denunciar las violaciones de derechos humanos ante los tomadores de decisiones, ante la opinión pública y ante las instituciones que tienen el mandato de proteger tales derechos.

Los derechos humanos vertebran los discursos de quienes exigen un mundo mejor y de quienes toman acciones para combatir las muchas injusticias que amenazan a la humanidad. Además, el hecho de conocer y adquirir conciencia de ser sujeto de derechos humanos provee a las sociedades y a los movimientos sociales, como lo ha demostrado la historia, de poder para exigir a sus gobernantes políticas y prácticas coherentes con esos derechos.

 Actualmente ¿Cuáles son los principales desafíos a los que se enfrentan los DDHH, tanto en su implementación como en su cumplimiento?

Observo varias tendencias negativas para los derechos humanos en diferentes regiones y países del mundo. Por un lado, una tendencia hacia prácticas y regímenes menos democráticos, más autoritarios y violentos;  por otro lado, una mayor desconfianza de los gobiernos nacionales hacia los organismos multilaterales que tratan de impulsar iniciativas cooperativas para la solución de los grandes problemas. Y ello, desafortunadamente, en un mundo globalizado marcado por la pandemia del COVID-19 y la emergencia climática. 

Los derechos humanos se violentan con tanta frecuencia, que podríamos caer en la tentación de pensar en la inutilidad del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y de las instituciones internacionales que tienen el mandato de protegerlos. Sin embargo, ello llevaría a negar la existencia de las historias de éxito en la defensa de los derechos humanos, que encontraremos si estudiamos el tema con detenimiento. Además, los derechos humanos constituyen el principal argumento de los movimientos y organizaciones sociales que luchan pacíficamente por un mundo mejor. Y, para terminar, estoy convencida de que, sin normas e instituciones protectoras de los derechos humanos, el estado de las cosas en este mundo en que vivimos sería bastante peor del que es.